sábado, 9 de noviembre de 2013

SIMBIOSIS

La simbiosis es uno de los fenómenos naturales más hermoso. El cangrejo ermitaño acurrucado dentro de la caracola, protejido por su concha, ofreciéndole en retorno un desplazamiento por las arenas del fondo del mar. O la pequeñas aves cabalgando elefantes a cambio de desparasitarlos. Aquí nadie se come a nadie, todos se benefician. Frente al atropello y abuso de unas minorias cada vez más reducidas, depredadores voraces que defienden sus derechos a toda costa, o el parasitismo de otros, la simbiosis es una tenue esperanza.La simbiosis es un claro ejemplo de lo que significa cooperación frente a competitividad. En el sistema económico y social neoliberal es un axioma indiscutible que el pez grande se comerá al pequeño; hay que ser el mejor, porque sólo el mejor sobrevivirá. No se trata de cooperar sino de competir y ganar. Cuando se gana, siempre hay alguien que pierde, pero eso no importa, lo único que importa es no ser el que pierde. Entrar en este juego es aceptar la derrota, la derrota de los otros, cierto, pero no hay argumento posible para negar que este juego, tarde o temprano, incluye también la propia derrota. Nadie es el mejor indefinidamente. En estos momentos de crisis se está despertando una nueva conciencia:la conciencia de los pequeños que descubren que cooperando nadie pierde, todos crecen juntos. Simbiosis, en definitiva. Puede parecer utopía, eso nunca ha ocurrido_ dirán muchos_ siempre hubo minorias privilegiadas y siervos,se les llame como se les llame. Cierto, y es más cierto todavía que se trata de una meta muy difícil de alcanzar porque el principal obstáculo no es la fuerza de esas minorias acomodadas. El principal obstáculo se encuentra en cada una de nosotras, en una egolatría aprendida y cultivada durante milenios por una civilización depredadora y salvaje. Y sin embargo, es posible. Y no sólo es posible, sino que es el modo de vivir plenamente, vivir con los otros. Y pienso en Bután, el pequeño país asiático, mayoritariamente budista, con el mayor índice de felicidad que se conoce. Quizás, en el fondo, no sea tan díficil. Porque se trata de elegir, en definitiva, ser feliz.

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