viernes, 1 de abril de 2016

Miles de hombres, mujeres y niños, hutus y tutsis, huían con el terror y la angustia pintados en sus caras.

Quiero compartir con todas las personas que leéis mi blog páginas de mi novela "Mi hermosa Ruanda". Comienzo por las primeras páginas y siento una profunda tristeza: aquel drama no ha terminado, recorre nuestra tierra y nuestros años, son otros lugares, otras guerras, pero es el mismo dolor humano.
Imagen: aprendiendoaeducar-guada.blogspot

Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/

"Madrid, 1995

1.
En la primavera de 1994, las angustiosas noticias sobre el genocidio que estaba masacrando al pueblo ruandés estaban dando la vuelta al mundo: las matanzas de tutsis y el posterior éxodo de miles de hutus ante el avance del Frente Patriótico Ruandés. Fotos de las masacres aparecían en primera plana. Yo observaba los rostros, uno a uno, buscaba entre la multitud.  Buscaba a mis amigos, esos rostros no eran imágenes de una película de terror. Eran seres humanos y cada uno tenía un nombre y una historia. Buscaba a Uimana, mi madre negra que se había quedado en Ruanda cuando Clara nos trajo a mi hermano Javier y a mí a España, hacía ya casi 15 años. Buscaba a mis amigos, a Goretti, a Kigesi, a Silvani, a Faustín, buscaba  a sus familias.

  No podía dejar de pensar en lo que estaba ocurriendo esos días en Ruanda. Miles de hombres, mujeres y niños, hutus y tutsis, huían con el terror y la angustia pintados en sus caras; abandonaban su hogar, aquella choza en la ladera tranquila de una colina, y el campo recién escardado con las batatas, las alubias despuntando, y los plátanos enterrados que fermentarían  para celebrar el nacimiento de un hijo". 
(Mi hermosa Ruanda, Dolores Vendrell, Editorial Universo, página 7)

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