sábado, 14 de noviembre de 2020

De la ética del poder a la ética de los cuidados.

Delfines, elefantes, humanos: especies que llevan en sus genes el cuidado de los más débiles. O quizás los humanos en un punto de nuestra evolución equivocamos el camino, perdimos la mayor fuerza de la naturaleza, la fuerza de la vida, y optamos por devorar a los débiles. Estamos a tiempo de rectificar.

" El salto de la posesión al don, de la ética del poder a la ética del cuidado, cambia el modo de relacionarnos con los otros, y con los otros me refiero a personas y a todas las criaturas existentes, y esto en todos los ámbitos: relaciones personales, afectivas, profesionales, sociales, económicas y políticas. 




En las relaciones afectivas el enfoque de no-posesión es fundamental. La posesión es remplazada por el amor, la empatía y el cuidado. Nadie me pertenece, los otros llegan a mi vida y establecemos relaciones de afecto y cuidado mutuo pero no de dependencia. No hay cadenas, no hay ataduras. Todo es transitorio y efímero, todo pasa. Y el sentimiento de pérdida es sustituido por el de don y respeto a la libertad, al dharma de los otros. No somos el centro, somos parte del círculo infinito del amor. Tampoco somos la piedra angular, la pieza clave que sustenta a las demás piezas: cada pieza es libre y dueña de su propio destino y de su propia opción, no hay relación de subordinación sino de corresponsabilidad y cuidado mutuo de todas ellas, y todas se sustentan en el núcleo central del infinito círculo del amor, en libertad, igualdad y fraternidad.  

Todos los puntos del círculo son equidistantes del centro, la existencia de todos está en esta relación y en esa llamada a la unión y a la fusión de todos con ese núcleo. Solo la conciencia distorsionada y enloquecida, descentrándonos, puede hacernos creer que somos núcleo o centro y transformarnos en monstruosos y deformes tiranos. En todas nuestras relaciones, somos un punto en el círculo infinito, nadie por encima de nadie, todos con su destino en relación con el núcleo. 

Lo que acabo de exponer no es aplicable únicamente al ámbito individual, insisto que la realidad no está compuesta de planos paralelos sino de planos que se cruzan continuamente. La ética individual condiciona el sistema social, económico, político. Desgraciadamente, se construye sin cimientos éticos, se excluye la ética de los planteamientos colectivos ya sean sociales, económicos o políticos. No me voy a detener a relatar los acontecimientos de los que estoy siendo testigo en los finales de 2016: votaciones, elecciones, desde las elecciones en mi país, o en los Estados Unidos, o en las primarias de los nuevos partidos. El pueblo elige, el pueblo es soberano, se repite. ¿Y si previamente se hubiera cegado al pueblo? Deslumbrado, distorsionado su conciencia, sus valores, relativizado la corrupción, sea cual sea la cuantía de lo defraudado; las mentiras, los abusos de poder; alimentado la codicia, la envidia, el rencor ¿Acaso es imposible? ¿Acaso no ha ocurrido ya? 

La democracia es frágil por su propia grandeza, por eso debemos velar por su salud, preservarla del peligro de la demagogia y construir cimientos sólidos: el respeto a la dignidad de todas las personas, los derechos humanos universales, la libertad, la igualdad y la fraternidad universal; cimientos y diques robustos que contengan los bajos impulsos de los individuos azuzados por discursos  demagógicos. 

A veces siento que nuestro mundo está gravemente enfermo, pero me bastan los ojos de un recién nacido que me sonríen por primera vez para decirme que la vida da siempre una nueva oportunidad y que nuestro deber es resistir hasta nuestro último aliento para dar el relevo". 

Punto de encuentro, más allá de los mitos, Capítulo VII, 7, página 135

Editorial Manuscritos.

https://www.casadellibro.com/libro-punto-de-encuentro-mas-alla-de-los-mitos/9788494950513/9024519


miércoles, 28 de octubre de 2020

Versos en días de tristeza.

Atravesamos días tristes, de aislamiento y soledad, de nostalgias y recuerdos presentidos desde nuestras ventanas. Malas fechas, mal escenario para la alegría.  Miedo, desesperanza, frustración. Y en estos momentos quiero contaros una historia, o más bien anunciaros que pronto podremos compartirla sobre el papel, la historia y los versos que María Jesús y yo fuimos día a día componiendo en el confinamiento de la primavera de 2020. Los versos compartidos en días de tristeza.



Texto: MªJesús Mañas- Dolores Vendrell
Imagen: Dolores Vendrell


miércoles, 21 de octubre de 2020

Hasta que el respeto por el pensamiento y la libertad de los otros sea universal.

 Samuel Paty, profesor de historia de un Instituto francés, ha sido decapitado en plena calle este 16 octubre por un joven de 18 años al grito de Alá es grande. Me ha costado asimilar la noticia, hasta hoy no he sido capaz de poner en palabras el profundo dolor que me causa lo sucedido. Dolor por la muerte cruel de un inocente, Samuel, por pensar en libertad e intentar enseñar a los jóvenes a ser libres, dolor por su familia y amistades. Dolor por la ceguera y el fanatismo del joven Abdoulakh A, envenenado por la frustración, la ira, y la ignorancia. Y por tantos como él, víctimas de los peores verdugos: los maestros del integrismo religioso. Son estos últimos los que no merecen ningún perdón, sea cual sea el nombre del dios que invocan para promover el odio. Sí, también dolor por los musulmanes que aman la paz, contra los que integristas de otro signo encontrarán en lo ocurrido una excusa para atacarlos y denigrarlos.



Declaraba el Presidente francés que el miedo va a cambiar de bando. No es la primera vez que lo escucho. Es cierto que hay que sobreponerse al miedo. Pero la raíz para combatir la lacra del terrorismo de cualquier signo no está en que el miedo cambie de bando, sino en que el respeto por el pensamiento y la libertad de los otros sea universal. 


Copio algunas de las reflexiones de mi ensayo "Punto de encuentro, más allá de los mitos" 

(página 32 a 36)

6. 

“La ira de Dios” ha oscurecido el cielo del creyente con la amenaza del infierno, pero “la ira de Dios” no es más que la torpe proyección de nuestra propia ira, de nuestra propia sombra.

_Cuando los hombres han pintado la cara de un dios enfurecido, han pintado su propio retrato. 

Hay un infierno que temer, el infierno al que nosotras mismas podemos arrojarnos. Para un amante, no hay infierno comparable a perder el amor del amado. Pero ante la bondad suprema esto no es posible: existimos por ese amor y ese amor es eterno e inmutable. Somos nosotras mismas las que podemos darle la espalda y alejarnos de él. Ese es el infierno. 

Esforzarnos cada segundo por vivir con honestidad y rectitud, intentando reflejar y realizar en nuestro ser esa misma bondad, ese es el camino del cielo. El cielo y el infierno están dentro de nosotras. Es a nosotras mismas y a nuestra capacidad de engañarnos a quien hay que temer toda nuestra vida, y atravesar confiadas todas las sombras que nuestro ego pueda interponer entre nosotras y la realidad.  

Los hombres siguen alzándose unos contra otros en nombre de “la ira de Dios”, como lo han hecho desde siglos, para desagraviar a su Dios o a su Mesías ante las ofensas de los no creyentes. Si  limpiásemos nuestro corazón de nuestra propia ira, contemplaríamos la luz de la misericordia y la paz, la luz que ilumina a todos los hombres con el sello de la fraternidad.  

 

7. 

La religión divide, domina y engaña a las personas, dicen algunos.

Es cierto, y al mismo tiempo es todo lo contrario. Las religiones han sido y siguen siendo un arma poderosa para dominar a los hombres, y el dominar siempre implica engaño, pues ningún ser humano consciente de su dignidad aceptaría ser dominado. Y el ejercicio del poder y el dominio acarrean el enfrentamiento entre aquellos que quieren alzarse sobre sus semejantes y que terminan manipulando a “sus creyentes” contra los creyentes de sus competidores. Así es, y sin embargo es todo lo contrario. “La religión debe llevar al hombre de la diversidad a la unidad, de la separación a la unión, de la esclavitud a la emancipación” afirma Swami Sivananda, maestro hindú. “La

espiritualidad es la base de la auténtica civilización. Establece la paz entre los hombres…la espiritualidad debería ser la religión más importante del hombre”,

señala en otro lugar.  

En nuestros días se buscan los rasgos que nos diferencian de los otros (y no sólo los basados en las creencias religiosas) y  los grupos humanos se blindan unos contra otros,  resaltan y subrayan lo que los identifica y separa del resto. 

La espiritualidad profunda nos hace encontrar en el fondo de nuestro corazón el motivo fundamental para abrazar a todas las criaturas, el asombro del don gratuito y compartido de la existencia: ese sentimiento no divide, ni engaña ni domina, sino que une, libera e ilumina el camino de la vida. 

 

8.

El equilibrio de nuestro mundo actual es muy delicado. La religión puede jugar un papel muy importante, para bien o para mal. Si las distintas creencias dan paso a integrismos radicales se convertirán en poderosos instrumento de tiranos y podrán ser un desencadenante de odios y luchas, pero si se profundiza en dichas creencias, buscando lo que nos une, el sentimiento de gratitud hacia el origen bondadoso de la vida que se nos da, y un sentimiento de empatía hacia todos los seres, entonces la religión podrá ser un motor para un cambio positivo, para la construcción de un mundo mejor. 



viernes, 16 de octubre de 2020

Los caminos secundarios de la cultura.

 La cultura se construye también por caminos secundarios. Estoy pensando en tantas personas que escriben cuentos, novelas, poesía, y que a veces consiguen, como yo misma, publicar alguna de sus obras. Pienso en tantas Editoriales que a duras penas se mantienen, pequeñas editoriales independientes, he conocido varias y siempre agradeceré su confianza para publicar mis obras, como Queimada, Absalon o Universo. Y no digamos de las pequeñas librerías de barrio, fagocitadas por las secciones de libros de los grandes almacenes.



 Foto : María Herman

Mi felicitación a grandes novelistas como Eva García Saenz de Urturi, que recibió ayer el Premio Planeta 2020 con su novela "Aquitania". He disfrutado con sus novelas anteriores, su arte para recrear ambientes, para hacer que una ciudad cobre vida y los personajes salten de sus páginas, y por supuesto, por su pericia para la intriga que no nos deja cerrar el libro hasta la última página. O Dolores Redondo con su magnífica trilogía del Baztán, y su novela "Todo esto te daré" también premio Planeta en 2016 (he disfrutado con la lectura de toda su obra). Pero quisiera también dirigir esta felicitación a la cultura de los caminos secundarios, la de escritores, músicos, pintores desconocidos; la de pequeñas Editoriales y también librerías. Son esos caminos secundarios, fuera muchas veces de los circuitos del mercado, donde se disfruta de la cultura, creada y compartida como las flores silvestres.

Admiro a grandes novelistas, como Dolores Redondo o Eva García Saenz de Urturi, me alegro de su éxito y de todo el disfrute que su escritura ofrece a tantas personas. Pero aún admiro más, y me conmueve ( ya sé que conmoverse no da dinero, y vivimos en un mundo con ánimo de lucro) el arte y la cultura de los caminos secundarios, la de aquellos que disfrutan creando y compartiendo sus creaciones por el camino, como los antiguos juglares.
No olvido el consejo de Elena Diez de la Cortina Montemayor, Editora de Editorial Manuscritos, cuando le comenté que empezaba a escribir poesía: "que te conmueva lo que escribes". Que disfrutemos del camino.

viernes, 9 de octubre de 2020

Es hora de despertar frente al desastre sanitario, social y político que vivimos.

 Nos enfrentamos a momentos muy duros a nivel mundial, momentos de enfermedad, muerte, miseria, enfrentamientos y crispación a nivel político, de agotamiento y desesperación a nivel personal. Es hora de despertar, de luchar para que lo mejor de cada una salga a flote en medio de este lodazal. De estar unidas. de ser más fuertes y solidarias que nunca, más críticas que nunca. Cada una con los medios que tenga, la palabra, la escritura, la acción. No es momento de evasión, es momento de compromiso. No es momento de desesperanza, es momento de resiliencia y esperanza.



Comparto en estos tristes momentos algunos párrafos del capítulo V de "Punto de encuentro, más allá de los mitos" que escribí hace dos años.

"...Superar la “otredad” supone  un cambio individual  que debería derivar en un cambio del sistema social y económico. La economía se transformaría en el cuidado de la casa común. Pero no es así, salvando algunas excepciones. Si en algún campo se evidencia el enfrentamiento entre “yo” y el “otro” (individual o colectivo) es en la economía. Superar este enfrentamiento es una meta a alcanzar, una meta lejana, un objetivo en el horizonte hacia el que hay que avanzar sin rendirse..." 


"...El objetivo principal de la economía debería ser el desarrollo humano integral de todas las personas a lo largo de toda su vida en un marco de convivencia pacífica, libertad, equidad, colaboración y  armonía con la naturaleza, donde cada persona aportase según sus capacidades y recibiese según sus necesidades..."


"...A pesar de lo utópico que pueden parecer estas propuestas,  todo parece imposible hasta que se hace real. Solo hacen falta personas dispuestas a luchar por ello, capaces de inventar el futuro con los restos del naufragio y de seguir creyendo que hay alternativas, por más que los que tienen hoy en sus manos el poder declaren soberbios que no las hay, que ellos son la única salida. Los defensores del sistema tolerarán a los “antisistema” siempre que no resulten una competencia molesta, y se mantengan al margen como fenómeno anecdótico y pasajero. Pero los atacarán, lo tildarán de amenaza terrorista en el momento en que sean una alternativa real e intentarán destruirlos o lo que es peor, pervertirlos..."


"...Lo mejor de nosotras mismas puede surgir de las crisis, para ello necesitamos creer en esa faceta humana olvidada, despertar nuestra conciencia colectiva, confiar en nuestra propia fuerza. Sacudir la pereza, el conformismo. Inventar, trabajar, luchar. Crecer y aislar hasta su agotamiento a ese reducto donde se acumula la riqueza y el poder como agua estancada.  O devorarnos unos a otros. .."

 "...El capitalismo, el neoliberalismo y todas las corrientes filosóficas, políticas y económicas que se fundamentan en la idea darwinista de la evolución de las especies, cometen un error de base, que es ignorar precisamente lo que la evolución de las especies ha dado origen en su último escalón: la naturaleza del ser humano.

En el ser humano se ha desarrollado la conciencia de sí mismo y de su entorno, y sentimientos que suponen un salto cualitativo en la evolución de las especies: la compasión, la generosidad, el altruismo, la capacidad de sentir con el “otro” e identificarse con él. El sistema capitalista y neoliberal ignora y acalla esta faceta evolucionada del ser humano, y con ello trunca brutalmente su capacidad de crear un orden nuevo..."


"...El progreso técnico y científico sin una evolución ética tiene consecuencias  nefastas, es el mayor fracaso de la Humanidad: disponer de herramientas cada vez más poderosas pero no haber conseguido el estadio de madurez para emplearlas correctamente. Los seres humanos tenemos la capacidad de optar entre la compasión o la crueldad, con un poder de destrucción muy superior a la de los demás seres. No solo podemos destruir, devorar a “nuestros hermanos” sino que nuestra codicia y avidez puede llevarnos a devorar y aniquilar a otras muchas especies y a nuestra misma “madre” sustentadora. Por eso, creer que es una consecuencia natural de la evolución el que los seres humanos impongan las estrategias de la selección natural y la crueldad es desconocer nuestra propia naturaleza y todas las posibilidades que podría suponer la evolución de la conciencia humana hacia la compasión y la lucidez. En definitiva, hacia el Amor, nuestro destino, nuestro dharma, inscrito como todas las Leyes de la Naturaleza en nuestra esencia..." 

 

"...La etapa evolutiva a la que el ser humano ha llegado le permite ampliar su campo de visión, tanto temporal como espacial. En el campo temporal, el ser humano es capaz de captar el futuro y la relación causa-efecto entre sus actuaciones en el presente y los efectos en el futuro. En el campo espacial, es capaz de percibir las relaciones entre su espacio próximo y el espacio global, y percatarse de las interrelaciones con “los otros”. Es capaz de superar la “otredad” y percibir que todo está imbricado, que somos responsables del “otro” temporal o espacial, nada nos es ajeno, y la mínima acción que realicemos repercutirá más allá de nuestro tiempo y nuestro espacio, la relación causa-efecto lo abarca todo y somos capaces de percibirla, comprenderla y “sentirla”. Y lo más grandioso y al mismo tiempo tremendo es que somos capaces de optar por asumir nuestra responsabilidad o enrocarnos en nuestro “yo” embistiendo a todo lo que percibimos como “no-yo

      "... Hemos crecido, pero no hemos evolucionado. Y es el momento de cambiar de rumbo: el crecimiento debe dejar de ser la meta, el objetivo del nuevo milenio debe ser la evolución. Nos jugamos mucho porque el crecimiento sin límites es insostenible. Podemos seguir progresando, creciendo, incluso “superar” esta crisis (momentáneamente) para avanzar en la misma dirección: la próxima crisis será aún más profunda y global. O podemos sustituir el crecimiento por la evolución de nuestra especie, una evolución cuyo germen no lo estamos inventando hoy sino que viene abriéndose paso a través de los siglos. Lo mejor del ser humano ha emergido una y otra vez a través de movimientos y maestros (muchos pagaron con sus vidas, pero nos engrandecen) y se ha traducido en ideas, en palabras, en acciones: la libertad, la igualdad, la fraternidad, la unidad desde el respeto a la diversidad, el entendimiento, la fuerza de la razón y la palabra, el valor del trabajo como fuente de felicidad y corresponsabilidad, la democracia, la conciencia colectiva, la dignidad del ser humano. Frente al dinero, el poder y la guerra. .."

"...La evolución es una meta, un proceso. Cuantas más seamos,  más fuertes seremos, cuantas menos concesiones hagamos, más coherentes seremos y mantendremos la esperanza a pesar de haber sido manipuladas una y otra vez. Bacterias que regeneran el tejido de una especie enferma, termitas que se unen para construir desde las entrañas de la tierra un nuevo modo de existir, evolución frente al crecimiento..."

 

  "...Hace falta voluntad política, cambiar las estructuras de poder, económicas y sociales. Otra economía es posible, otra sociedad. Los intereses de unos pocos lo impiden, y tiemblan al tenerse que quitar la careta ante una masa crítica enfurecida: no son humanos, y lo que es peor, quizás tampoco nosotras lo seamos ya, quizás también hayamos empezado a evolucionar hacia la especie de las hienas..."

 

"...El cambio del sistema social, económico y político no debe basarse en la creencia de que las personas que compongan tal o tal partido o movimiento son“buenas” por naturaleza por militar en ellos; las personas, todas las personas, pertenezcan al grupo que pertenezcan, ejerzan el papel que ejerzan (jueces, militares, policías, políticos, empresarios, banqueros, de cualquier ideología, creencia, partido político…) son capaces de todo lo bueno y todo lo malo que podamos imaginar. El cambio se producirá cuando seamos capaces de construir los diques y los escenarios que nos protejan de la oscuridad destructora de la “otredad”. Cuando seamos capaces de alimentar y fortalecer la mente lúcida y compasiva con estructuras universales..." 


"...La humanidad solo avanza con la superación de lo anterior y la  Innovación a lo largo de toda su historia, desde la invención del fuego y la rueda, hasta los últimos inventos de nuestros días. Y la historia nos enseña que a pesar de todos los obstáculos, el futuro siempre es nuevo. 

 Los cambios no están en el horizonte, están aquí, a la puerta de nuestras casas. Las técnicas de comunicación, la robótica, la inteligencia artificial no son ya ciencia ficción, han llegado a nuestras vidas antes de lo previsto, quizás antes de que una evolución de nuestra humanidad nos haga capaces de dirigirlas en la buena dirección..."


 "...Las consecuencias de la visión distorsionada de la realidad son especialmente nefastas en el ámbito de la economía y la política. Creerse el centro del círculo, acumular riqueza y poder en detrimento del bien común, desgajarse de los otros, nos convierte en el ojo del huracán con efectos devastadores para la comunidad humana, para el planeta y para nosotras mismas.  De nada nos servirá ganar el mundo entero si perdemos nuestra humanidad, la última etapa de la evolución de las especies..."

 

miércoles, 30 de septiembre de 2020

¿No es tiempo para estos versos?

 Prólogo en construcción para mi futuro poemario

Encuentro en el lenguaje poético el mejor canal para dejar fluir mi búsqueda de sentido a la vida. Lo he intentado antes con el ensayo, pero la imaginación y los sentimientos se expresan con mayor libertad en la poesía. Cada día soy más consciente de los límites de nuestro conocimiento, quizás al final solo nos queden nuestras canciones.


Foto: Mateo Quiros

El Universo nos asombra con su orden y belleza, infinitamente más allá de lo que una mente matemática y artística pudiese concebir. Del asombro nacen todas las preguntas, la atracción y el deseo de unión con el origen de toda belleza y sabiduría.

Escribo poesías religiosas, desde mi cultura cristiana, pero no para un grupo cultural o religioso selecto y exclusivo. La poesía y la religión pertenecen a todas las personas, a todas pueden ofrecer respuestas, y con esta intención estoy componiendo mi poemario.

La religión puede servir para adormecer, buscar un responsable de lo bueno o malo que ocurre fuera de nosotras mismas. A lo largo de la historia de la Humanidad vemos cómo ha sido secuestrada y utilizada mediante el temor como instrumento de dominación de unos hombres sobre otros: los hechiceros, los sacerdotes, los conocedores e intérpretes de los misterios, que la han usado como elemento identitario de su grupo para enfrentarlo a otros grupos de diferentes religiones.

Pero a pesar del fanatismo y la intolerancia en el que con frecuencia han desembocado las religiones, el sentimiento religioso como búsqueda de sentido se da en todos los hombres como algo innato. A lo largo de la historia este sentimiento eclosiona en toda su grandeza en grandes catalizadores: Buda, Jesús, Mahoma. Todos tienen en común el amor a Dios y el impulso a la unión con él y la compasión y el amor hacia los demás.

martes, 22 de septiembre de 2020

"Madrid" no existe, ni "Cataluña".

 "Madrid" no existe, ni "Cataluña"

No existe un ente llamado "Madrid", ni "Cataluña". Existen espacios, ciudades con ese nombre donde viven personas, individuos únicos e irrepetibles. Existen circunstancias (territorio, educación, alimentación, clima) que hacen que estos individuos adopten características especiales: idioma, ciertos hábitos, creencias. Pero hay que señalar que las personas no tienen raíces sino piernas y están en continuo movimiento. Así, una persona nacida en Andalucía o Extremadura, o China, puede trasladarse a Cataluña, Madrid o Roma, y viceversa. Cambiarán sus circunstancias, pero esencialmente será ese individuo único e irrepetible. No existe ningún factor que nos haga pensar que una persona nacida o que viva en un territorio sea mejor o peor que otra que viva o haya nacido en otro lugar.
Y luego existen los políticos, los que se olvidan que son personas e intentan aglutinar a aquellos (a quienes tendrían que representar y servir) para fomentar su orgullo nacionalista como pedestal para su propia grandeza y poder. Para ello usan poderosos medios, como la educación a todos los niveles, también en los medios de comunicación, y cada cual cuenta la historia a su manera de modo que aparezcan como héroes frente a los villanos. Esto se da no solo en los políticos, también en líderes religiosos.
Las consecuencias de fomentar este orgullo nacionalista, o religioso, o de cualquier tipo, terminan siendo violentas y destructivas. El único antídoto está en el sentimiento de pertenecer a una misma especie, el sentimiento y el anhelo de libertad, igualdad y fraternidad, que solo unidas son auténticas, y nos impulsan a construir puentes, casas comunes, sueños y felicidad.
Que los líderes se bajen de sus púlpitos y tribunas, que las personas despierten de esta farsa, y sean capaces de descubrir en el otro a un semejante diferente. Esto no se consigue a fuerza de leyes y decretos ni de la fuerza policial, tiene que nacer desde la conciencia personal.


miércoles, 16 de septiembre de 2020

Versos en tiempos de guerra (2)

 Lo que está sucediendo a nuestro alrededor no puede dejarnos indiferentes. La poesía me ayuda a plantarle cara. Comparto mis versos en tiempo de pandemia, por no desesperar, por no rendirme. Con la furia de la esperanza contra toda evidencia.






Tierras asoladas,

Pueblos devastados,

Donde ayer columpiaban sus hojas las ramas,

Cenizas amargas.

Odio espeso que oculta la luna,

Me abrasa la piel.

Alzo la mirada a la luna negra

Y le grito con ojos arrasados de lágrimas,

que más fuerte es el Bien.

Moción de censura

 No todos los políticos son iguales, pero el ejercicio de la política y el poder acaba corrompiendo a muchos.

Los políticos se rodean de asesores afines, muchas veces palmeros y aduladores y no siempre los más competentes y honestos. Esto da origen a un aparato pesado al servicio de los intereses del partido y de sus integrantes, no al servicio del Bien Común.

 Es imprescindible un código ético riguroso y un control de su cumplimiento para que la política esté al servicio del Bien Común. Esto no se da y así nos encontramos con un panorama desolador. 

El código ético debe exigir al servidor público verdad, bondad y utilidad:

Verdad: no disfrazando la realidad, reconociendo los errores y las prácticas deshonestas de cada uno y de los integrantes del propio partido, y al mismo tiempo reconociendo y valorando los aciertos del contrario.

Bondad: buscar el Bien de la gente, soluciones a sus problemas.

Utilidad: al servicio de la gente. Conviene no olvidar que la gente no vive del espectáculo de los debates políticos, de lo graciosillo, ocurrente o mordaz que pueda ser el orador, ni de ideas, sino de realidades: trabajo, techo, alimento, educación, sanidad, ocio, cuidados son las realidades que hay que encarar y los problemas que hay que solucionar, en un marco de justicia social.

En estos momentos se están planteando Mociones de Censura: en la Comunidad de Madrid contra la gestión de la Presidenta Isabel Diaz Ayuso, y en el Parlamento contra el Presidente Pedro Sánchez.

Se trata de un mecanismo que puede ser necesario y útil. Pero lo importante es ajustarse a los principios del código ético en su planteamiento y sobre todo presentar una alternativa rigurosa, estudiada y que suponga una solución a los graves problemas de la gente. Si la moción se limita a una lluvia de insultos y descalificaciones apelando a sentimientos muchas veces de odio, sin una honesta y argumentada propuesta de soluciones prácticas y urgentes, será una vez más hacernos perder el tiempo.



Banderas

 Las banderas  nos identifican y señalan nuestra pertenencia a un grupo, y eso es consecuencia de nuestra naturaleza humana: somos seres sociales y necesitamos sentirnos parte de un grupo. El problema viene cuando nuestra bandera nos ciega y se contamina de arrogancia y desprecio a los que no se arropan con nuestros colores. La bondad o la maldad está en la motivación: cuando colgamos nuestras banderas "contra" los otros, las banderas se hacen instrumentos de enfrentamientos y odios. En un barrio tranquilo comienzan a aparecer banderas, y los vecinos comienzan a mirarse con recelo. Vecinos contra vecinos, barrios contra barrios, pueblos contra pueblos.

Ojalá un día toda las banderas se transformes en símbolos de diferentes formas y colores que reflejen la belleza y la diversidad de la especie humana, nunca en estandartes tras los cuales formen los soldados.

domingo, 14 de junio de 2020

El examen fin de pandemia.

Cuando termine la pandemia del COVID19 deberíamos haber aprendido la lección para superar el examen de la supervivencia.
Esta crisis debería enseñarnos que somos una especie capaz de cuidar de los demás, no solo de los individuos de nuestra especie, sino de toda la Naturaleza. Los cuidados deberían ser el centro de nuestra actividad, pero nos han pervertido para hacernos individuos orientados a producir y consumir en una escalada enloquecida de crecimiento sin límites. No hace falta explicar a donde nos conduce esta perversión, y es evidente  la urgencia de una auténtica desescalada .
Hemos fabricado una bomba y nos hemos sentado encima. Hay que desmontarla con mucho cuidado pero urgentemente. Todo el sistema económico debe reconvertirse en un sistema de cuidados y disfrute de la vida, de convivir con nuestros semejantes sin el lastre de la competencia brutal que pervierte las relaciones humanas. Cuidar y disfrutar de nuestros niño, cuidar y acompañar a nuestros enfermos, a nuestros ancianos. Disfrutar del arte, de su contemplación y creación. Gozar de la naturaleza, de su contemplación y cuidado. Disfrutar pensando, investigando, descubriendo, compartiendo. Y educar a nuestros niños y a nuestros jóvenes para esta nueva era "postpandemia"
Hay muchas inercias creadas, muchos intereses por volver a lo de siempre, muchas perspectivas cortoplacistas. Pero somos capaces de cambiar, de prever las consecuencias de nuestras acciones actuales, de inventar el futuro. Los que manejan los hilos por su poder y riqueza están equivocados por intentar mantener lo establecido, ellos son también parte de la especie. Solo nos salvaremos juntas.







sábado, 16 de mayo de 2020

Triple vacuna en tiempo de Pandemia


Hay  algo más letal que un virus desconocido: el odio ciego sin memoria.

Odio contra los otros, a los que anteponemos el “primero yo”. Yo, los míos, bien señalizados con símbolos de todo tipo, nacionales, religiosos o de clase.

Ciego: no hay razonamiento que valga, es visceral, heredado, asimilado. Sin visión de las consecuencias a las que puede llevar ese odio, es simplemente embestir contra el otro, y lanzar a la embestida a toda la manada agitando un trapo rojo que mueva los instintos, ciegos.

Sin memoria: sin memoria que nos inmunice contra la repetición de “la infección”. Cuando no se tiene esa memoria, se repite la infección en el futuro. Se jalea, desde la calle y desde parte de los que nos gobiernan desmemoriada e irresponsable. Hubo una guerra, ya hace casi un siglo, parece que hay nostálgicos que la invocan. Sed de sangre.

Hay remedio, una triple vacuna:
La memoria de los errores cometidos. En nuestro país, en el siglo pasado, cuando pocos de nosotros habían nacido. Una guerra civil, muchos inocentes, de uno y otro bando, muertos. Destrucción, miseria, hambre, heridas marcadas a fuego que se heredan, en los que ganaron la guerra y en los que la perdieron. La memoria de una guerra y todo lo que un enfrentamiento violento arrastra. Esa guerra agazapada, que levanta la mano en tiempos de crisis y grita desde el subconsciente: ”Soy yo, el único remedio”. Se lo grita a todos, a los ganadores y a los perdedores de las guerras pasadas, porque todos creen que serán los ganadores de la próxima. Nuestra guerra civil, y dos guerras mundiales. ¿Las hemos olvidado?

La lucidez responsable, la sensatez, la objetividad; el pararse a pensar, a sopesar los pros y los contras de cada decisión, de cada acción. El no dejarse llevar por sentimientos ciegos, por la rabia, la soberbia, el rencor, ni la desesperación o el miedo. No agitar el avispero, los problemas. Pensar y buscar soluciones reales, cada una de nosotras, la que esté en nuestra mano. Y las personas que se supone han sido elegidas para gobernarnos: en ellas la lucidez responsable debería ser requisito indispensable. Los ciegos que agitan trapos rojos para azuzar a una manada ciega son el mayor peligro social. Peor que cualquier virus.

La conciencia social: somos seres sociales, interconectados. No existen los “otros”. Las diferencias las hemos creado las personas, y nos perjudican a todas. Nos hemos apropiado de los símbolos, hemos creado mitos,  nos hemos dividido en “categorías”, nos hemos incluido en una y consideramos que todos los de nuestra categoría son los buenos, las víctimas inocentes, frente a “los otros”. Cierto que somos muy diversas, y eso es una riqueza, pero la bondad y la inocencia, la maldad y la culpa, eso es patrimonio universal de los humanos, las dos caras de nuestra naturaleza. Rojos, fachas, ricos, pobres, trabajadores, empresarios, ateos, creyentes, musulmanes, cristianos, y todas las categorías que se quieran añadir. Solo superando los mitos, podremos salir de esta. Yo soy los otros. Una pandemia nos lo pone muy claro.


viernes, 8 de mayo de 2020

El infierno de las categorías duales.


Nuestras mentes estrechas se han entretenido en dividirnos en categorías duales, unas contra otras:
Neoliberales- comunistas.
Fachas- rojos.
Empresarios- trabajadores.
Chinos -negros.
Negros- blancos.
Católicos -  herejes.
Musulmanes- infieles.
Judíos - infieles.
Hombres - mujeres
Pobres – ricos.
Estas son las categorías más frecuentes, aunque existen otras y siempre se pueden establecer criterios para clasificar a los individuos.
Si pertenecemos a alguna de estas categorías, nos enseñan pronto que todos los individuos que pertenecemos a ella somos los poseedores de la verdad, los buenos, los inocentes y las víctimas de la ignorancia y maldad de los otros. Todos los otros son los malos a los que no hay que dar ni agua. Tenemos el deber y el derecho de aplastarlos, o aprovecharnos de ellos.
Y dicho esto, ya tenemos los ingredientes necesarios para hacer de nuestras vidas un infierno, en el que el infierno son los otros, como dijo Sartre.
Pero si miramos desde cierta altura, aunque solo sea desde un décimo piso, constatamos que no se puede apreciar diferencia entre los componentes de las distintas categorías, más bien nos parecen todos hormigas. Me imagino la carcajada cósmica si se nos contempla desde un poco más alto.
Necesitamos abrir nuestras mentes a una nueva era, la era de después de todos los confinamientos. Y salir al exterior por otra puerta, la que da al punto de encuentro más allá de todos nuestros mitos. Porque la otra opción es salir por la misma que entramos, la del animal salvaje, el depredador de su propia especie. Y todo por  el absurdo de las categorías duales.


domingo, 15 de marzo de 2020

Las plagas.


Los mitos son la respuesta a la zozobra que las plagas  provocan en los seres humanos. Hay plagas que amenazan la salud física, otras la salud mental, hay plagas que atacan nuestros cuerpos, otras nuestra esencia, pero en cualquier caso destruyen la armonía de nuestras vidas.

Las plagas son recurrentes y amenazan nuestra seguridad. Cuanto más seguro un sistema social y económico aparenta ser, más angustia las plagas provocan en las personas. Este final del invierno de 2020 asistimos al espectáculo de la crisis de una plaga mundial provocada por un virus, el COVID19. Un nuevo virus, desconocido hasta ahora, que ha provocado una pandemia. La enfermedad no es mortal en la mayoría de los casos, solo lo es en pacientes debilitados por otras enfermedades o de avanzada edad. Todos los mecanismos se han puesto en marcha para defendernos de este coronavirus. Se calcula un escenario de algunos meses, tres o cuatro, hasta superar la crisis de salud, y años hasta superar la crisis económica que está provocando.
¿Y qué ocurre con las otras plagas que nos asolan? Plagas que se extienden en el tiempo ¿Por qué se ignoran? Otras enfermedades como la tuberculosis o la malaria, o como simplemente el hambre, o la guerra, que provocan muchas más muertes que el COVID19. Hasta hace poco nos hablaban de las olas de inmigrantes sirios que el gobierno turco lanzaba contra las fronteras de Grecia como moneda de cambio en su lucha en Siria al lado de los rebeldes contra Bashar al-Ásad y su aliado Rusia, la guerra que ha provocado precisamente ese flujo de personas migrantes. ¿Puede haber mayor plaga moral, podemos seguir creyendo que los seres humanos somos los reyes de la creación?
El COVID19 no tiene raza, ni nacionalidad. El pequeño virus no hace distinción, pero no todas las personas pueden defenderse del mismo modo. Los excluidos, los que no cuentan, lo aguardan sin esperanza en las calles, los que no tienen un hogar donde refugiarse y blindarse, ni agua ni jabón para lavarse, los que recogían su comida de los contenedores de los restaurantes y bares que han cerrado ante la pandemia. Los que están separados de sus familias, sin posibilidad de reencuentro. Los abandonados.
Las plagas nos interpelan, nos desnudan, nos zarandean. Sobrevivamos o no, nos muestran  nuestra verdadera naturaleza, la persona que somos, de la que nos avergonzamos o la que contemplamos con la frente alta. Y buscamos respuestas. Construimos mitos, porque nuestra conciencia, por dormida que esté, no las puede soportar.
Toda mi vida he buscado una respuesta. Y sigo buscando, y sigo encontrándolas a lo largo de mi vida, en las personas con las que camino, en los relatos y los mitos. En los acontecimientos, también en los más nimios y cotidianos.

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domingo, 19 de enero de 2020

El "Pin parental" y el debate del absurdo.

En mi opinión, el debate sobre el llamado "pin parental" se está desarrollando en un plano trágico-cómico que solo produce confusión y crispación, cuando debería debatirse desde la lógica y basándose en los conceptos de derechos y deberes de las personas, de responsabilidad y competencias. Pienso que este enfoque no es inocente, pues se utiliza con fines partidistas, para enfrentar a la ciudadanía.

1. El concepto de "posesión", con manifestaciones grandilocuentes: "los hijos son míos" *no son de la Sra, Celá ni de Pedro Sánchez" "quiten sus manos de mis hijos" me dejan perpleja. A estas alturas del debate, pienso que queda claro que el concepto de posesión no es aplicable a las personas, Se poseen cosas, y si se contempla a una persona (hijo, compañera, trabajador...) como cosa, se atenta contra los DDHH.

2. La clave del debate está precisamente en la cuestión de derechos y deberes, de responsabilidad . y competencias.
2.1.El derecho a la educación, es un derecho universal alcanzado después de siglos de evolución social, derecho por el que hay que luchar porque aún hay menores y poblaciones que están despojadas de este derecho fundamental.
2.2. El deber de proporcionar educación a todos los menores es de toda la sociedad: de las familias y las instituciones. Todas, familias e instituciones, son responsables de la educación de los menores. La educación de todos los menores es obligatoria.
En el ámbito familiar, cada familia educará a sus hijos e hijas según su ideología y creencias.
En el ámbito público, es el Estado quien legisla y establece la Ley de Educación correspondiente y financia la educación obligatoria y gratuita. Así se ha hecho, con los distintos gobiernos democráticamente elegidos.
En caso de incumplimiento, hay mecanismos establecidos para proteger los derechos de los menores:
Si en el ámbito familiar se atenta contra los derechos del menor, las instituciones pueden y deben intervenir.
Si en el ámbito escolar se atenta contra los derechos del menor, los padres pueden denunciarlo a la autoridad competente: dirección del Centro, Inspección educativa. Pero los planes de estudio, los contenidos curriculares, y en definitiva la Ley Educativa es competencia de la sociedad a través del Parlamento democráticamente elegido.
Si los padres consideran que hay contenidos que no coinciden con sus propias creencias e ideología, pueden en el ámbito familiar contrastarlos con sus hijos, por supuesto. Para los menores es muy enriquecedor considerar diversos puntos de vista (siempre que no atenten contra los DDHH) para formar su propio criterio. Pero no pueden impedir que el menor asista a sus clases, ni modificar los contenidos curriculares: no es su competencia.



El espectáculo político siempre tiene una finalidad electoral. Pensando en la finalidad electoral de la campaña de Vox del "pin parental" opino que puede ser una estrategia muy bien pensada. El vínculo hacia los hijos es uno de los más fuertes y viscerales, el insinuar que Vox es un partido que defiende y protege ese vínculo puede hacerle ganar muchos votos.

Por eso hay que aclarar que ese vínculo no es de propiedad, como plantea Vox y los partidos que lo apoyan, sino de amor y cuidados. Lo que defienden con su campaña es en realidad la supremacía de la ideología de un sector de la población sobre la ideología de toda la sociedad, y esto es lo realmente peligroso en una sociedad plural y diversa, global, donde solo dando la posibilidad de expresar y escuchar diversos puntos de vista se garantiza la convivencia y el progreso hacia una sociedad donde a nadie se le penalice por ser o pensar de una determinada forma, sino por imponer a la fuerza su modo de ser y de pensar a los demás.

sábado, 4 de enero de 2020

LA RABIA.



           La indiferencia del que duerme nunca puede ser el punto de partida de nada. Pero hay un detonante potente que no se puede olvidar: la rabia.
           Desde la serenidad se puede caer en el error de pintar un camino idílico, no creíble para la mayoría de los mortales. Porque la mayoría de los mortales viven en estado de rabia o de desesperación, o de resignación y aceptación del sometimiento, hijas de la rabia derrotada.
           No quiero darle la espalda a la rabia, la rabia desesperada o la rabia airada. Si lo hago no entenderé nada, no podré contar nada.


Los últimos datos del paro en España dan una cifra de más de tres millones de parados, y a esto hay que añadir la situación de pobreza y explotación de tantas personas, personas manipuladas para consumir y que ahora se ven incapaces de conseguir todos esos productos a los que el sistema los ha hecho adictos por su bajo poder adquisitivo. ¿Cómo no van a sentir rabia? ¿y qué les voy a contar yo?
La rabia se vuelve contra los otros, contra los amos o contra otros explotados con los que hay que compartir la miseria, oleadas de marginados que llegan de zonas desbastadas por guerras o degradación ambiental, de desiertos sin agua donde ya no se puede sobrevivir. Pienso mientras escribo en Australia incendiada, hoy, 4 de enero de 2020.
La rabia escupe ira, en los versos irreverentes de raperos, o en las piedras incendiarias escondidas en las mochilas de muchachos y muchachas con las caras tapadas. O se transforma en desesperación, abatimiento, desprecio por uno mismo y se busca salida en la evasión de la droga o el suicidio. Otras veces la rabia acaba  resignada, domesticada por Himnos o banderas que enaltecen al individuo con el título de patriota, o santo defensor del único dios verdadero. Me espantan las banderas, tantas banderas para engañar a la rabia existencial.
En el fondo, es la misma triste cara de la rabia.
La rabia nos hace gritar. Quisiera saber escuchar el grito de la rabia, no dejar de escucharlo nunca, por más que la vida me haya conducido a la desembocadura del río sereno. Y ser capaz de gritar más fuerte que hay esperanza.



Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...