miércoles, 27 de noviembre de 2013

NO SOMOS CRIMINALES

Queridos amigos y amigas, En cuestión de días el Gobierno pretende impulsar una nueva ley que podría llegar a imponer multas astronómicas de hasta 600.000 euros a cualquiera que participe en protestas pacíficas, como los miembros de Avaaz. Pero un gigantesco clamor público puede forzar al PP a parar esta mordaza anti-ciudadana. Firma urgentemente y corre la voz: firma la peticion En cuestión de días el Gobierno pretende impulsar una nueva ley que podría llegar a imponer multas astronómicas de hasta 600.000 euros a cualquiera que participe en protestas pacíficas, como los miembros de Avaaz. Pero un gigantesco clamor público justo ahora puede forzar al PP a parar esta mordaza anti-ciudadana. El PP sabe que con tantas políticas impopulares está perdiendo la batalla frente a la opinión pública, y con esta Ley de Seguridad Ciudadana busca anular las voces de los que denunciamos sus fechorías y exigimos responsabilidades. Pero podemos parar esta propuesta absolutamente anti democrática, forzando al gobierno a elegir entre aferrarse a su agenda represora o enfrentarse al mayor descalabro electoral en la historia de nuestra democracia. Haz clic para firmar esta petición urgente e invita a todo el mundo a unirse. Es hora de crear una campaña ciudadana sin precedentes y levantar un clamor que retumbe en todo el país. En pocos días el Consejo de Ministros puede aprobar el anteproyecto. Si no actuamos ahora podríamos despertarnos pronto y descubrir que han asesinado nuestro derecho a expresarnos libremente: https://secure.avaaz.org/es/ley_mordaza_5/?bFetTdb&v=31670 Según cifras oficiales, en 2012 hubo 4000 manifestaciones en Madrid. Solo en 12 se registraron actos violentos. Sin embargo, el Consejo de Ministros podría dar luz verde en los próximos días a una nueva Ley que impondría multas de entre 30.000 y 600.000 euros por convocar concentraciones no comunicadas frente al Congreso u otras instituciones del Estado. La misma multa podría recibir cualquiera que grabase o difundiese imágenes de agentes de policía durante las manifestaciones cuando se interprete que suponen un atentado a su honor o pongan en peligro la actuación policial correspondiente. Pero no es solo la flagrante desproporcionalidad de dichas medidas lo que está provocando la crítica de la oposición casi en bloque, y de asociaciones de jueces, periodistas, e incluso del sindicato mayoritario de la policía. También es alarmante el hecho de que estas multas se puedan tramitar en el ámbito administrativo, sin intervención judicial, y por ello sin las suficientes garantías de protección de los derechos del ciudadano. Una vez más el PP está dispuesto a tirar de su rodillo parlamentario -- esta vez para sofocar las voces de una ciudadanía que apenas cuenta con la protesta organizada para proteger sus derechos. Pero sabemos que lo que más le preocupa al gobierno es frenar la sangría de pérdida de votos que sus políticas están causando. Por eso, si respondemos con fuerza ahora se darán cuenta de que esta ley podría ser su tumba electoral y no tendrán más remedio que dar marcha atrás. Firma la petición y compártela con todo el mundo: https://secure.avaaz.org/es/ley_mordaza_5/?bFetTdb&v=31670 Con esperanza y determinación, Luis, Alice, Patri, Laura y todo el equipo de Avaaz.

viernes, 22 de noviembre de 2013

¿FELIZ NAVIDAD? NO, GRACIAS.

Yo tenía un pequeño negocio, no os voy a aburrir con detalles. Como tantos otros españolitos. Y llegó la crisis, la crisis financiera, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, qué os voy a contar. Me arruiné, me arruinaron, no vamos a discutir las causas (todos las barruntamos) y me vi con una deuda a mis espaldas, como una losa. Mujer, dos hijos. A mi mujer la echaron de su empresa, cosa de los ERES…primero le habían bajado el sueldo y aumentado la jornada, a penas veía a los niños; y luego el despido, que con la reforma laboral ni la Virgen del Rocio nos salva. Y todo lo demás fue rodado: la hipoteca que no se puede pagar, los anuncios de desahucio, el desahucio. Nos fuimos a vivir con mis suegros, y a penas nos llegaba para comer. La vida se hace insoportable. Un día abandoné la casa, los abandoné a todos ¿para qué quedarme? ¿qué les podía ya aportar? Ahora vagabundeo por las calles, duermo en los pasos subterráneos, sobre cartones. Yo, que fui como tú hace tan poco. Bebo, para calentarme y para olvidar. Ya no me reconozco ni yo mismo cuando me miro en los escaparates, ahora adornados para la Navidad. Y cómo me empalaga: esas caras sonrientes, esos anuncios solidarios, esos rastrillos, esas campañas, esos lotes de comida que te alargan con la cara iluminada de felicidad. “Toma, hermano, y feliz Navidad” Para que pases unas Navidades dignas. Qué fácil, qué bonito, y qué contentos todos. Todos buenecitos, y portaos bien, que ya no vais a poder ni siquiera protestar, escupir vuestra rabia. Pero es Navidad y todos somos solidarios, que sale barato calmar la conciencia por unos días. ¿Feliz Navidad? No, gracias. Devuélveme mi dignidad, todos los días. Me duele contar esta historia, me duele herir a todas las personas que con la mejor voluntad del mundo son caritativas con los demás, que hacen una labor imprescindible que es urgente. Pero no basta. No basta. El sistema económico y social deja al margen y en la pobreza cada vez a más seres humanos, hay que poner navajas en las vallas para que les corten las carnes y no salten a nuestro mundo, pero esto ya no es suficiente: los pobres están ya entre nosotros, tienen el mismo color de piel que nosotros, y ayer eran los vecinos de enfrente los que hoy duermen en la calle. Mañana, quizás tú, y ya será tarde. Con nuestras últimas fuerzas, con nuestra última esperanza, con todo nuestro coraje: con nuestras manos y nuestros corazones, con nuestro orgullo de ser seres humanos, no nos conformemos con sonreír y desear feliz Navidad: empeñemos nuestras vidas en cambiar el rumbo de la historia. Es el momento.

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿CÓMO ESTAMOS EDUCANDO?

Toda mi vida educando, a mis hijos, a mis alumnos. Y ahora que soy abuela, voy recapitulando, descubriendo lo que realmente es educar. Hay que educar con paciencia, y no hay paciencia con prisas. Hay que tomarse el tiempo de escuchar al niño, a la niña, el tiempo de observar lo que no dicen las palabras, lo que dicen los ojos, los labios, las manos. Y para eso hace falta calma. El tiempo de permanecer sentada a su lado, sin hablar, por si el pequeño desea hacernos alguna confidencia, o simplemente contarnos cómo juega con su peonza. Hay que educar desde el pequeño, no desde nosotras mismas. No debemos proyectar lo que nosotras somos o quisiéramos ser, sino descubrir lo que el pequeño es y sueña llegar a ser. Las palabras no convencen por ser pronunciadas más fuerte, pueden sobresaltar o atemorizar. Pero no educar. Educa la palabra serena, no el fruto de un enfado o un ataque de nervios; la palabra firme siempre verdadera y leal, la palabra que se cumple para bien o para mal, pero se cumple; la palabra que tiene la autoridad de la edad, el conocimiento y sobre todo el amor y la entrega, la palabra humilde del que sabe que todos somos buscadores de la verdad desde que nacemos hasta nuestro último día. Educar es hacer descubrir al pequeño su grandeza, su belleza, descubrir que es único en el mundo, y que su vida es un regalo para todas. Educar no puede ser nunca humillar, humillar es destruir y aplastar a una criatura. No, jamás humillar y abusar del poder, es todo lo contrario. Nunca se debe castigar un error o una debilidad: el error hay que corregirlo y aprovecharlo cómo una ocasión de aprender; y la debilidad hay que aceptarla con toda la ternura de nuestro corazón y hacer brotar de ella la fortaleza escondida en cada una de nosotras. Las culpas no hay que castigarlas según el enfado o perjuicio que nos causan sino según su gravedad, y el castigo debe mostrarse como la consecuencia lógica que todas la acciones acarrean: sin ira pero con la mayor firmeza del mundo, para que el pequeño aprenda que todo es una cadena de causa-efecto, y que nuestras malas acciones nos perjudican principalmente a nosotras mismas. Me atrevo a decir que no hay más hermosa tarea que educar, que el grado de felicidad de las personas y de la sociedad dependerá del tipo de educación que reciban. Y que por encima de todos los afanes, de todos las inquietudes y aspiraciones, de todos los miedos y deseos, debemos detenernos un instante, tomarnos el tiempo de preguntarnos: ¿Cómo estamos educando?

sábado, 9 de noviembre de 2013

SIMBIOSIS

La simbiosis es uno de los fenómenos naturales más hermoso. El cangrejo ermitaño acurrucado dentro de la caracola, protejido por su concha, ofreciéndole en retorno un desplazamiento por las arenas del fondo del mar. O la pequeñas aves cabalgando elefantes a cambio de desparasitarlos. Aquí nadie se come a nadie, todos se benefician. Frente al atropello y abuso de unas minorias cada vez más reducidas, depredadores voraces que defienden sus derechos a toda costa, o el parasitismo de otros, la simbiosis es una tenue esperanza.La simbiosis es un claro ejemplo de lo que significa cooperación frente a competitividad. En el sistema económico y social neoliberal es un axioma indiscutible que el pez grande se comerá al pequeño; hay que ser el mejor, porque sólo el mejor sobrevivirá. No se trata de cooperar sino de competir y ganar. Cuando se gana, siempre hay alguien que pierde, pero eso no importa, lo único que importa es no ser el que pierde. Entrar en este juego es aceptar la derrota, la derrota de los otros, cierto, pero no hay argumento posible para negar que este juego, tarde o temprano, incluye también la propia derrota. Nadie es el mejor indefinidamente. En estos momentos de crisis se está despertando una nueva conciencia:la conciencia de los pequeños que descubren que cooperando nadie pierde, todos crecen juntos. Simbiosis, en definitiva. Puede parecer utopía, eso nunca ha ocurrido_ dirán muchos_ siempre hubo minorias privilegiadas y siervos,se les llame como se les llame. Cierto, y es más cierto todavía que se trata de una meta muy difícil de alcanzar porque el principal obstáculo no es la fuerza de esas minorias acomodadas. El principal obstáculo se encuentra en cada una de nosotras, en una egolatría aprendida y cultivada durante milenios por una civilización depredadora y salvaje. Y sin embargo, es posible. Y no sólo es posible, sino que es el modo de vivir plenamente, vivir con los otros. Y pienso en Bután, el pequeño país asiático, mayoritariamente budista, con el mayor índice de felicidad que se conoce. Quizás, en el fondo, no sea tan díficil. Porque se trata de elegir, en definitiva, ser feliz.

martes, 5 de noviembre de 2013

LOBOS

"El hombre es un lobo para el hombre, según el filósofo Thomas Hobbes. El individuo (o un grupo con carácter definido como individuo, ya se llame pueblo, nación, secta) se configura desgajado y sin sustrato que le una al resto. La finalidad del individuo, o de ese grupo, es su propia vida y todos los medios están justificados. Según esta opción, es perfectamente lógico el abuso de poder de cualquier tipo; el poder es un instrumento de dominio para el propio provecho, se impone y cualquier medio está justificado. Las tiranías, las falsas democracias o demagogias ¿por qué condenarlas? Su único fallo sería ser débil. ¿Y qué decir de los escándalos financieros, la corrupción política, las mafias, la delincuencia organizada? Su único fallo sería el ser descubierto. Y por supuesto, cualquier guerra y la aniquilación de lo que nos estorba sería perfectamente lógico. ¿Por qué no destruir un pueblo para apoderarnos de sus bienes? O exterminar por pasiva o por activa a pueblos o grupos indigentes de los que no se puede obtener ningún provecho. O dominar y subyugar al sexo opuesto. El único fallo aquí también sería ser débil y la única meta, ser el más fuerte. Si esta es nuestra opción, debajo de cualquier careta de civilización o humanidad no existe otra cosa que el rostro cruel y sin piedad del lobo, la compasión es una debilidad y los que optan por ella acabarán por ser destruidos. Sólo sobrevivirán los individuos o grupos crueles y sin piedad; a veces tendrán que fingir y disfrazarse de corderos, pero en el fondo siempre serán lobos. Estos individuos, estos grupos tenderán a definirse y cerrarse en sus señas de identidad para así acorazar su individualidad; tendrán terror al mestizaje y la indefinición. Para ellos el infierno son los otros. Se perpetúan los errores, y vencedores y vencidos alternan sus papeles en una continua lucha por el poder, y esto supone la peor lacra de la humanidad. ¿Qué opción tomar ante estos hechos? Es evidente cuál es la opción por la que se inclinan mayoritariamente los pueblos y los estados, de levante a poniente: fortificarse, armarse, acecharse, y si llegara el momento, enfrentarse. ¿Cuáles podrán ser las consecuencias de esta opción? La victoria de uno u otro polo, hasta que al cabo de un tiempo se repita el fenómeno a la inversa, y en este caso cabría preguntarse hasta cuándo podrá la Humanidad soportar esta tensión antes de llegar a su aniquilamiento. Siguiendo esta hipótesis, un grupo instrumentaliza o incluso elimina al grupo opuesto. Pero nada impide que cada subgrupo busque su propio interés, y cada individuo, por encima de cualquier interés común. ¿Hasta dónde puede llevar esta hipótesis? En todo caso, el último monstruo acabará devorando su propio corazón. Será este el término del viaje desde una estación de partida en la que se nos prometía toda satisfacción a nuestra individualidad. Como decía Schopenhauer, cada hombre está dispuesto a aniquilar todo un mundo con tal de prolongar un poquito su propio ser. Y al final, de nuevo el vacío, la nada. La soledad". LA OPCIÓN POSITIVA, Editorial Absalón, página 149

viernes, 1 de noviembre de 2013

LOS BARROTES DE NUESTRA CÁRCEL

Son nuestros miedos. Nuestro miedo a mirar dentro y ver lo que no nos gusta. Nuestro miedo a la mirada de los otros, a lo que piensen, a lo que digan. A lo que nos hagan, o nos quiten. Nuestro miedo al otro, al diferente, nuestro recelo, nuestros prejuicios. Nuestros miedos nos agarrotan. Hay una frase que leo en las enseñanzas de Jesús de Nazaret continuamente: No tengas miedo. A mirar dentro, porque verás, a pesar de todo, el núcleo de la existencia y la felicidad: la bondad y la auténtica belleza, en cada una de nosotras, y en las demás. Basta con acercarse sin miedo. Ver que lo que realmente somos, sin tapujos ni maquillajes, es lo que nos hará felices, y eso no depende de lo que los otros piensen o digan de nosotras, ni de lo que nos hagan, nos den o nos quiten.
No tener miedo es lo que nos hará capaces de levantarnos, de caminar,de caminar sobre las aguas; de sentirnos dueños de nuestro destino, de nuestras vidas. Lo que abrirá las puertas de nuestras miserables cárceles. No somos esclavos, no tenemos dueño. No tenemos miedo.

Un capítulo más de "El valle de los narcisos"

Este es el escenario donde sitúo la acción de mi novela, los espacios y recuerdos de mis alumnos y alumnas con los que he construido la fi...