miércoles, 10 de octubre de 2012

EUROVEGAS NO: NI IGNORANTES NI EGOISTAS

Se ha dicho que los que se oponen a EUROVEGAS en Madrid son ignorantes y egoístas. Pues ni lo uno ni otro.
No son ignorantes, por más que todas las gestiones y negociaciones se hayan hecho sin brindar ninguna información a los ciudadanos, y ni mucho menos consultando su opinión. Existen y circulan numerosos informes sobre lo que supone este proyecto en todas sus facetas, que estos “ignorantes” han conseguido y difundido justamente para combatir esta ignorancia. Por ejemplo, informaban del dato que ahora se atreven a publicar oficialmente las autoridades: el problema es la financiación, pues Sheldon Adelson sólo financiaría ¡el 30 %! Cómo si el problema de la financiación fuera un pequeño detalle. Mal empezamos.
No son egoístas, al contrario, piensan en el problema de los demás con más amplitud de miras que la mayoría: no sólo en los propios problemas sino también en la situación con la que se encontrarán sus hijos, sus nietos. Eso es lo contrario de egoísmo. Egoísmo es más bien la actitud del que piensa aquello de “después de mí el Diluvio”, actitud frecuente entre muchos políticos, que buscan éxitos a corto plazo, lo que les resulta más rentable electoralmente.

         Apostar por EUROVEGAS supone un paso más en la dirección equivocada. Supone tropezar dos veces en la misma piedra, cuando aún no hemos conseguido levantarnos del último tropezón que nos ha sumido en la ruina y el endeudamiento: el de la especulación inmobiliaria, que comenzó a principios de la década de los 80 y que alcanzó su cima entre 1998 y 2008. Después de unos años de euforia, en los que unos cuantos se enriquecieron de modo espectacular,  muchos consiguieron trabajo bien remunerado, y numerosas familias se endeudaron animadas por esta situación de bonanza, hoy estamos recogiendo los frutos de aquellas actuaciones: ruina, desahucios, paro, por no mencionar los campos de cultivos donde esqueletos de hormigón han remplazado a los árboles frutales y las huertas, dominados desde la altura por aeropuertos fantasmas y faraónicas esculturas, por mencionar algún ejemplo.
         Y he aquí que seguimos el mismo rumbo, sólo que conforme avanzamos en esta dirección el panorama se ensombrece. Ya no serán tantos los que se enriquecerán espectacularmente, serán menos, pero se enriquecerán más; y los trabajadores, ya no se encontrarán con el desahogo económico de los años de la euforia inmobiliaria sino que trabajarán en condiciones degradadas. Los espacios naturales imposibles de recuperar aumentarán. Y al final ¿qué? Y aquí deseo sinceramente equivocarme, porque lo que lógicamente se puede deducir es demasiado tremendo.
         No nos regalan nada, nos venden a precio de saldo.
         Y sí, el empleo debe ser un objetivo prioritario, porque es el trabajo digno a lo que todos aspiramos, y en ello debemos empeñar todos nuestros recursos humanos y materiales. Estoy segura de que lo podríamos conseguir, pero no por este camino.

 Imagen:noticiasdealcorcon.com

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