Mostrando entradas con la etiqueta ESPAÑA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ESPAÑA. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de diciembre de 2015

Urgencias

   Urge la Ley de Emergencia Social, insiste Pablo Iglesias. Se trata de establecer por Ley medidas para proporcionar a las personas el marco para una vida digna: vivienda, recursos imprescindibles, sanidad. Es justo empezar por estas medidas. Pero conviene no olvidar que lo que devuelve la dignidad a las personas es tener un empleo digno. Y para ello hay que concluir lo antes posibles el circo electoral y ponerse cada una a su tarea: los políticos a legislar para crear el marco justo y equitativo que permita a todas las personas vivir con dignidad.
   Pienso en lo que está sucediendo en Cataluña, y de rebote en toda España, y siento una profunda indignación. Que de un censo de votantes de más de 5 millones de personas, poco más de 3.000 personas tengan en sus manos el destino de la mayoría, en debates que terminan en empates de 1515 contra 1.515 me resulta incomprensible. Mientras, la Comunidad está al borde de la quiebra. Carece de lógica, de mesura, de la mínima cordura. Es un lamentable, por no decir doloroso, espectáculo.
   No estoy en contra del derecho a decidir de los pueblos, no temo la ruptura de un país, no estoy en contra de la nueva política de participación ciudadana: estoy en contra de la locura y el absurdo. 
   Si realmente amamos a nuestro país, llamémoslo España o Cataluña, si realmente nos importa la gente, nuestra gente, pongamos un poco de cordura y mesura a los procesos. Si las nuevas formas de hacer política no ponen medidas de sensatez que impidan que se repitan situaciones como la de Cataluña, matarán uno de los intentos más esperanzadores por crear  un sistema social y político en el que toda la ciudadanía alcanza su madurez participativa.


viernes, 30 de octubre de 2015

Me duele Cataluña, me duele España.

Como cantaba Machado "Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón"

Me duelen las banderas, me duelen las fronteras, me duelen los puños alzados y las manos extendidas. Me duelen las miradas que no ven personas sino negros, o chinos, o musulmanes, o judios, o catalanes, o madrileños. Me duele la ceguera. Me duele el pan que se guarda y no se comparte, la lana con la que se teje el paño que no abrigará a todos los hijos. Me duelen las leyes, los parlamentos, los presidentes, los senadores, los diputados. Los que se enriquecen y nos roban, los que nos arengan y prometen soluciones, libertad para el pueblo, riqueza y prosperidad. Pero olvidan que todas nacimos libres, iguales y hermanadas.
Me duele Cataluña, me duele España-

sábado, 11 de octubre de 2014

KAILASH Y MALALA, OTRO MOTIVO PARA LA ESPERANZA EN MEDIO DE LA CRISIS DEL ÉBOLA.

Hay razones para la esperanza, porque hay personas como Kailash Satyarthi y Malala que trabajan con valentía y una generosidad sin límites, por la justicia, la libertad, la fraternidad. Por los oprimidos, por los olvidados, por los más pequeños. Se les ha otorgado el Premio Nobel de la Paz 2014, en un momento en el que el mundo llora lágrimas de sangre. 


Hoy el mundo llora lágrimas de sangre: en países azotados por la crueldad de la guerra, por una yihad enloquecida que prende con facilidad entre los marginados; por todo un continente asolado por guerras, hambrunas y enfermedades: no olvidemos que en África mueren muchas más personas por hambre, malaria o diarreas, entre otras muchas enfermedades, que por ébola. Pero el ébola llora lágrimas de sangre, y eso nos asusta cuando también nuestros ojos occidentales se ven amenazados. Estos últimos días hemos asistido al lamentable espectáculo de la crisis del ébola en España, en Madrid, en Alcorcón. Un cúmulo de disparates, de desidia, de prepotencia por parte de nuestros responsables políticos. Pero en esta crisis deberíamos también preguntarnos la parte de responsabilidad de cada una de nosotras.

En medio de los debates televisivos, me impresiona el lenguaje corporal de algunas invitadas a ellos: cooperantes, médicas que trabajan en Sierra Leona, en Liberia. Me impresiona la mirada y la sonrisa de esas mujeres, percibo un enorme contraste entre ellas y el resto de los tertulianos, de los políticos, de los portavoces. Es la misma mirada de Malala, de Kailash: es la mirada de un ser humano, compasivo, valiente, auténtico.

Siento una enorme gratitud hacia esas personas, nos devuelven la esperanza que se abre a través de tantas lágrimas de sangre.





Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...