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sábado, 10 de noviembre de 2012

LA ALMUDENA ¿DÓNDE ESTABA, SEÑOR CARDENAL?

Ayer, 9 de noviembre 2012, el cardenal Rouco Valera advirtió en la catedral de la Almudena la obligación de las administraciones a velar por los más débiles y a proporcionarles las ayudas oportunas. ¡Ah, sí! Ahora sí: de la mano de jueces y partidos, especialmente del partido que está en el poder. Pero ¿dónde estaba el 29 de junio, cuando un grupo de desahuciados se refugió en la Catedral pidiendo ayuda? ¿dónde estaba cuando hombres armados entraron en el templo y amenazaron a los afectados con detenerlos? ¿dónde estaba cuando unos 20 furgones policiales rodearon la Catedral y arrinconaron a unas treinta personas que apoyaban pacíficamente a los encerrados? Furgones enviados por la misma autoridad que se contentó con encargar a unos 14 policías la seguridad de miles y miles de jóvenes en el Madrid Arenas, entre los que ha habido fallecidos. Sabemos dónde estaba: al lado de la autoridad, de esa misma autoridad.
Pero ese Jesús que predica estaba allí, con los encerrados a los que echaron a la calle, y con esos que califican ustedes de perroflautas, los que han estado desde el principio con los más débiles.

domingo, 15 de julio de 2012

LA VILEZA DE UNA SEÑORA, LA GRANDEZA DE “LOS PERROFLAUTAS”


En una semana he sido testigo de ambas cosas. No me voy a detener en comentar las palabras y la actitud de la Señora Andrea Fabra (ya lo he hecho), pero si quiero mencionarla como contraste con la grandeza de otras personas: gente del movimiento 15 M. No me creo con derecho a considerarme una de ellos, pero sí quiero expresar mi admiración y mi respeto por lo que están haciendo.
La grandeza de la gente del 15 M es justo la antítesis de aquello en lo que se han convertido muchos políticos: suponen proximidad y empatía frente a lejanía y menosprecio de parte de la clase política. Estos “perroflautas” se sientan en las plazas, en el suelo, sin miedo a ensuciarse el pantalón o la falda, pero con la mente y la mirada limpia. Escuchan y sienten, sobre todo esto último: sienten a la gente, y luchan por ella; no por ganar votos, un escaño o un sueldo de por vida, sino por solucionar los problemas de la gente de a pie. Y la gente lo sabe, y con palabras emocionadas les dan las gracias,  incluso  cuando ya no tienen más fuerzas para seguir, les dan las gracias a esos  desconocidos y desconocidas de las Asamblea del 15 M a los que acuden cuando son amenazados de desahucio.
Ese sencillo gesto, en el mismo momento en el que el sistema los aplastaba sin piedad y los empuja a la desesperación, se convierte en su mejor regalo. Quizás es ese eslabón, el más débil de la cadena, el que da más fuerza, cuando un desahuciado  en cualquier sentido siente que no esta solo. Y ese es el fundamento de la lucha: nadie está solo. Ya no soy yo, o tú, o él, es un nosotros que ruge fuerte desde el dolor de los más débiles. Es el despertar de la conciencia colectiva ¿Los antisistema? ¿Los perroflautas? ¿Los violentos incendiarios que se apuntan a cualquier algarabía? ¡ No!  Son los que están en la calle, fuera de los despachos, sentados en las plazas, oyendo el dolor de la gente, haciendo que nadie se sienta solo.
Aunque mi opción personal es intentar participar en política para regenerarla desde dentro, pienso que el movimiento 15 M supone un revulsivo a la conciencia colectiva imprescindible para la regeneración social y que su existencia es fundamental para ello.

Imagen:hortanoticias.com

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...