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sábado, 14 de noviembre de 2015

Ya están dentro. Y no me refiero a "los extranjeros"

Lo ocurrido estas últimas horas horas en París no puede dejar de conmocionarnos.
Me horroriza lo ocurrido, esas personas sorprendidas por sus verdugos sin saber por qué se les arrebataba la vida, muchos de ellos jóvenes, disfrutando del comienzo del fin de semana.
Me horroriza imaginar la mirada de los asesinos, y sus sentimientos. Un pozo negro y pervertido.
Me horroriza pensar en el veneno que los pervirtió, seguro que son también jóvenes, que han cambiado el gozo de vivir por la ira, viernes de ira.
Y el grito de Dios es grande, me espanta como la mayor y perversa blasfemia (como me espantan otros gritos que enaltecen a un pueblo, una bandera o un rey por quien morir o matar).
La intolerancia, el fanatismo, la ira, la crueldad, el lobo que despierta en la noche más oscura: lo más temible. Es ese lobo dormido lo que más me espanta, porque pienso que duerme en lo profundo de todas nosotras y despierta en las noches de la civilización.
Podemos cerrar las fronteras, construir muros: olvidamos que ya están dentro, y no me refiero a los "extranjeros", me refiero a los lobos que están dentro de cada una de nosotras. No hemos sabido defendernos de estos lobos, y no hay muro que los detenga.

martes, 4 de agosto de 2015

Los asesinos



No se podría decir con mayor claridad y sencillez: no hay mayor error que intentar dividir a las personas en buenas y malas, sean los que sean los criterios que se usen. Esta es la raíz de todos los conflictos y la única salida es descubrir que todas somos ambas cosas, y que proponernos eliminar a los otros, los que no son como nosotras, nos convierte de algún modo en asesinos.

A lo largo de la Historia han existido individuos que han llevado este error al extremo, Lósif Stalin, o Adolf Hitler son un buen ejemplo, pero por desgracias no son ni serán los únicos. Los errores se repiten y el empeño por construir una sociedad igualitaria en cuanto a la dignidad de las personas, y al mismo tiempo diversa y respetuosa con las diferencias es una meta siempre por alcanzar.


sábado, 10 de enero de 2015

Son los mismos asesinos

Los asesinos de Charlie Hebdo son los mismos que secuestraron a 200 niñas en Nigeria, los mismos que mataron a un hincha de otro equipo de fútbol en Madrid, los mismos que han matado y torturado a cientos de mujeres en sus propios hogares en España, los mismos que abusan de los niños, los martirizan y los matan...fieras salvajes sin excusa. No culpemos al Islam, culpemos y recelemos de la fiera salvaje dormida en el ser humano.


Hoy más que nunca es urgente un orden mundial, una legislación mundial que controle a la fiera y construya un marco civilizado. Para ello es imprescindible que el enfrentamiento por diferencias legítimas, ya sean ideológicas, religiosas o de cualquier otro tipo, dé paso a la cooperación y la colaboración de todas las personas, naciones, pueblos y civilizaciones . Y por encima de todo, los derechos universales del ser humano como marco irrenunciable en un mundo globalizado y plural, en el que o nos salvamos todos o no nos salvaremos ninguno. Para ello, es preciso emprender con determinación un proceso social y político que abarque el marco legal, conscientes de que hará falta un profundo cambio de mentalidad. Por eso quiero señalar una pieza clave: la educación e insistir en que la educación es cosa de todas.

imagen: javiermanzano.es

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...