sábado, 12 de septiembre de 2015

Si hemos superado la infancia, no lo olvidemos: solo son personas.

Solo son personas, pero con estos mimbres debemos construir nuestra balsa salvavidas: la democracia real.

Los políticos solo son personas, por muy mediáticos que sean, por mucho carisma que posean, incluso por mucha grandeza humana que tengan. Porque entre ellos hay personas dotadas de una generosidad, compromiso social y capacidad admirables, pero incluso en estos casos, solo son personas.
La sociedad ha superado la infancia, ese estado confortable por la confianza en nuestros mayores; todas las personas somos responsables de nuestro destino, no podemos abandonarlo en manos ajenas. Y esas personas a las que hemos elegido para representarnos son solo eso: personas, con todas sus limitaciones, defectos y debilidades, que deben internarse en el peligroso terreno del ejercicio del poder. Cuando esto se olvida, surgen los monstruos: los Caudillos, los Mesías, los Faraones, los Emperadores, los tiranos y dictadores de todos los colores.
Por eso es tan importante crear mecanismos de control eficientes, y de apoyo y sustento al mismo tiempo: todas debemos estar alerta, todas debemos estar dispuestas a participar en un sistema que debe abrir las puertas de par en par a la ciudadanía. Porque esas personas elegidas son solo eso: personas, y con estos mimbres debemos construir entre todas nuestra balsa salvavidas.

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