martes, 26 de abril de 2016

Yo acojo.

Desde mi blog difundo la propuesta de Amnistía Internacional, e invito a entrar en el enlace para firmar la petición. En este momento hay recogidas 45.244 firmas. Cada una de nosotras contamos en la lucha por los Derechos Humanos, la lucha de AI y de millones de personas.


"España: queremos un lugar seguro para las personas refugiadas
Desde Amnistía Internacional, hemos decidido poner en marcha el manifiesto #YoAcojo. Porque estamos en contra de los atropellos que están sufriendo las personas refugiadas, y pensamos que podemos y debemos acoger.

Lee el manifiesto y únete a él".

viernes, 22 de abril de 2016

Ya no es la voz de su Dama lo que le conmueve. Es la voz de una mujer. “Ayudadnos” termina diciendo. Detrás de su voz la voz de muchos otros, hombres, mujeres, ancianos, niños. El Caballero Negro los oprime con su mano de hierro, él es poderoso, ellos no cuentan nada.
Pero he aquí que cabalga de nuevo a lomos de su Rocinante, lanza en ristre.
_ ¿Qué locura es esta, amigo?
_ Tengo que salir al rescate de los oprimidos.
_ Amigo, no son más que molinos de viento.
Y así sigue la voz sensata del escudero. Pobres y desgraciados, los habrá siempre. Ni tú ni nadie conseguirá que no los haya. ¡Iluso! El paraíso, nunca conseguiréis construirlo en esta tierra.
Don Quijote medita. Porque meditar es lo suyo, y luego es el salir por los caminos. ¿Tendrá razón su escudero? ¿Habrá que conformarse? Cierto es que el paraíso aún no se ha visto en esta  tierra…¡Ah, pero el infierno! Ese sí que existe en este mundo.
_ ¡Vamos, Sancho, que un largo camino nos espera!
_ ¿A construir el paraíso? Pero…
_ ¡A acondicionar el infierno, para que sea más habitable para nuestros hijos y nuestros nietos!
Mientras esperas el paraíso, aquí o en el más allá, no te estés quieto, no pases de largo ante el que te pide ayuda, aquí, en esta tierra nuestra.
(Te lo dije, amigo Sancho hace años, y hoy te lo repito: hay que romper una lanza por los refugiados que huyen de la locura de la guerra y la pobreza)

Hoy concentración en Madrid, puerta del Sol a las 18:00 h, y en otras muchas ciudades: por las personas refugiadas.

sábado, 16 de abril de 2016

Causa y efecto, raíz y frutos: así es la lógica, así es la vida, de hombres corruptos solo cabe esperar políticas corruptas.

En lógica, y en matemáticas hay fórmulas sencillas y fundamentales:
A (causa) B(efecto)
A+= B+
A- = B-

A y B son factores esenciales.
Existen también factores accidentales: C, D...

En botánica:
La semilla está en el origen de la raíz (A) y da origen a la planta: tronco, hojas, flores y frutos (B)
Si A saludable, beneficiosa, B saludable, beneficiosa.
Si B venenosa, nociva, B venenosa, nociva.
A y B son factores esenciales.
Existen también factores accidentales: adornos, adherencias.(C, D..)

Pues bien, apliquemos esta fórmula al comportamiento humano, individual y social. Por ejemplo, a la situación política actual de nuestro país:

(A)¿Cuáles son las motivaciones, los valores que mueven a nuestros políticos?
Generosidad, compromiso con el Bien Común de la ciudadanía, con la justicia social, la solidaridad, la responsabilidad, la participación democrática; o la ambición, la soberbia, la prepotencia.

(B)¿Cuáles son los efectos: sus acciones?
¿Repercuten en el Bien Común de la ciudadanía o en su posicionamiento personal, en su riqueza, poder o prestigio?

(C)¿Cuáles son los factores accidentales?
Las palabras, los discursos, la repercusión mediática: el humo sin brasa.
¿La actividad política se centra en actuar por el Bien Común o en la palabrería y el espectáculo mediático?


Saquemos nuestras propias conclusiones. Conozco a personas cabales, movidas por valores positivos que se esfuerzan y trabajan por el bienestar de la ciudadanía, muchas veces sin aparecer en los primeros planos de los medios de comunicación. Estas personas son verdaderas heroínas. Pero por desgracia avanzan y se debaten en terreno cenagoso. Y a veces sentimos enormes deseos de dar un puñetazo en la mesa y gritar “¡Basta ya!”

viernes, 1 de abril de 2016

Miles de hombres, mujeres y niños, hutus y tutsis, huían con el terror y la angustia pintados en sus caras.

Quiero compartir con todas las personas que leéis mi blog páginas de mi novela "Mi hermosa Ruanda". Comienzo por las primeras páginas y siento una profunda tristeza: aquel drama no ha terminado, recorre nuestra tierra y nuestros años, son otros lugares, otras guerras, pero es el mismo dolor humano.
Imagen: aprendiendoaeducar-guada.blogspot

Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/

"Madrid, 1995

1.
En la primavera de 1994, las angustiosas noticias sobre el genocidio que estaba masacrando al pueblo ruandés estaban dando la vuelta al mundo: las matanzas de tutsis y el posterior éxodo de miles de hutus ante el avance del Frente Patriótico Ruandés. Fotos de las masacres aparecían en primera plana. Yo observaba los rostros, uno a uno, buscaba entre la multitud.  Buscaba a mis amigos, esos rostros no eran imágenes de una película de terror. Eran seres humanos y cada uno tenía un nombre y una historia. Buscaba a Uimana, mi madre negra que se había quedado en Ruanda cuando Clara nos trajo a mi hermano Javier y a mí a España, hacía ya casi 15 años. Buscaba a mis amigos, a Goretti, a Kigesi, a Silvani, a Faustín, buscaba  a sus familias.

  No podía dejar de pensar en lo que estaba ocurriendo esos días en Ruanda. Miles de hombres, mujeres y niños, hutus y tutsis, huían con el terror y la angustia pintados en sus caras; abandonaban su hogar, aquella choza en la ladera tranquila de una colina, y el campo recién escardado con las batatas, las alubias despuntando, y los plátanos enterrados que fermentarían  para celebrar el nacimiento de un hijo". 
(Mi hermosa Ruanda, Dolores Vendrell, Editorial Universo, página 7)

Caminando hacia ese punto de encuentro, ese abrazo con todo, que se traduce en acciones llenas de comprensión y compasión.

Hago una pausa durante un tiempo, para internarme en ese camino en búsqueda de respuestas.  "...somos conscientes de nuestra ...