martes, 20 de agosto de 2013
COMPARTIENDO LECTURA DE AGOSTO: LA ECONOMIA DEL BIEN COMÚN, DE CHRISTIAN FELBER. (3)
“Cooperar, ayudar a otros, que gobierne la equidad, son motivaciones básicas que se encuentran de forma global y ancladas biológicamente en el ser humano. Este modelo aparece a lo largo de todas las culturas” Joachim Bauer (cita de Christian Felber, en LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN)
El capitalismo ha dibujado un modelo de ser humano egoísta y competitivo, afirma Christian Felber; la misma idea se recoge en el libro LAS EMPRESAS SOCIALES, de Muhammad Yunus. Y no sólo lo ha dibujado sino que también lo ha promovido, ha educado a los ciudadanos de modo que este componente de su naturaleza se desarrolle y predomine sobre todos sus demás rasgos. El resultado es monstruoso, a nivel social y a nivel individual. Pero en el ser humano coexisten los más bajos instintos, capaces de llevarle a realizar las más crueles acciones, con profundas aspiraciones a la bondad y la belleza. Depende de la elección de cada individuo, pero también de la educación (como proceso de desarrollo de sus potencialidades) que se desarrollen unas u otras tendencias. Todos somos en potencia malhechores o benefactores de la sociedad, depende de lo que elijamos ser y de aquello para lo que se nos eduque. De ello depende nuestra felicidad, y hasta la química de nuestro organismo lo declara, no es sólo filosofía, o poesía trascendental. Es también biología.
sábado, 17 de agosto de 2013
ELIGE SER FELIZ
Hijo mío, he aquí la herencia que quisiera legarte.
El secreto de la serenidad y la felicidad.
No puedes alcanzarla si vives con el miedo de perder lo que tienes.
O con el deseo de tener lo que aún no posees.
Todo es efímero, todo es limitado e incompleto en nuestras vidas.
Pero agradece tu existencia única y maravillosa como el tesoro escondido y goza cada amanecer como el más hermoso de tu vida.
Vive en paz, pero no en pereza o abandono, descubre que tu existencia es un regalo y un deber compartirla y hacerla florecer. No entierres tus talentos, cultiva en la tierra de tu vida y tu tiempo limitado el don de tu ser.
Hubiera deseado quitarte los escollos del camino para que tu pie no tropezase y las espinas para que no te hiriesen, pero eso no esta en mi mano, sólo enseñarte que existe el sufrimiento y el dolor, que existe una maldad que apenas es comprensible, pero que cada uno es dueño de elegir. Elige ser feliz.
viernes, 16 de agosto de 2013
NADA POR LO QUE MATAR O MORIR
A lo largo de la historia, la presencia e influencia de la religión ha sido constante. Ha habido sistemas que la han secuestrado y desvirtuado para instrumentalizarla en su favor: es el caso del capitalismo, del liberalismo, que en concreto en nuestro país se viste de peineta para presidir las procesiones y se prodiga en besamanos de obispos y cardenales; por el contrario, se da el caso del materialismo ateo del sistema comunista que ve en la religión el opio del pueblo, un veneno que hay que extirpar a sangre y fuego si es preciso. Sé que mi análisis es simplista, que habría que profundizar mucho más, pero pienso que este esquema puede servir para esbozar lo que debería ser una nueva espiritualidad.
En todas las religiones se busca una trascendencia, se la llama de muchas formas, en el judaísmo y en el islan incluso se reconoce la imposibilidad de nombrar a Dios con su auténtico nombre. En todo caso se busca el vínculo de unidad entre todos, el cordón umbilical de nuestra existencia que nos une a la fuente de la vida y el vínculo que nos une a las demás criaturas. En el budismo, el hinduismo, se despierta la conciencia de esa unidad con todos los seres. El cristianismo nos habla de Dios Padre y de la fraternidad de todos los hombres. La compasión, la empatía están en el alma de todas las religiones.
En un momento como el actual, un momento de crisis y por consiguiente de cambio, de búsqueda de alternativas, es evidente que también la religión deberá buscar nuevos cauces. Buscar una nueva espiritualidad, lo que no significa traicionar sus fundamentos sino liberarlos de adherencias ajenas a su esencia.
Pienso que la religión no es el opio del pueblo, sino que puede llegar a ser el motor y la fuerza para trasformar la realidad. Las diversas expresiones de la espiritualidad en las distintas religiones no deberían ser motivo de enfrentamiento y división, sino ser aceptadas como expresión de la belleza de la búsqueda de un sentido a la existencia; también el ateismo puede ser expresión de una espiritualidad diferente cuando se posiciona por la dignidad de las personas y despierta una conciencia colectiva y fraternal (se lo escuché decir al Dalai Lama)
En el nuevo milenio, la era de la globalización, es preciso un nuevo orden en el que tenga cabida la espiritualidad, universal en su esencia profunda, diversa en su expresión. Esto es incompatible con cualquier teocracia que impone una religión concreta, secuestrada y manipulada como instrumento de poder; al mismo tiempo este nuevo orden hace inadmisible las persecuciones religiosas. Ni los estados teocráticos, ni persecuciones como en el Tibet por parte del gobierno chino; ni lo que está ocurriendo en estos momentos en Egipto o en Irak.
Libertad, igualdad, fraternidad, tres pilares para aupar una nueva y siempre presente espiritualidad.
Y sin embargo, hoy sigue escuchándose el nombre de Dios mientras la ira y la sangre cubre las calles. En Irak, en Egipto, y de nuevo puede asaltarnos la duda, el pensamiento que nos hizo repetir aquella estrofa de Jonh Lennon, que tan bien resume el sentir de muchos no creyentes:
Imagina que no hay países,
No es difícil hacerlo,
Nada por lo que matar o morir,
Ni religiones tampoco,
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz.
Sólo el respeto a la dignidad humana, a la vida humana, puede ser garante de una espiritualidad que regenere las creencias de las personas.
jueves, 15 de agosto de 2013
EL QUE POSEE EN EXCESO ACABA POSEÍDO
"…El que posee en exceso acaba poseído…"
Christian Felber en su libro LA ECONOMIA DEL BIEN COMÚN.
miércoles, 14 de agosto de 2013
LA LUZ SIEMPRE AMANECE
La oscuridad no puede apagar la luz.
La luz disipa la oscuridad, que no es otra cosa que su ausencia.
No temas, la luz siempre amanece.
-COMPARTIENDO LECTURA DE AGOSTO: LA ECONOMIA DEL BIEN COMÚN, DE CHRISTIAN FELBER. (2)
“…El economista checo Tomas Sedláek ha inventado la que en mi opinión, es hasta el momento la mejor metáfora para describir lo que está pasando en la ciencia económica. “Cuando a un organismo se le arranca el alma, lo que queda es un zombi” La ciencia económica clásica está desprovista de alma. Es, por tanto, una gran amenaza para la sociedad futura. Tenemos que volver a dotarla de alma”.( Christian Felber, La Economía del Bien Común)
“Otro mundo es posible. El hombre ha desarrollado capacidades increíbles, la técnica y la ciencia nos ofrecen medios impensables. Ciencia y técnica son las manos, pero se precisa un alma compasiva que las mueva” escribí hace años, más interesada por la filosofía que por la economía. Hoy me intereso por la economía, y descubro esperanzada la confluencia de alternativas económicas con la búsqueda filosófica de un sentido a la existencia humana.
martes, 13 de agosto de 2013
YO DE POLÍTICA NO QUIERO SABER NADA
Durante décadas lo hemos oído, durante la larga etapa de la dictadura. Esa es una de las claves de cualquier dictadura, la inhibición del pueblo, la cesión de su capacidad de decidir en manos del dictador.
Hay ciertos hábitos mentales difíciles de cambiar. Con la democracia la gente recupera su voz, su voto. Pero esto no lo es todo, queda aún un largo camino. En este camino los ciudadanos tropiezan con más de un escollo. Hoy es el asqueo, la decepción, ante los escándalos de corrupción. Son todos iguales, oímos. Y de nuevo la misma dejación: no quiero saber nada de política. Pero esa no es la respuesta.
La respuesta es que el interés de todos es el interés de cada uno, y que cada uno debe velar por el interés de todos. Eso es política: ocuparse, interesarse por la “polis”, por la ciudad; por el bien común. Y eso se traduce en la participación responsable en política.
He oído estos días una conversación en un bar, ya sabéis, donde se arregla el mundo:
“Mi abuelo me lo decía siendo yo un chiquillo: voy a Castellón a ver a quién engaño. Y hoy yo digo: Voy a Castellón, a ver si no me engañan” El asqueo ante el engaño, pero de alguien a quien se le ha enseñado a engañar y a no dejarse engañar, alguien educado en la desconfianza y las trampas. Y esa es la mentalidad por desgracia de muchos ciudadanos. Ante esto ¿quién puede decir que una educación para la ciudadanía no es necesaria? Es necesaria, es urgente, es fundamental.
Educar para la participación, para la responsabilidad ciudadana, para la honestidad y la confianza, para la veracidad y la cooperación, para el esfuerzo por el bien común. Educar para la política, en definitiva. Porque todos los ciudadanos, desde la infancia, deberían asumir que cada uno, cada una, somos libres y responsables en una sociedad libre y equitativa. Que de un modo u otro, todas y todos debemos ser políticos.
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