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viernes, 15 de noviembre de 2013

¿CÓMO ESTAMOS EDUCANDO?

Toda mi vida educando, a mis hijos, a mis alumnos. Y ahora que soy abuela, voy recapitulando, descubriendo lo que realmente es educar. Hay que educar con paciencia, y no hay paciencia con prisas. Hay que tomarse el tiempo de escuchar al niño, a la niña, el tiempo de observar lo que no dicen las palabras, lo que dicen los ojos, los labios, las manos. Y para eso hace falta calma. El tiempo de permanecer sentada a su lado, sin hablar, por si el pequeño desea hacernos alguna confidencia, o simplemente contarnos cómo juega con su peonza. Hay que educar desde el pequeño, no desde nosotras mismas. No debemos proyectar lo que nosotras somos o quisiéramos ser, sino descubrir lo que el pequeño es y sueña llegar a ser. Las palabras no convencen por ser pronunciadas más fuerte, pueden sobresaltar o atemorizar. Pero no educar. Educa la palabra serena, no el fruto de un enfado o un ataque de nervios; la palabra firme siempre verdadera y leal, la palabra que se cumple para bien o para mal, pero se cumple; la palabra que tiene la autoridad de la edad, el conocimiento y sobre todo el amor y la entrega, la palabra humilde del que sabe que todos somos buscadores de la verdad desde que nacemos hasta nuestro último día. Educar es hacer descubrir al pequeño su grandeza, su belleza, descubrir que es único en el mundo, y que su vida es un regalo para todas. Educar no puede ser nunca humillar, humillar es destruir y aplastar a una criatura. No, jamás humillar y abusar del poder, es todo lo contrario. Nunca se debe castigar un error o una debilidad: el error hay que corregirlo y aprovecharlo cómo una ocasión de aprender; y la debilidad hay que aceptarla con toda la ternura de nuestro corazón y hacer brotar de ella la fortaleza escondida en cada una de nosotras. Las culpas no hay que castigarlas según el enfado o perjuicio que nos causan sino según su gravedad, y el castigo debe mostrarse como la consecuencia lógica que todas la acciones acarrean: sin ira pero con la mayor firmeza del mundo, para que el pequeño aprenda que todo es una cadena de causa-efecto, y que nuestras malas acciones nos perjudican principalmente a nosotras mismas. Me atrevo a decir que no hay más hermosa tarea que educar, que el grado de felicidad de las personas y de la sociedad dependerá del tipo de educación que reciban. Y que por encima de todos los afanes, de todos las inquietudes y aspiraciones, de todos los miedos y deseos, debemos detenernos un instante, tomarnos el tiempo de preguntarnos: ¿Cómo estamos educando?

domingo, 15 de julio de 2012

LA VILEZA DE UNA SEÑORA, LA GRANDEZA DE “LOS PERROFLAUTAS”


En una semana he sido testigo de ambas cosas. No me voy a detener en comentar las palabras y la actitud de la Señora Andrea Fabra (ya lo he hecho), pero si quiero mencionarla como contraste con la grandeza de otras personas: gente del movimiento 15 M. No me creo con derecho a considerarme una de ellos, pero sí quiero expresar mi admiración y mi respeto por lo que están haciendo.
La grandeza de la gente del 15 M es justo la antítesis de aquello en lo que se han convertido muchos políticos: suponen proximidad y empatía frente a lejanía y menosprecio de parte de la clase política. Estos “perroflautas” se sientan en las plazas, en el suelo, sin miedo a ensuciarse el pantalón o la falda, pero con la mente y la mirada limpia. Escuchan y sienten, sobre todo esto último: sienten a la gente, y luchan por ella; no por ganar votos, un escaño o un sueldo de por vida, sino por solucionar los problemas de la gente de a pie. Y la gente lo sabe, y con palabras emocionadas les dan las gracias,  incluso  cuando ya no tienen más fuerzas para seguir, les dan las gracias a esos  desconocidos y desconocidas de las Asamblea del 15 M a los que acuden cuando son amenazados de desahucio.
Ese sencillo gesto, en el mismo momento en el que el sistema los aplastaba sin piedad y los empuja a la desesperación, se convierte en su mejor regalo. Quizás es ese eslabón, el más débil de la cadena, el que da más fuerza, cuando un desahuciado  en cualquier sentido siente que no esta solo. Y ese es el fundamento de la lucha: nadie está solo. Ya no soy yo, o tú, o él, es un nosotros que ruge fuerte desde el dolor de los más débiles. Es el despertar de la conciencia colectiva ¿Los antisistema? ¿Los perroflautas? ¿Los violentos incendiarios que se apuntan a cualquier algarabía? ¡ No!  Son los que están en la calle, fuera de los despachos, sentados en las plazas, oyendo el dolor de la gente, haciendo que nadie se sienta solo.
Aunque mi opción personal es intentar participar en política para regenerarla desde dentro, pienso que el movimiento 15 M supone un revulsivo a la conciencia colectiva imprescindible para la regeneración social y que su existencia es fundamental para ello.

Imagen:hortanoticias.com

miércoles, 22 de febrero de 2012

¿QUIÉN NOS CONTROLA?

Cuando veo a un muchacho tirado en el suelo rodeado de altas botas y porras me pregunto quién los controla. A los policías. Aunque también se alzan voces acusando a manos ocultas de mover a los muchachos. Se habla de conspiraciones, de manipulaciones. ¿Quién está detrás? Del 15M, de la primavera árabe y ahora, se señala, de la primavera valenciana.
He tenido noticia hace poco tiempo del último libro de Daniel Estudil, El Instituto Tavistock. He leído los primeros capítulos y su teoría de una conspiración global para controlar la mente, la de toda la Humanidad. Me habían hablado del libro con verdadera alarma y sentí curiosidad. Perplejidad, incluso temor. No me atrevo a negar la veracidad de la información contenida en el libro; probablemente habrá algo, o mucho, de verdad en lo que afirma el conocido escritor e investigador ruso, antiguo agente de contraespionaje. Posee sin duda sobrada experiencia sobre métodos de lavado de cerebro y control mental, pero sin embargo no puedo dejar de sentir fuertes reservas ante sus afirmaciones. Porque de lo que no me cabe duda, a pesar de todas las atrocidades cometidas para someter la mente humana, es de la grandeza del ser humano.
A lo largo de la historia de la Humanidad, se ha intentado una y otra vez someter al hombre, esclavizarlo, denigrarlo. Los mismos seres humanos son los que han cometido esta atrocidad. Pero los esclavos, aún en las peores condiciones, han conquistado y reconquistado su libertad. Esa cabeza que se alza, una y otra vez, venciendo la opresión de la bota que pretende doblegarla, controlarla, es la esperanza siempre renovada de la dignidad humana. No me voy a detener a enumerar todos esos momentos, a nombrar a todos esos individuos y grupos humanos a los que nadie ni nada ha conseguido arrebatarles su grandeza. Recuerdo ahora una escena de la película “El    Color Púrpura”. Celie la esclava negra, interpretada por la genial Whoopi Goldberg, escupe en la sopa que va a servir al amo, y la expresión triunfal de su cara explica mejor que cualquier discurso la rebeldía y la libertad profunda del ser humano aún en las situaciones de mayor sometimiento.
            Puede que exista una conspiración universal para controlar nuestras mentes. Pero siempre podremos escupir en su sopa.
            http://www.alcorverde.blogspot.com/
 Imagen.www.jositomontez.blogspot.com

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...