lunes, 29 de octubre de 2012

ME DAS LA VIDA, Y CALLAS

Me basta con mirarte para sentir tu calma, y contagiarme.
Por más que el ruido nos envuelva, la prisa, el empujarse unos a otros.
Tú callas, sereno, y me contagias.
 Contemplo tu belleza, sin artificio, el verde en el verano, y en el otoño acecho el dorado, el ocre, luego el rojo, al despedirse y refugiarse ante el invierno, tan lleno de esperanza.
Me das la vida, el aire limpio que respiro, tu aliento que penetra mi cuerpo. Mientras duermo, en silencio, limpias mi aire y me lo entregas en cada
amanecer.
Silencio y vida que se da.
Quiero aprender contigo a estar vivo, mi hermano arce, mi árbol amigo.

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