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jueves, 16 de mayo de 2024

UNA NOVELA DE INTRIGA, DE AMOR. DE CORAJE Y VALENTÍA.

    Durante días, en mi habitación tecleando en mi ordenador, he ido construyendo una historia, rebuscando en recuerdos, pensamientos, sensaciones. Esta historia es una obra de ficción, pero como toda obra de ficción, se ha tejido desde las vivencias de quien escribe y de todas las experiencias de su vida. El autor es en parte cada uno de sus personajes, esos personajes son en parte personas con las que se ha cruzado en su vida. 

    Escribir es liberador, es un modo de preguntarse y buscar respuestas, y nos llena de alegría cuando lo que escribimos se plasma en un libro y se tiene la oportunidad de compartirlo con con un lector, con unos pocos, o con muchos. Compartir palabras, compartir historia es uno de los mayores placeres de la vida.

    Por eso, me siento muy feliz de invitaros a la firma de libros de mi última novela. Con la trama de una novela de intriga, intento no solo entretener sino compartir muchas preguntas y algunas respuestas. 








    María se enfrenta a quien destrozará la vida de su hija Carlota, y lucha con coraje por su nieta Eli. No está sola en esta lucha, se apoya en el amor y la fuerza de Jaime y Luis. Es la lucha de tantas mujeres y hombres por la dignidad humana. Eli encuentra en su abuela el impulso para no rendirse y buscar su camino hacia la libertad.


    Os espero el viernes, 7 de junio, de 18:30 a 20:30, en la Feria del libro de Madrid, caseta 205.






 

lunes, 8 de julio de 2019

Caminando hacia ese punto de encuentro, ese abrazo con todo, que se traduce en acciones llenas de comprensión y compasión.


Hago una pausa durante un tiempo, para internarme en ese camino en búsqueda de respuestas. 


"...somos conscientes de nuestra profunda ignorancia, y de nuestra inmensa necesidad de encontrar un sentido al dolor y a la muerte que nos ayude a vencer el miedo, la rabia y la desesperación. Creamos metáforas, sueños, palabras, mitos, y la rabia y la desesperación se abren cauces hacia la acción compasiva por los que sufren, se sobrepasan los límites de lo individual, del ego, se cobra conciencia de que somos infinitos diversos y al mismo tiempo Uno. Desde nuestra opción mental, desde lo que creemos, nace la motivación para actuar en consecuencia. Creemos y creamos.
De algún modo sentí que el infinito círculo del amor atraía hacia su núcleo la vida de Daniel; que toda nuestra efímera existencia se transformaba en un impulso vital hacia ese punto de encuentro, la casa común, hacia ese abrazo con todo, que se traduce en acciones llenas de comprensión y compasión por todo lo que existe.
No se trata de una certeza, se trata de un acto decidido de voluntad, una opción positiva, aun en medio de la oscuridad. Elijo ser feliz, aceptando vivir en armonía con lo que descubro en mi conciencia: consciente finalmente de mi profunda ignorancia, decido dejarme arrastrar por ese impulso vital que me empuja y levanta a través de la oscuridad hacia el punto de encuentro, más allá de los mitos y los sueños". (Punto de encuentro, más allá de los mitos, epílogo. Editorial Manuscritos)




viernes, 11 de enero de 2019

Punto de encuentro: como la realidad se constituye de planos que se cruzan y se imbrican unos en otros.



Un viernes más, me explico…
Con mi breve ensayo entre las manos.


Alguien me ha dicho que no dejo títere con cabeza. No es para tanto. En realidad, soy consciente de mi profunda ignorancia. Cierto, pero no por eso me voy a quedar callada y quieta. Y ahí está mi búsqueda de una explicación, un poco sobre todo, porque creo que todo está relacionado. Haced con ella lo que os parezca oportuno, no es más que la búsqueda de una compañera de camino.
“¿Pero de qué trata?” me preguntaréis. Porque hablo un poco de todo “…de espiritualidad, de religión, de mitos; de economía, de educación, porque la realidad se constituye, no de espacios paralelos, sino de planos que se cruzan, confluyen, se imbrican unos en otros, a veces de forma caótica, pero siempre con un sentido por más que a nosotras se nos escape. De la concepción del propio yo, del mundo y de la transcendencia, depende el sistema social y económico que construyamos.”
Feliz viernes.



jueves, 27 de diciembre de 2018

Punto de encuentro, más allá de los mitos"


Hace unos días lo tuve entre mis manos y he tenido ya la alegría de compartirlo. Agradezco a Editorial Manuscritos haberlo hecho posible; a Maria Jesus Mañas por las hermosas palabras con las que lo ha valorado. Comparto con todas las personas amigas mi búsqueda de una meta inalcanzable, esa utopía que nos impele a seguir avanzando sin rendirnos.

Este breve ensayo es la búsqueda de un punto de encuentro en un mundo desgarrado por enfrentamientos a todos los niveles contra quienes consideramos “los otros”. Situaciones de desigualdad creciente, de pobreza, de guerras; de fanatismo e intolerancia, de agotamiento de los recursos naturales y destrucción del medio ambiente: todas ellas muestran la urgencia de emprender con decisión y coraje una transformación que ha de comenzar por nosotras mismas. Urge emprender el camino hacia la unidad, aun siendo conscientes de que se trata de una meta inalcanzable pero que nos impele a seguir caminando sin desfallecer.
“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo” (Mahatma Gandhi)
"El halo dorado del anillo. Símbolo de la plenitud del universo, de la esperanza, de la alegría de amar y ser amado. El que transforma y te sana. Y después, un sentimiento profundo al sentir un todo verdadero. El futuro de la humanidad diseñado con la firmeza de la palabra convincente por su sabiduría y experiencia".
(María Jesús Mañas, hispanista y filóloga)

martes, 29 de julio de 2014

GARANTÍAS PARA LA PAZ

 6 de enero de 2014

LAICISMO Y ESPIRITUALIDAD FRENTE A INTEGRISMOS, GARANTIA DE PAZ

El futuro de la Humanidad pasa por la superación de integrismos fanáticos en favor de una espiritualidad fraternal universal que abrace al mismo tiempo la unicidad irrepetible de cada individuo, de cada grupo. 


Los integrismos de todo tipo nacen de la faceta depredadora del ser humano, del instinto egolátrico que lo hace sentir el centro del universo enfrentado a todo lo que no sea él mismo, dispuesto a devorar todo lo que le suponga un obstáculo. Su inteligencia le hará crear los medios para satisfacer este instinto y su imaginación creará los mitos para justificarlo y darle una explicación, desde los mitos religiosos a las ideologías filosóficas o políticas. 

En nuestro siglo, el laicismo y la espiritualidad pueden suponer el antídoto a este cáncer que acompaña a la humanidad desde su nacimiento. Laicismo y espiritualidad son posturas que los prejuicios pueden enfrentar pero que son perfectamente complementarias y que armonizándolas pueden suponer las bases para un nuevo orden de convivencia, entendimiento y paz.


El laicismo es la doctrina que defiende la independencia individual, social o estatal respecto a la influencia religiosa. No tiene porque suponer persecución de las creencias individuales, pero supone libertad respecto a una religión concreta. En nuestro país aceptar esto supone superar una historia de compromisos interesados, muy marcados en la época contemporánea entre la iglesia católica y los gobiernos de derecha. Y no digamos en otros países donde la teocracia es aceptada: en países islámicos, muchos convulsionados precisamente por el enfrentamiento entre grupos partidarios del laicismo y grupos islamistas. El laicismo debería superar también las ideologías que muchas veces tienen un carácter incluso más dogmático y sagrado que muchas religiones: un caso extremo sería Corea del Norte, con su líder Kim Jong-Un, capaz de emular a un despiadado Calígula. 

Si el laicismo supone independencia respecto a las distintas religiones, esto en el fondo podría contribuir a una espiritualidad universal en la que podrían convivir las distintas cosmovisiones religiosas y filosóficas. Me hizo reflexionar unas palabras del Dalai Lama respecto a la espiritualidad: explicaba que esta puede ser religiosa pero también atea. No me extrañaron estas palabras, eran lógicas en el líder de una religión que no contempla la existencia de la herejía ¿Qué es, entonces, la espiritualidad? En mi opinión, algo que han perdido muchas religiones y que el marxismo no consideró por su materialismo ateo, algo que sin embargo subyace y debería fundamentar tanto a todas las religiones como al marxismo.

Volviendo al principio de esta argumentación, la espiritualidad es la superación del instinto depredador salvaje del ser humano por el despertar de una conciencia supraindividual, ya sea una conciencia social, ya sea una conciencia religiosa: en todo caso es la conciencia de una fraternidad universal. Si los creyentes de todas las religiones profundizasen en lo esencial, más allá de las tradiciones e intereses grupales, me atrevería a decir que podrían sustentar y motivar desde el despertar de una conciencia fraternal universal la revolución marxista. Mucho ganarían las religiones con la praxis del comunismo, mucho ganaría el comunismo con la espiritualidad de las religiones. 

Hoy hay esperanza: me refiero a líderes religiosos de una profunda espiritualidad como el Papa Francisco o el Dalai Lama, o a movimientos sociales que luchan desde una conciencia colectiva, y a alternativas económicas y políticas que están naciendo. Me refiero a los avances técnicos que nos brindan las redes sociales, a la posibilidad de unirnos, de compartir, de emprender juntas un nuevo camino hacia una nueva etapa evolutiva del ser humano.

sábado, 19 de abril de 2014

PUNTO DE ENCUENTRO


“¿Dios es de todos?” me preguntó con cinco años. Sí, Dios es de todos, le contesté. Y aprendí mucho de su pregunta infantil.

Aprendí el sentimiento de exclusión de tantas personas que provocan las religiones: exclusión del punto de encuentro que debería suponer el sentimiento religioso, la espiritualidad.


No reniego de la religión, no pretendo que nadie lo haga. Reniego de su perversión, de su manipulación, del carácter exclusivista que hace que una religión se presente como el único camino, hasta el punto de condenar a toda persona que no la admita como la única verdadera. Me horrorizan los crímenes cometidos en nombre de Dios, a lo largo de toda la historia hasta nuestros días.

Soy cristiana, creo en Dios, creo en Jesús. Agradezco a las instituciones que han conservado y trasmitido a lo largo del tiempo el Evangelio, pero es justamente esta buena noticia la que me hace comprender que Dios es todo eso que me han enseñado, y es mucho más: y en ese más nos encontramos todas. No puedo pensar en Jesús más que como ese infinito, inmenso, gozoso, punto de encuentro.

Más allá  de las distintas percepciones e intentos de explicar lo inexplicable, más allá de todo lo que nos diferencia y nos enfrenta, más allá de tanto dolor y sufrimientos que padecemos y que también provocamos, más allá está ese punto de encuentro, ese abrazo que nos devuelve la inocencia. Nos devuelve la esperanza, el coraje de seguir, de aceptar nuestra tarea y hacerla de corazón sabiendo que no estamos solas. Yo le llamo Jesús, pero sé que hay tantos nombres como estrellas en el cielo. Porque sé que es de todas.
                                  

Feliz Pascua.

lunes, 6 de enero de 2014

LAICISMO Y ESPIRITUALIDAD FRENTE A INTEGRISMOS, GARANTIA DE PAZ

El futuro de la Humanidad pasa por la superación de integrismos fanáticos en favor de una espiritualidad fraternal universal que abrace al mismo tiempo la unicidad irrepetible de cada individuo, de cada grupo.


Los integrismos de todo tipo nacen de la faceta depredadora del ser humano, del instinto egolátrico que lo hace sentir el centro del universo enfrentado a todo lo que no sea él mismo, dispuesto a devorar todo lo que le suponga un obstáculo. Su inteligencia le hará crear los medios para satisfacer este instinto y su imaginación creará los mitos para justificarlo y darle una explicación, desde los mitos religiosos a las ideologías filosóficas o políticas.

En nuestro siglo, el laicismo y la espiritualidad pueden suponer el antídoto a este cáncer que acompaña a la humanidad desde su nacimiento. Laicismo y espiritualidad son posturas que los prejuicios pueden enfrentar pero que son perfectamente complementarias y que armonizándolas pueden suponer las bases para un nuevo orden de convivencia, entendimiento y paz.

El laicismo es la doctrina que defiende la independencia individual, social o estatal respecto a la influencia religiosa. No tiene porque suponer persecución de las creencias individuales, pero supone libertad respecto a una religión concreta. En nuestro país aceptar esto supone superar una historia de compromisos interesados, muy marcados en la época contemporánea entre la iglesia católica y los gobiernos de derecha. Y no digamos en otros países donde la teocracia es aceptada: en países islámicos, muchos convulsionados precisamente por el enfrentamiento entre grupos partidarios del laicismo y grupos islamistas. El laicismo debería superar también las ideologías que muchas veces tienen un carácter incluso más dogmático y sagrado que muchas religiones: un caso extremo sería Corea del Norte, con su líder Kim Jong-Un, capaz de emular a un despiadado Calígula.

Si el laicismo supone independencia respecto a las distintas religiones, esto en el fondo podría contribuir a una espiritualidad universal en la que podrían convivir las distintas cosmovisiones religiosas y filosóficas. Me hizo reflexionar unas palabras del Dalai Lama respecto a la espiritualidad: explicaba que esta puede ser religiosa pero también atea. No me extrañaron estas palabras, eran lógicas en el líder de una religión que no contempla la existencia de la herejía ¿Qué es, entonces, la espiritualidad? En mi opinión, algo que han perdido muchas religiones y que el marxismo no consideró por su materialismo ateo, algo que sin embargo subyace y debería fundamentar tanto a todas las religiones como al marxismo.

Volviendo al principio de esta argumentación, la espiritualidad es la superación del instinto depredador salvaje del ser humano por el despertar de una conciencia supraindividual, ya sea una conciencia social, ya sea una conciencia religiosa: en todo caso es la conciencia de una fraternidad universal. Si los creyentes de todas las religiones profundizasen en lo esencial, más allá de las tradiciones e intereses grupales, me atrevería a decir que podrían sustentar y motivar desde el despertar de una conciencia fraternal universal la revolución marxista. Mucho ganarían las religiones con la praxis del comunismo, mucho ganaría el comunismo con la espiritualidad de las religiones.

Hoy hay esperanza: me refiero a líderes religiosos de una profunda espiritualidad como el Papa Francisco o el Dalai Lama, o a movimientos sociales que luchan desde una conciencia colectiva, y a alternativas económicas y políticas que están naciendo. Me refiero a los avances técnicos que nos brindan las redes sociales, a la posibilidad de unirnos, de compartir, de emprender juntas un nuevo camino hacia una nueva etapa evolutiva del ser humano.

viernes, 16 de agosto de 2013

NADA POR LO QUE MATAR O MORIR

A lo largo de la historia, la presencia e influencia de la religión ha sido constante. Ha habido sistemas que la han secuestrado y desvirtuado para instrumentalizarla en su favor: es el caso del capitalismo, del liberalismo, que en concreto en nuestro país se viste de peineta para presidir las procesiones y se prodiga en besamanos de obispos y cardenales; por el contrario, se da el caso del materialismo ateo del sistema comunista que ve en la religión el opio del pueblo, un veneno que hay que extirpar a sangre y fuego si es preciso. Sé que mi análisis es simplista, que habría que profundizar mucho más, pero pienso que este esquema puede servir para esbozar lo que debería ser una nueva espiritualidad. En todas las religiones se busca una trascendencia, se la llama de muchas formas, en el judaísmo y en el islan incluso se reconoce la imposibilidad de nombrar a Dios con su auténtico nombre. En todo caso se busca el vínculo de unidad entre todos, el cordón umbilical de nuestra existencia que nos une a la fuente de la vida y el vínculo que nos une a las demás criaturas. En el budismo, el hinduismo, se despierta la conciencia de esa unidad con todos los seres. El cristianismo nos habla de Dios Padre y de la fraternidad de todos los hombres. La compasión, la empatía están en el alma de todas las religiones. En un momento como el actual, un momento de crisis y por consiguiente de cambio, de búsqueda de alternativas, es evidente que también la religión deberá buscar nuevos cauces. Buscar una nueva espiritualidad, lo que no significa traicionar sus fundamentos sino liberarlos de adherencias ajenas a su esencia. Pienso que la religión no es el opio del pueblo, sino que puede llegar a ser el motor y la fuerza para trasformar la realidad. Las diversas expresiones de la espiritualidad en las distintas religiones no deberían ser motivo de enfrentamiento y división, sino ser aceptadas como expresión de la belleza de la búsqueda de un sentido a la existencia; también el ateismo puede ser expresión de una espiritualidad diferente cuando se posiciona por la dignidad de las personas y despierta una conciencia colectiva y fraternal (se lo escuché decir al Dalai Lama) En el nuevo milenio, la era de la globalización, es preciso un nuevo orden en el que tenga cabida la espiritualidad, universal en su esencia profunda, diversa en su expresión. Esto es incompatible con cualquier teocracia que impone una religión concreta, secuestrada y manipulada como instrumento de poder; al mismo tiempo este nuevo orden hace inadmisible las persecuciones religiosas. Ni los estados teocráticos, ni persecuciones como en el Tibet por parte del gobierno chino; ni lo que está ocurriendo en estos momentos en Egipto o en Irak. Libertad, igualdad, fraternidad, tres pilares para aupar una nueva y siempre presente espiritualidad. Y sin embargo, hoy sigue escuchándose el nombre de Dios mientras la ira y la sangre cubre las calles. En Irak, en Egipto, y de nuevo puede asaltarnos la duda, el pensamiento que nos hizo repetir aquella estrofa de Jonh Lennon, que tan bien resume el sentir de muchos no creyentes: Imagina que no hay países, No es difícil hacerlo, Nada por lo que matar o morir, Ni religiones tampoco, Imagina a toda la gente Viviendo la vida en paz. Sólo el respeto a la dignidad humana, a la vida humana, puede ser garante de una espiritualidad que regenere las creencias de las personas.

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...