domingo, 31 de enero de 2016

Tanto dolor. Tanta indiferencia.

Son personas, como tú, como yo, como mi hija o mi nieta: los dejamos morir. 10.000 niños y niñas desaparecidos. No tengo palabras...tanto dolor. Tanta indiferencia.

Punto de encuentro.


_ ¿Dios es de todos?
La edad mágica, los cinco años, y sus preguntas maravillosas. Sencillas, directas, impactantes. Como un empujón suyo, jugando, de esos que te hacen caer sentada en el suelo.
_Sí_ respondo después de un instante de asombro.
Un instante en blanco, en el que todos los colores del arco iris se abrazan en uno.

_ De todos, como el sol que sale en lo alto para todos y a todos les da su luz, como la lluvia que cae sobre todas las personas de todas las tierras, como el aire que respiramos y no vemos pero nos da la vida, es todo lo bueno y todo lo bello que hay en nuestros corazones. Aunque hay algunos cabezones que piensan que son los únicos buenos y que Dios es sólo de ellos. Pero Dios es de todos.

Mi pequeño filósofo se queda tranquilo. Y yo abro el libro de un maestro hindú, Swami Sivananda, y copio sus palabras:
“No hay nada que el mundo necesite actualmente más que el entendimiento mutuo. El entendimiento tiene lugar cuando las personas se encuentran al mismo nivel, al mismo tiempo, con auténtico afecto, sinceridad y tolerancia”[1]
Hay que empezar desde dentro, a cambiar. Todas y cada una, todas juntas. Entonces el mundo cambiará.

Reconozco en la pregunta infantil el sentimiento de exclusión que provocan las religiones en tantas personas: exclusión del punto de encuentro que debería suponer el sentimiento religioso, la espiritualidad.
No reniego de la religión, no pretendo que nadie lo haga. Reniego de su perversión, de su manipulación, del carácter exclusivista que hace que una religión se presente como el único camino, hasta el punto de condenar a toda persona que no la admita como la única verdadera.
_ ¿Qué es la yihad?
Me pregunta en otra ocasión (ya sabe leer y lo ha visto en la primera página de un periódico).
Se lo explico como puedo.
_ Pero ¿cómo pueden matar, hacer daño en nombre de Dios, si Dios es una cosa buena?
La lógica implacable de un niño, reconozco, orgullosa de la sabiduría de mi pequeño filósofo.



[1] Swami Sivananda, Iluminación, E.L.A.

sábado, 30 de enero de 2016

Confianza, prudencia y ternura.

Somos lo que cada una una es y lo que cada una deviene en su relación con las demás personas.
El cómo establezcamos estas relaciones tiene una enorme importancia pues condicionará lo que seamos y lo que sea el pequeño universo que nos corresponde, esta célula que es parte de otras en círculos cada vez más amplios hasta el infinito. Todo está interrelacionado.
La confianza es uno de los pilares de estas relaciones. La confianza cerraba tratos económicos no hace muco tiempo, bastaba un apretón de manos para sellar un contrato. Pero esta confianza se ha perdido como valor económico y también como valor social  e incluso personal. La confianza ha dado paso al engaño y al abuso. En este momento, la situación política de nuestro país, donde emergen escándalos de corrupción a cada minuto, es de desconfianza y decepción, y no solo hacia las clases dirigentes. Por desgracia, este sentimiento se contagia hasta impregnar todas las relaciones.
Hay que recuperar la confianza y generarla.


La confianza auténtica no tiene nada que ver con la ingenuidad o la imprudencia. La auténtica y sólida confianza tiene que ser lúcida e ir acompañada del conocimiento de la naturaleza humana. Las personas, todas las personas, somos capaces de engaño. Todas buscamos nuestro propio interés, y esto es algo básico y natural. El error está en buscar el propio interés en contra del interés de las demás, es esto lo que pervierte la relación. La relación echa raíces y da buenos frutos cuando hay colaboración y el bien común de las partes es el bien da cada una de ellas, y cuando el engaño da paso a la franqueza. Las palabras calladas pervierten la confianza.
Cuando confiamos en las demás, nos hacemos dignas de confianza e incitamos a las otras personas a ser a su vez dignas de confianza. Con frecuencia las personas devienen aquello que se espera de ellas.
Como broche de oro de toda relación está la ternura, otra palabra incomprendida pues se identifica con debilidad. La ternura es una gran fuerza que nace de las entrañas y se trasparenta en la mirada, en la sonrisa y en la mano tendida. La ternura nos empuja a reconocernos en las demás, a reconocernos frágiles pero capaces de crecer gracias a unas relaciones impregnadas de lúcida confianza y aprecio. Somos lo que somos, y crecemos en relación con las demás. O nos destrozamos y marchitamos. Es la opción de cada una.

Imagen. forwallpaper.com



viernes, 29 de enero de 2016

Parece la huella de una mano ensangrentada, de una mano abrasada.

Como las semanas pasadas, os ofrezco una página de mi novela Miel de acacias. Un viaje para aliviar el dolor, un alegato por la paz.
Si queréis apoyar a pequeñas editoriales que apuestan por este tipo de literatura como Queimada o a librerías alternativas, espacios abiertos como Traficantes de sueños, buscad esta pequeña obra en sus estantes.

"Tenías los dedos rojos, de pimentón. Rojo. Ahí está tu parienta, y el chiquillo, le dijo un hombretón que no dejaba de comer y reír. La mujer le dio un beso, y Joseba Andoni cogió en brazos al chiquillo ¿Qué hay, chaval? (Ahora ya no podrá cogerlo así, tienes los brazos quemados, en llamas). No le des morcilla al crío, que luego no cena. Anda mujer, no comer por haber comido, qué más da. El niño se metió un buen trozo en la boca, lo había cogido con la mano, estaban a nuestro lado, el crío extendió la mano y me la puso sobre el hombro de mi cazadora, la cazadora tejana. Dejó la marca de sus cinco pequeños dedos grasientos y rojizos. Perdona, hija, me dijo la mujer ¿Pero que has hecho? le regañó al chiquillo, y al marido. Ya te dije que no le dieras morcilla al muchacho. No tiene importancia, le dije yo. Vamos al lavabo, y te lo intento limpiar. No es nada, no te preocupes. Nos vamos, dijiste tú. Coged un poco antes de marcharos, insistió Joseba Andoni. Aún está la marca de los deditos del muchacho sobre el hombro de mi cazadora, parece la huella de una mano ensangrentada, de una mano abrasada."
Miel de acacias, Dolores Vendrell
 Editoral Queimada, página 107

Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/

Disponible en Amazon

lunes, 25 de enero de 2016

Cómo ser “sanamente egoísta” sin devenir un cáncer.

Se contraponen egoísmo y generosidad, y se identifican muchas veces generosidad e idiotez. Pienso que es un error.
Hay un egoísmo sano, ese amor al pequeño ego, célula mínima del organismo, que somos cada una de nosotras. Ese egoísmo es bueno y necesario cuando se armoniza con el amor a los diferentes egos colectivos en los que nos vamos integrando: nuestros círculos familiares, sociales, nuestro barrio, ciudad, país, el mundo. Nos vamos integrando en sucesivos “egos”, como las células de un organismo en órganos y aparatos cada vez más amplios y complejos, y el bien de cada una es el bien del organismo. No pueden entrar en contradicción. Cuando esto ocurre y el “ego” celular rompe la armonía con el organismo, esa célula se convierte en tumor cancerígeno, se convierte en muerte que puede contagiar a todo el cuerpo.

La generosidad no significa renunciar al propio bien y al amor a sí mismo sino en armonizarlo con el bien común, a sabiendas que solo así alcanzamos la plena realización de nosotras mismas. La generosidad es lucidez y sabiduría. Solo seremos plenamente felices con los demás. El egoísmo cancerígeno es ceguera, infelicidad y muerte.
Conviene hacer una puntualización: la generosidad no significa dar un "sí" sin reserva ante cualquier requerimiento. El amor que nos debemos a nosotras mismas supone proveernos de las defensas necesarias ante el egoísmo cancerígeno con el que sin duda nos encontramos en muchas ocasiones.Esas defensas se construyen con una palabra no menos generosa que el "sí" : "no". Por amor por supuesto, pero "no".

Imagen: Paul Rezendes a traves de facebook de Estela García

viernes, 22 de enero de 2016

Miel de Acacias: una ventana al Aaiun.

Os ofrezco alguna página más de mi novela, con mi agradecimiento a Queimada Ediciones, que creyó en ella, y a la librería alternativa Traficantes de Sueños de Madrid que le ha ofrecido un espacio entre sus libros.

Miel de acacias
Dolores Vendrell Guerrero
"...Mi tío Ramón nos esperaba en el pequeño aeropuerto del Aaiun. Mi madre lo reconoció enseguida, por su amplia sonrisa y sus ojos risueños, me explicó más tarde,  a pesar de su tez oscura y la blanca chilaba con la que iba vestido, lo que hizo que se quedara boquiabierta y plantada al pie del avión como si no diera crédito a lo que estaban viendo sus ojos. “Virgen Santa- recuerdo que exclamó - este hermano mío se ha vuelto moro”.


Suerte, fue el comentario de mi tío cuando mi madre le mencionó a su difunta esposa. Tengo que decir que hasta yo misma me escandalicé al oírlo, y que de nada le valió todos sus esfuerzos por hacernos comprender el significado de sus palabras. Terminó encogiéndose de hombros mientras acomodaba nuestras maletas en el jeep para conducirnos a su casa donde nos ofreció té con hierba buena y pastelillos de miel y almendras. Y durante todo el tiempo no dejó de sonreír con aquella placidez que acabó seduciéndome..." 


Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/

Disponible en Amazon

Imagen: notasdenavegacion.wordpress

martes, 19 de enero de 2016

Ya hemos ganado.

Todo es relativo, el espacio y el tiempo. Lo grande y lo pequeño. Ayer, hoy, mañana.
¿Cómo nos podríamos sentir si supiéramos que ya hemos ganado, que ya hemos vencido todos los obstáculos, los problemas, los sufrimientos de nuestra vida?
Imaginemos que atravesamos un estrecho túnel que nos desgarra la piel. Imaginemos al final del túnel la luz de la sonrisa del amigo y compañero que ya lo ha atravesado y que nos sostiene. Imaginemos que cada una de nosotras somos esa luz y ese apoyo para los que nos acompañan en esa travesía. Imaginemos que somos capaces de encender la oscuridad con la fraternidad. Imaginemos el mañana, imaginemos que ese mañana está ya en nuestro interior.

viernes, 15 de enero de 2016

"Miel de Acacias" 

Dolores Vendrell Guerrero
Editorial Queimada 
" Empecé a soñar con el desierto al segundo día de llegar a la playa. Pienso que fue por no soñar con el mar, y con Laura. Quizás fue mi modo de defenderme.
 La primera noche soñé con el mar, y me desperté gritando entre los brazos de Pablo que me estrechaba para intentar calmarme. No es nada, sólo un sueño, le expliqué. He soñado con el mar, un mar inmenso, y en medio, una pequeña barca como esas que están abandonadas en la playa, blanca y azul. Estaba vacía, mecida por las olas. Era cómo si me mirase, como si quisiera preguntarme algo y no entendiese qué estaba haciendo allí. 
         No volví a soñar con el mar. Al día siguiente, soñé por primera vez con el desierto. Yo lo había visitado cuando acababa de cumplir los 19 años. Casi lo había olvidado, y sin embargo aquellos recuerdos remontaban ahora desde el fondo de mi memoria".



Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/

Disponible en Amazon



jueves, 14 de enero de 2016

No me avergüenzo de ser un mamífero.


¿O quizás lo habíamos olvidado? ¿Acaso preferimos el Mundo Feliz del que nos habló Aldous Huxley? Aquel mundo que se horrorizaba de la vejez, la decrepitud o la maternidad natural de un mamífero, frente a ser concebido en una probeta.
Somos mamíferos, nos gestamos en el vientre de una mujer, nos alimentamos de leche materna.


El primer día de Carolina Bescansa como diputada amamantando a su bebé en el hemiciclo no ha suscitado una amplia e interesante polémica. En mi opinión, ha sido un pequeño gesto que puede tener un impacto muy positivo. En primer lugar, por devolverle todo su esplendor a la maternidad y normalizar acciones llenas de belleza como amamantar a un bebé. En muchas culturas menos deshumanizadas que la occidental es algo natural y aceptado. En segundo lugar, muestra la posibilidad de que la mujer se integre y participe en la vida pública, hasta el más alto nivel, sin renunciar a sus privilegios de ser madre. Y en tercer lugar, pienso que la nueva política que pretende una mayor participación de la ciudadanía en la vida pública por el Bien General de la sociedad tiene que ser consciente de que esto requiere una larga y profunda pedagogía. Un bebé en el Parlamento, puede ser ese primer pequeño gesto que señale un nuevo estilo. Porque en política, las formas son también el fondo.

Imagen: elcorreoweb.es

lunes, 11 de enero de 2016

Cuanto más oscura sea la caverna, más debemos velar para que no se apague el fuego.

Cuanto más oscura sea la caverna, más debemos velar para que no se apague el fuego. El fuego de la razón, el entendimiento y la concordia; de la compasión y la solidaridad, de la fraternidad universal y el respeto a la dignidad de todas las personas. Frente a la barbarie y los enfrentamientos viscerales, las bombas que se arrojan contra personas indefensas, o las que se prueban bajo tierra y cuya capacidad destructora se aplaude con orgullo; frente a la indiferencia ante tanto sufrimiento insoportable de tantos hombres y mujeres despojados de todo; frente a tantos –ismos enfrentados (¡españolismo, catalanismo!). Frente a ese lobo que despierta en las noches oscuras de la Historia, nuestro principal deber es velar porque no se apague el fuego.

Imagen: Miguel Gil

domingo, 10 de enero de 2016

Nos están asesinando por no ser cosas

Nos están asesinando ¿por ser mujeres?
Nos están asesinando porque no aceptan que una mujer sea una persona y no una cosa.
Nos están asesinando por no ser cosas.
Las cosas se poseen, las personas, no. Los esclavos se poseen, las personas libres, no.
Las mujeres somos personas, personas libres, ni cosas ni esclavas.
Las personas no se poseen, se aman. Los besos, los abrazos, ni se roban ni se compran.
La voluntad no se doblega, ni el corazón. El corazón ama, la voluntad es libre.



Nos están asesinando por ser personas. Asesinando, maltratando, golpeando, violando, humillando, por ser mujeres, por ser personas.


imagen:evitamm.blogspot


sábado, 9 de enero de 2016

Me duele Cataluña.

El acuerdo alcanzado in extremis entre la CUP y Junts pel Sí me produce una extraña sensación, entre vergüenza, perplejidad y enfado. No encuentro lógica en todo el proceso de estos tres meses, ni en el resultado final. Solo entiendo que el interés independentista ha predominado sobre todo otro interés, a sabiendas que no es la mayoría de la sociedad catalana la que desea esta independencia y que unas nuevas elecciones podrían dejarlo en evidencia, además de apartar a los actuales protagonistas del espacio político, dos razones de cuyo orden de importancia podemos dudar.
Me siento perdida, intuyo que la solución a Cataluña, España, Europa, Siria…no está en esta dirección (levantar nuevas fronteras, nuevos muros…¿por ser una nación, por tener una lengua, por creer en un dios?) Intento dirigir mi mirada hacia otra salida, y tropiezo con los dirigentes de la tierra en la que nací que se dirigen en tropel en sentido contrario. Hoy siento una enorme tristeza. He llorado por los refugiados sirios atrapados entre fronteras, y cada nueva frontera me parte en dos.

Si Dios está con nosotros ¿quién estará contra nosotros?


He vuelto a oír la frase bíblica en labios de un coro infantil. No eran solo las voces de los niños sino también la expresión de sus ojos lo que me impresionó. Es una hermosa frase que puede infundir una enorme confianza, yo también he experimentado ese sentimiento más de una vez. Pero hoy siento la necesidad de profundizar en esas palabras, porque si pueden ser fundamento para la serenidad también lo pueden ser para el odio y la guerra, palabras para alentar a los guerreros en la batalla. Por desgracia, hoy somos testigos de hasta que punto puede la religión ser tomada como pretexto para enfrentamientos ya sean banales (pongamos el caso de la polémica interminable sobre la Cabalgata de Reyes de Madrid) o sangrientos como las guerras en nombre de Dios.

Hay en la frase tres núcleos: Dios-nosotros-los otros. Si estos tres núcleos se separan y se enfrentan, el resultado es el odio y la muerte; si se funden, el amor y la vida. El núcleo original es Dios, la afirmación positiva, el origen, el amor y la vida, incompatible con el enfrentamiento nosotros-los otros. Es el abrazo universal.

Pienso que esta reflexión, aun de carácter religioso, puede ser extrapolable a otra de carácter más amplio, espiritual o filosófico, incluso me atrevería a decir que no solo puede ser, sino que es importante que lo sea. Si no conseguimos esta amplitud de miras y el discernimiento suficiente para separar lo que nos diferencia (las tradiciones culturales y plurales) de lo esencial que nos une a todas en un núcleo común, estaremos abocadas al desastre.
Imagen.fieeranova.es

viernes, 8 de enero de 2016

El recuerdo de aquella caricia agradecida inundó el horizonte.


Miel de acacias
Dolores Vendrell Guerrero 
Editorial Queimada.


"Al menos sí sé que he vuelto a sonreír sin sentirme culpable. Lo he aprendido en este largo año en el desierto, donde la desnudez del horizonte nos permite reconocer la verdadera medida de las cosas. Me quedé contemplando el pecho hermoso de la mujer que amamantaba a su criatura bajo la lona de piel de camello de su tienda, nos habían invitado a tomar el té aquella tarde, yo me había sentado con las mujeres. Y acudieron a mí otras imágenes perdidas: la mano de mi hija me acariciaba mientras yo la amamantaba, muy despacio, su mano me acariciaba el pecho y luego se alzaba hacia mi cara, y sus ojos, que estaban todavía aprendiendo a mirar, se volvían hacia mí con la gratitud asombrada de la inocencia, y se quedaba dormida en mi regazo, satisfecha y confiada. Al ocaso, subí a lo alto del montículo y estuve contemplando como el sol se sumergía silencioso tras las dunas, y el recuerdo de aquella caricia agradecida inundó el horizonte. Bastaba para llenar toda una vida".

Miel de acacias,de Dolores Vendrell Guerrero. Editorial Queimada.
Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/
Disponible en Amazon y versión kindle

Imagen: thegrio.com


jueves, 7 de enero de 2016

Las abarcas desiertas.

Después de leer lo imperdonable que es el trauma causado en una niña por la Cabalgata de Reyes según su madre, publico la conmovedora poesía que me envía un amigo: que haya niños que sufran aún la pobreza como el poeta, esto sí que es imperdonable.


LAS ABARCAS DESIERTAS
(MIGUEL HERNÁNDEZ)
Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.


Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río,
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
(majada: redil o corral que utilizan los pastores en la montaña para resguardarse de la lluvia).
imagen.edicionesronateras.blogspot

martes, 5 de enero de 2016

El tercer ojo.


Son varias las religiones que hablan de un tercer ojo, un concepto místico que hace referencia a un hipotético ojo invisible que proporcionaría una percepción más allá de lo que se podría percibir con la vista ordinaria. Este concepto, como otros muchos ligados a creencias religiosas, es aceptado sin dificultad por creyentes pero fuertemente rechazado por agnósticos o ateos.

Sin embargo, pienso que esta idea puede separarse sin necesidad de forzarla de su carácter religioso. “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos” decía el Principito, de Saint-Exupèry. Siglos antes, el matemático, físico y filósofo Blaise Pascal afirmó: ”El corazón tiene razones que la razón no entiende”. En estos casos no se habla de un tercer ojo, pero sí de otro órgano perceptor de lo esencial.
Ojo, corazón, son metáforas que intentan expresar otro modo de percibir la esencia de las cosas.


En la era de las prisas y la superficialidad, de las apariencias y el espectáculo, de la acción desenfrenada a veces sin rumbo ni coherencia, de las relaciones con las otras personas y con la Naturaleza sin empatía, como puros objetos para la satisfacción personal e individual, necesitamos un antídoto para la ceguera. El tercer ojo, o el corazón, o la inteligencia emocional, o la empatía, como queramos llamarlo; concepto religioso, o psicológico, o sociológico, pero una perspectiva nueva que suponga un paso hacia la realización de un modelo distinto de individuo y de sociedad.


Es preciso el silencio y la quietud para desarrollar este tercer ojo, sin él la acción se transforma en un barco sin timón arrastrado por los caprichos del mar. Pero es preciso que esta nueva mirada se transforme en acción positiva. La raíz y los frutos deben ir unidos. Sin raíz, el árbol no dará frutos que alimenten al viajero. Sin frutos, la raíz es estéril.

lunes, 4 de enero de 2016

A pesar de todo, seguimos caminando.

Porque la vida no es fácil, porque el camino es duro y caminamos contra el viento, hay palabras para la esperanza.  "Miel de acacias" quiere ser esas palabras de ánimo a través del desierto. Un regalo para el nuevo año.

"Es lo único que recuerdo: un desesperado deseo de dormir. Y el gemido de Trueno, el cachorro de Laura. Había estado llorando toda la noche, aullando, hasta que sus ladridos se convirtieron en un gemido ahogado por el rumor del mar. Estaba echado a los pies de la cama de mi hija con la cabeza apoyada en las patas delanteras y las orejas gachas.
El apartamento se había quedado en silencio, ya no se oían los murmullos como zumbidos de abejas que me habían estado aguijoneando la cabeza toda la noche. Alguien se había quedado conmigo mientras Pablo se ausentaba, alguien que intentaba hablarme, yo veía sus ojos verdes asustados y sus labios moviéndose sin emitir sonido alguno, y unas manos cubiertas de pecas tendidas hacia mí. Le di la espalda, cogí a Trueno entre mis brazos y me eché en la cama de Laura. Cerré los ojos mientras mi hija volvía con su amigo y empezábamos a hablar como viejos camaradas".


Miel de acacias,de Dolores Vendrell Guerrero. Editorial Queimada.
Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/
Disponible en www.queimadaediciones.es,y en Amazon y versión kindle

Mientras debatís, el tiempo se acaba.






27 de septiembre 2015: Elecciones al Parlamento de Cataluña.
3 de enero 2016 : tres meses después, el Parlamento de Cataluña sigue sin constituirse por el rechazo de la CUP a la investidura de Artur Mas (postura que manifestó desde el primer momento).
Y no hablemos del panorama a nivel nacional.
Los que juegan al ajedrez se toman su tiempo entre movimiento y movimiento de sus fichas. Pero he aquí que estas fichas no son de marfil, ni de ébano, ni de plástico. Son personas, es su presente y su futuro. ¿Cuántos derechos humanos son conculcados cada segundo? En Cataluña, en España, en Europa, en el mundo. Porque ya no existen islas, estamos todas interconectadas ¿Cuántos pasos se dan hacia la destrucción del medioambiente, de la Naturaleza de la que somos parte inseparable? En Cataluña, en España, en Europa, en el mundo. Porque ya no existen islas, estamos todas interconectadas, repito.

Esto no es un juego, hay que solucionar problemas urgentes, a corto plazo, y también a medio plazo y poner los medios para evitar los que advendrán a largo plazo. Mañana es demasiado tarde. Terminad la partida, nosotras ni jugamos ni miramos: nosotras la sufrimos entre vuestros dedos.

Imagen. wikipedia.org


Un capítulo más de "El valle de los narcisos"

Este es el escenario donde sitúo la acción de mi novela, los espacios y recuerdos de mis alumnos y alumnas con los que he construido la fi...