domingo, 27 de noviembre de 2016

Deshojando una historia de adolescentes. Nuevo capítulo.

 Sigo publicando los capítulos de mi novela corta, "El valle de los narcisos". Esta novela fue finalista en el XLVII certamen Ateneo Ciudad de Valladolid. Recuerdo mi viaje para el fallo, hace ya años, los nervios, la ilusión y cierta decepción. 
Hoy releo mi manuscrito, y revivo los sentimientos y las experiencias que me llevaron a escribir esta historia, que duerme en un cajón y que cada domingo despierto para compartirla en las redes. Valió la pena sentirla, escribirla, y ahora deshojarla en mi blog.


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            La madre de Sofía nos abrió la puerta. Era una mujer menuda, de rostro redondo y pálido. Sus ojos verdes son tan bonitos como los de Sofía a pesar de tenerlos enrojecidos por el llanto_ pensé cuando me miró.
            Junto a la puerta del comedor estaba el padre, un hombre alto y delgado con el pelo cano. La mujer había iniciado un gesto con la mano, algo como una caricia, pero se contuvo ante la expresión desafiante de Sofía.
_ Estoy cansada, mamá. Dejadme en paz, por favor_ dijo, y entró en su cuarto.
            Me quedé en la entrada sin saber muy bien qué hacer. Habíamos llamado por teléfono a los padres de Sofía para prevenirlos y explicarles lo ocurrido.
_ Pasa, hijo ¿Quieres tomar algo?_ me preguntó la madre esforzándose por sonreír.
            _ Gracias, no. Bueno, tengo que marcharme.
_ Has sido muy amable. ¿De veras no quieres un refresco?
            Yo deseaba salir corriendo, me sentía confuso y torpe.
_ Pasa, hijo.
            La voz del padre me impresionó; no sé si fue su tono, la ligera ronquera, o el temblor mal disimulado; sonaba a nota desgarrada de una canción triste.
_ Bueno, sí, vale. Un refresco- respondí intentando sonreír.
            _ Te agradecemos mucho lo que has hecho por Sofía. Nosotros hacemos lo que podemos.
            Se quedó callado, contemplando sus manos. Quería decirme algo, pero no sabía cómo. Yo me daba cuenta y me sentía cada vez más incómodo. Y apenado, con la misma pena de aquel hombre y de la mujer que se había sentado junto a él. Terminé mi refresco, les di las gracias y salí tropezando con la alfombra. Me dolía demasiado la voz de aquel hombre y las palabras que no pronunció pero que yo adivinaba.
_¿Qué te contaron los viejos? _ me preguntó Sofía al día siguiente.
        La noté distinta. Estaba más bonita que nunca, me pregunté si se acordaría de lo que había pasado la víspera. Probablemente no. Yo, por el contrario, lo había estado recordando minuto a minuto como se repasa una lección que no se quiere olvidar nunca.
_ Nada, no me dijeron nada.
Pareció aliviada con mi respuesta, se esforzaba en sonreír y bajó los ojos     ( nunca lo había hecho antes, era la primera vez que los veía entornados debajo de unas largas pestañas pardas, me gustaban también así). Sentí de nuevo que el pulso se me aceleraba y que mis orejas enrojecían, y me alegré de que no me estuviera mirando a la cara. Recordé los ojos llorosos su madre, y la voz ronca del padre. 
_ ¿Por qué les haces esto?_ le  susurré. No sé por qué lo pregunté.
_ ¿Y yo qué? Tú no sabes nada de mí ¿te enteras? Eres un pringao_  había levantado los ojos, estaba a punto de llorar_ No entiendes nada.
           Me dejó plantado en medio del pasillo. Yo me mordí los labios, me hubiese golpeado la cabeza contra la pared, si seré estúpido, me decía a mí mismo. Pero me repuse. Levanté la cabeza y di media vuelta con toda la dignidad que pude. Por la tarde, terminé con unas pinceladas rabiosas de rojo y negro  mi narciso. Y de nuevo volví a fingir ignorar a Sofía cuando me cruzaba con ella por los pasillos.


sábado, 19 de noviembre de 2016

"La bellísima ninfa dio a luz a un niño, que ya entonces podía ser amado. Y le llamó Narciso". (Ovidio)

Continúo compartiendo con todos vosotros un capítulo más de mi novela corta "El valle de los narcisos" Con mi recuerdo lleno de cariño por todos los adolescentes,y por las personas que los acompañan en ese momento hermoso y complicado de la vida.
Los capítulos anteriores los encontraréis en el siguiente enlace:
http://bit.ly/2gqpcR7


Imagen. galleryhip.com
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El primer anónimo se lo envié una semana después de la muerte de mi hermano, al día siguiente de la votación sobre la huelga. Esperé en el pasillo, charlando con un compañero. Quería observarla, comprobar que lo había encontrado. Salió de su clase seguida de tres de sus admiradores y ni siquiera me miró (bueno, en realidad yo no existía para ella). Reía echando la cabeza hacia atrás entre aquellos grandullones.
Esa misma tarde dibujé mi segundo narciso, una flor de color  azafrán, cuyo centro está  rodeado de blancos pétalos. La dibujé con rabia, el azafrán se manchaba con el color cobrizo del cabello de Sofía, haciendo destacar más aún la blancura de su cara ( Sofía no es de esas muchachas que gustan de broncearse al sol, al contrario, parece temerlo y se esconde de él, como las antiguas campesinas lo hacían cuando iban a la siega protegiéndose la cara con anchos sombreros de paja y amplios pañuelos; y no es que ella se dedique a esas tareas, ni tenga necesidad de usar esos artilugios. Ella se limita a llevar una vida noctámbula).
            Necia muchacha presumida, murmuraba yo y recordaba los versos de Ovidio sobre el loco joven enamorado de su propia belleza. El hijo de Liríope," de cabellos azules a la que un día el Cefiso estrechó en su curso sinuoso y, aprisionándola en sus aguas, la violó. La bellísima ninfa dio a luz a un niño, que ya entonces podía ser amado. Y le llamó Narciso".

sábado, 12 de noviembre de 2016

"...sabed que no hay nada estable en todo el universo, todo se desliza, todas las formas van de un sitio a otro entre un ir y venir..." (Pitágoras)

Publico un nuevo capítulo de mi novela, "El valle de los narcisos". En el siguiente enlace encontraréis el capítulo anterior.
http://doloresvendrell.blogspot.com/2016/10/el-muchacho-estaba-arrodillado-junto-al.html

Imagen:lounge.obviousmag.org

            Los anónimos florales fueron el primer paso. Luego ocurrieron todos los acontecimientos por los que me vi envuelto en situaciones que pusieron en riesgo mi vida y, por desgracia, llevaron a la muerte a Miguel y a Óscar.
            No es que mis anónimos y lo que luego ocurrió tuvieran relación en sí mismo, sino más bien en mí y en mi metamorfosis. Yo iba cambiando por dentro, cerraba los ojos y todas las imágenes de los antiguos mitos parecían brotar en el campo de mi fantasía: las fauces del lobo, la agilidad de los felinos, de los corzos y gacelas, el brillo de las escamas esmeralda de los reptiles,  ágiles y siempre acechantes en silencio, el latir ardiente de todas las pasiones de los dioses, las flores y los  árboles mágicos, las piedras sagradas, el fuego robado, el mar y las águilas, todo se encaramaba a mis sueños desde lagunas y gargantas profundas.
            Algo de todo este cambio debió de transparentar mi cuerpo, quizás mis ojos, que brillaban de modo diferente. O mi pecho, que parecía henchirse al viento, o mi voz, más ronca. No sé, pero el caso es que mi madre adivinó algo de lo que estaba sucediendo, quizás porque ella siempre ha sido capaz de ver lo que ocurría en mi interior.
            Supe que lo había adivinado cuando me sonrió mientras me revolvía el cabello.
_ Hijo, ya es hora de que lleves la vida propia de un muchacho de tu edad. Han sido muchos años cargando  con una responsabilidad demasiado pesada para un niño. Nueve años.
            Se le nublaron los ojos y miró hacia otro lado para disimular.
_ No debes preocuparte por mí_ continuó sonriendo de nuevo, y dudó unos instantes antes de seguir. Había enrojecido, esto es algo que tenemos en común mi madre y yo_ Ya sabes que estoy saliendo con Juan José‚ somos más que amigos, cariño.
            Yo asentí, y le di una palmada en la espalda. La vida sigue, nos esforzábamos en decirnos uno al otro. Hacía algunos años que ella tenía novio ( me parecía un buen hombre, Juan José) y ahora que Tito nos había dejado,  debía iniciar una nueva vida. No pude evitar sentir cierta nostalgia. No por lo del novio de mi madre, sino por Tito. La víspera habíamos llevado su silla de ruedas a la Cruz Roja. "Puede servirle a otra persona" dijo mi madre aparentando serenidad.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Conecta con tu paz interior: una propuesta para el puente de Diciembre.

Soñaré que puedo estar allí...comparto con todas las personas que podáis estar interesadas; conozco a Nacho Duque y a Joan Carrero, y os lo recomiendo....

Vive una experiencia inolvidable! Retiro del 2 al 7 de Diciembre (6 días) en Mallorca: "Conecta con tu Paz Interior" 385€ pensión completa OFERTA hasta el 12 de Noviembre
Playa,montaña, una preciosa ermita en la que hacer Yoga y meditar… ¡¡¡lo tiene todo!!!
Dónde: Agroturismo S’Olivar, en Mallorca, en la Sierra de Tramontana.
Disfruta de la mano de Joan Carrero (Candidato al Premio Nobel de la Paz) y de Nacho Duque (Profesor de Yoga) unas verdaderas vacaciones de las que regresar a tu vida cotidiana lleno de energía, relajado y con un mayor bienestar físico, emocional y mental.
Pensión completa con comida vegana y alojamiento en casa rural.
Billete de avión desde 30€
Para inscribirte llama al 655738607 o escribe a igduque@gmail.com
 Mas información www.exodo.org/mallorca

Puente de Diciembre: 6 días de Retiro en Mallorca “Conecta con tu Paz Interior” Vive una experiencia inolvidable este puente de Diciembre en el mágico…
EXODO.ORG

Caminando hacia ese punto de encuentro, ese abrazo con todo, que se traduce en acciones llenas de comprensión y compasión.

Hago una pausa durante un tiempo, para internarme en ese camino en búsqueda de respuestas.  "...somos conscientes de nuestra ...