viernes, 8 de febrero de 2019

Gritando no se entiende la gente.

Una de las mejores películas que he visto últimamente es "La llegada". Una invasión extraterrestre, que tiene como objetivo entregar a los humanos una "herramienta". El error humano de los diversos países es traducirlo por "un arma". No es un arma, es el lenguaje. La mejor herramienta.
La razón y la palabra son nuestras mejores señas de identidad, no la fuerza y los aullidos, ni las banderas de cualquier color. Estamos hechos para razonar, hablar, escuchar,  contrastar, empatizar y entendernos, compartiendo la parte de verdad que cada persona descubre: esa es nuestra fuerza. No estamos hechos para gritarnos, rugir, enseñar los colmillos y las garras: eso se corresponde a una etapa anterior de la evolución de las especies.


Sobrevivir dignamente como humanos presupone que la razón y el lenguaje sean nuestras herramientas, y la empatía, el cuidar del bien común de todas las personas. Evidentemente, si el objetivo de nuestras acciones primitivas es marcar el territorio y dejar claro que tenemos el poder, entonces sí: gritar, aullar, enseñar los colmillos y las garras es lo que corresponde.

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