miércoles, 25 de mayo de 2011

PODRÁN CAMBIAR EL MUNDO

Se podría pensar que la ambición de riqueza, poder y gloria es necesaria y que si nos limitamos a realizar acciones ocultas e insignificantes, renunciando a aquellas otras de mayor visibilidad que son las que hacen que el mundo gire en uno u otro sentido, estas tareas serían asumidas por individuos ambiciosos. Esto no es cierto: la persona libre se entregará con fervor  a orar en silencio o a tejer una túnica o fabricar una mesa de madera; pero con el mismo fervor será capaz de guiar a multitudes y de luchar por la justicia hasta dar su propia vida por los demás. Pienso en Jesús, o en Gandhi. No carecen de ambición,  ambicionan los auténticos bienes. Por eso no tienen miedo a las críticas o el rechazo y no acomodan su actuar a los propios beneficios ni a los aplausos; no se corrompen por sobornos, y no hay precio para comprarlos porque lo que ambicionan no se obtiene con dinero. No se desaniman ni desesperan, porque saben que la fuerza que todo lo transforma está más allá de ellos mismos y es mayor que la de todos sus enemigos. Hombres que sigan esos ejemplos son los que podrán cambiar el mundo, porque el mundo no podrá cambiarlos a ellos.

TIEMPOS DE CAMBIO

Dice Marvin Harris en su libro Vacas, cerdos, guerras y brujas, que el cristianismo pudo cambiar al mundo pero que fue el mundo quien cambio la conciencia cristiana. Sin embargo. pienso que el mundo puede aún cambiar, y que el cristianismo puede jugar un papel positivo en este cambio.
Me preguntan a veces si realmente creo que el mundo puede cambiar. ¡Claro que sí! De hecho, no deja de cambiar ni un sólo instante. Depende de en qué punto pongamos nuestro apoyo para que cambie en un sentido u otro.

sábado, 21 de mayo de 2011

LA RELIGIÓN, ENEMIGA O ALIADA

El estudio de lo que la religión ha supuesto, y supone aún actualmente, como detonante de odio y violencia entre los hombres no puede dejar de estremecernos e incluso de hacernos vacilar a los que pretendemos defenderla, y podría hacernos comprensible la lucha de algunos gobiernos por erradicar las creencias, como en la antigua U.R.S. o en la República Popular China. Y me viene a la mente la canción de Jonh Lennon, que tan bien resume el sentir de muchos no creyentes:
Imagina que no hay países,
No es difícil hacerlo,
Nada por lo que matar o morir,
Ni religiones tampoco,
Imagina a toda la gente
Viviendo la vida en paz
              Sin embargo, en mi opinión, la religión puede ser la mejor aliada del ser humano para conseguir un orden social más justo donde los hombres puedan vivir en paz.  Pero manipulada por hombres sin escrúpulos ni conciencia, que se encumbran por encima de los demás con la peor de las soberbias, así manipulada puede llevar a la Humanidad al enfrentamiento fraticida y a la muerte. Hay que estar alerta y crear a nivel universal  mecanismos fuertes de defensa y control que eviten esta degeneración y manipulación de cualquier creencia religiosa y condenar sin complejos los fanatismos de cualquier tipo. Esto es imprescindible si queremos trabajar por la salvaguarda de la Humanidad.



INVENTAR EL FUTURO

Frente al desengaño actual respecto a los políticos y a la degeneración del sistema democrático, existe el peligro de tropezar en errores pasados, como el nacionalcatolicismo o el nazismo, o en el extremo opuesto  las terribles limitaciones de la libertad individual a las que llevaron movimientos que nacieron llenos de entusiasmo y sueños de utopía. Este peligro es real porque  aunque las formas de gobierno democráticas, con periodos limitados de ejercicio de poder, son las que mejor pueden evitar la corrupción que acecha en el ejercicio de dicho poder, también es cierto que la democracia presenta  innumerables fallos y que en muchos casos nos encontramos con democracias enfermas o falsas. Sin embargo creo firmemente que  la Humanidad  no debe repetir errores pasados sino mirar hacia adelante e inventar el futuro.
Hoy, más que nunca, son necesarios líderes universales que aúnen a todos los hombres de buena voluntad. Hombres fuertes y lúcidos, capaces de seguir creyendo y luchando por la Utopía con la que el hombre soñó desde hace siglos, por un mundo nuevo que está por llegar. Pienso que aún hay tiempo para la esperanza. Basta con imaginar que podría ocurrir si toda la potencialidad de bondad que existe en los seres humanos brotase y empujase a la Humanidad en una misma dirección.





Un capítulo más de "El valle de los narcisos"

Este es el escenario donde sitúo la acción de mi novela, los espacios y recuerdos de mis alumnos y alumnas con los que he construido la fi...