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lunes, 20 de octubre de 2014

CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS

El cielo no se conquista por asalto, amigo Pablo.
El cielo está dentro da cada una de nosotras.

Apelar a sentimientos negativos nunca nos hará conquistar el cielo. Demasiadas veces se ha hecho, y nunca ha resultado a largo plazo, solo ha procurado victorias temporales pero nunca la justicia universal y la paz duradera. Es demagogia y marketing que vende ciertamente: recurrir a la rabia y a la envidia desde la izquierda, o a la soberbia, la vanidad, el querer ser y tener más que los demás desde la derecha, o al miedo a que nos quiten lo que tenemos, en cualquier caso recurrir al sentimiento de grupo que busca un chivo expiatorio: los empresarios, los trabajadores, los ricos, la casta, la clase, la raza, la creencia, los fieles, los infieles, los judíos, los cristianos, los moros, los ateos, los negros, los chinos, los americanos, los comunistas. Cualquiera, menos nosotras mismas.
Hoy estamos expectantes y renace la esperanza: por encima de todo, de las banderas, las creencias, las castas, las clases: por encima de todo, las personas y su dignidad, enraizada en la libertad, la igualdad,la fraternidad.
Amigo Pablo, sé una voz más en esta dirección hacia algo nuevo que se alza sobre las ruinas de lo viejo, que se alimenta de todo lo bueno que el ser humano ha sembrado en la historia y se libera de tantos y tantos errores y crímenes cometidos de un extremo a otro.

Hay mucha desesperación, y mucho miedo. Y estas circunstancias propician la aparición de Mesías, rojos o azules, Califas o laicos, pero Mesías que pueden apagar la esperanza de esta nueva era: la era de la gente. Porque la bondad y la lucidez están dentro de cada una de nosotras y al mismo tiempo nos trasciende; no es patrimonio de pueblo, credo, nación, o raza: es el legado de la Humanidad, de esos seres prodigiosos, racionales y sociales que somos cada una de nosotras. Y es nuestra hora.

No podemos trazar una línea en el suelo para separar a los buenos de los malos, y colocarnos por supuesto del lado de los buenos. No. Porque cada una de nosotras somos capaces de actos llenos de grandeza, pero también somos capaces de las mayores atrocidades, y nadie es más peligroso que aquel que no es consciente de ello. La sociedad tiene que crear los diques de contención para evitar que el lado salvaje y depredador de todos los individuos se imponga: esa es la labor principal de la política: velar por el bien común. Y aquellos que la ejercen deben ser las mejores personas, pero estar en todo momento sometidas al juicio de sus conciudadanos.
 Y volviendo al principio de mi entrada, el cielo está dentro da cada una de nosotras y el cambio comienza ahí: en cada una. Eso es lo que tenemos que enseñar en el calor de nuestras casas, y gritar a los cuatro vientos en todas las plazas de la tierra.


 “Sé tú mismo el cambio que deseas ver en el mundo” dijo el gran hombre, alma de Dios, Gandhi.

lunes, 18 de febrero de 2013

MUTACIÓN: INVENTANDO EL FUTURO

Es esperanzador observar la "mutación" de los movimientos sociales: no desaparecen, se mutan y se introducen en el interior del sistema. Es lo que ha sucedido en Cataluña con la llegada de las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) al parlamento autonómico.  Desde los municipios, construyendo la unidad y la organización popular desde la base.
Se trata de regenerarse desde la base dando paso a un nuevo sistema al servicio del ser humano y su dignidad, sin ningún tipo de distinción. Es un nacimiento a partir de un sustrato que se ha corrompido pero que puede y debe dar origen a algo nuevo, que conserve el impulso positivo de la Humanidad y corrija los errores del pasado inventando el futuro. Por eso, por lo ilusionante del proyecto, debe ser también grande el cuidado para que el nuevo sistema pueda nacer y desarrollarse fuerte y robusto. En este punto quisiera hacer dos consideraciones.
En primer lugar, hay que huir de la demagogia, la mayor enemiga de la democracia, hecha de falsas promesas. Al contrario, a la democracia hay que unir la exigencia de un  compromiso responsable; devolver la voz al pueblo pero también la conciencia social, colectiva, que le haga comprometerse responsablemente y participar por el bien común; no sólo denunciar lo que está mal, sino construir alternativas. Se trata de un largo camino de aprendizaje, porque nos han educado en todo lo contrario: en el individualismo y la comodidad infantil del que delega y se deja conducir.
Otro aspecto que me preocupa mucho (lo señalamos en EQUO, y creo que es aplicable a todos los foros) es el peligro corruptor del poder y el dinero. Hay que manejarlo con guantes y mascarilla. Es necesario blindarse y vacunarse profundamente desde el principio, si no acabarán acudiendo los parásitos como ha ocurrido a lo largo de la historia y corromperán los mejores proyectos.

IMAGEN: ROSER ODUBER

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...