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martes, 22 de septiembre de 2020

"Madrid" no existe, ni "Cataluña".

 "Madrid" no existe, ni "Cataluña"

No existe un ente llamado "Madrid", ni "Cataluña". Existen espacios, ciudades con ese nombre donde viven personas, individuos únicos e irrepetibles. Existen circunstancias (territorio, educación, alimentación, clima) que hacen que estos individuos adopten características especiales: idioma, ciertos hábitos, creencias. Pero hay que señalar que las personas no tienen raíces sino piernas y están en continuo movimiento. Así, una persona nacida en Andalucía o Extremadura, o China, puede trasladarse a Cataluña, Madrid o Roma, y viceversa. Cambiarán sus circunstancias, pero esencialmente será ese individuo único e irrepetible. No existe ningún factor que nos haga pensar que una persona nacida o que viva en un territorio sea mejor o peor que otra que viva o haya nacido en otro lugar.
Y luego existen los políticos, los que se olvidan que son personas e intentan aglutinar a aquellos (a quienes tendrían que representar y servir) para fomentar su orgullo nacionalista como pedestal para su propia grandeza y poder. Para ello usan poderosos medios, como la educación a todos los niveles, también en los medios de comunicación, y cada cual cuenta la historia a su manera de modo que aparezcan como héroes frente a los villanos. Esto se da no solo en los políticos, también en líderes religiosos.
Las consecuencias de fomentar este orgullo nacionalista, o religioso, o de cualquier tipo, terminan siendo violentas y destructivas. El único antídoto está en el sentimiento de pertenecer a una misma especie, el sentimiento y el anhelo de libertad, igualdad y fraternidad, que solo unidas son auténticas, y nos impulsan a construir puentes, casas comunes, sueños y felicidad.
Que los líderes se bajen de sus púlpitos y tribunas, que las personas despierten de esta farsa, y sean capaces de descubrir en el otro a un semejante diferente. Esto no se consigue a fuerza de leyes y decretos ni de la fuerza policial, tiene que nacer desde la conciencia personal.


martes, 12 de noviembre de 2019

Analizando las propuestas de VOX


Con todo mi respeto a las personas que han votado a Vox, y todo mi rechazo al programa de este Partido, antes de ponerme a escribir, decidí leer con atención dicho programa para opinar por mi misma y no según lo que otros dicen. He leído solo las 20 primeras propuestas, y no puedo seguir, Ni siquiera puedo argumentar, razonar, porque me ha revuelto el corazón. Antes de analizar los argumentos, quiero expresar el sentimiento que descubro en las propuestas: la soberbia irracional de un patriotismo anacrónico en un mundo que se nos ha quedado pequeño y en el que solo sobreviviremos cooperando, compartiendo y respetando las diferencias; soberbia y un odio visceral al otro.
Sigo hoy. Y seguiré esperando y luchando por un mundo donde ninguna bandera, ningún himno, me ciegue y me haga rechazar a los otros, porque no soy ni más ni mejor que ellos. Soy su hermana.

Queridos amigos, vecinos, que habéis votado a Vox, lo lamento mucho, espero que no sea demasiado tarde. Que nuestro pueblo generoso, alegre, recupere la solidaridad y la lucidez.

La fuerza no demuestra que tengas razón, más bien te la quita. Además, lo más racional es comprender que nadie tiene la razón absoluta, que es hablando y sobre todo escuchando cómo te puedes aproximar a la verdad. (Esto vale para el ideario de Vox y de los Independestistas radicales) Dando un porrazo al que piensa distinto solo demuestras que tu porra es más grande.

Volviendo al programa de VOX, en los 6 primeros puntos propone soluciones para el problema de Cataluña: se pueden resumir en drásticas medidas de fuerza: "Ilegalización...suspensión...supresión...agravamiento de las penas por las ofensas y ultrajes a España y sus símbolos o emblemas"
Pero no puedes olvidar que es Cataluña quien tiene un problema: casi partida por la mitad, unos contra otros, y lo hemos visto en los resultados de estas últimas elecciones, con todas la garantías de lo que una democracia, por imperfecta que sea, permite. No es la fuerza, es la palabra y la razón, la comprensión y la empatía ( que tanto falta, Carmen Forcadell lo ha reconocido) lo que ayudará a resolver el problema, no importa el tiempo que sea necesario. Y esto es aplicable a ambas partes, también a los independentistas radicales: los que cortan carreteras, vías de tren, o impiden entrar a clase, así no.
Dicen que no es violencia, pero lo que nadie puede negar es que es fuerza.
Así no.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Linchamiento.

De los horrores de la historia, me impresiona de modo especial los linchamientos. El pueblo congregado ante el patíbulo o la hoguera para ver cómo una persona juzgada y condenada es ahorcada, decapitada o abrasada en la hoguera. Me horroriza la existencia de jueces sin piedad, y la sed de venganza del pueblo que grita y se regocija ante la caída de una persona.
Me vienen al pensamiento estas imágenes hoy, ante la oleada de chanzas y abucheos a los políticos independentistas de Cataluña, el regocijo de mucha gente, incluso personas que tienen responsabilidad política y judicial. Ante esto, siento la necesidad de recuperar la dignidad humana, capaz de luchar y esforzarse por un mundo más justo, libre y fraternal, capaz de reconocer sus errores y rectificar sin soberbia en situaciones de derrota, capaz de magnanimidad y grandeza de alma, de cortesía y amabilidad con el derrotado, en caso de victoria, por parte de jueces, gobernantes y pueblos.
No voy a repetir aquí mi opinión sobre el problema catalán. Simplemente quiero expresar mi preocupación por la pérdida de humanidad de nuestra sociedad. Sin humanidad, ningún problema humano encontrará solución. Se ganarán o perderán batallas, pero no se ganará la guerra.

sábado, 9 de enero de 2016

Me duele Cataluña.

El acuerdo alcanzado in extremis entre la CUP y Junts pel Sí me produce una extraña sensación, entre vergüenza, perplejidad y enfado. No encuentro lógica en todo el proceso de estos tres meses, ni en el resultado final. Solo entiendo que el interés independentista ha predominado sobre todo otro interés, a sabiendas que no es la mayoría de la sociedad catalana la que desea esta independencia y que unas nuevas elecciones podrían dejarlo en evidencia, además de apartar a los actuales protagonistas del espacio político, dos razones de cuyo orden de importancia podemos dudar.
Me siento perdida, intuyo que la solución a Cataluña, España, Europa, Siria…no está en esta dirección (levantar nuevas fronteras, nuevos muros…¿por ser una nación, por tener una lengua, por creer en un dios?) Intento dirigir mi mirada hacia otra salida, y tropiezo con los dirigentes de la tierra en la que nací que se dirigen en tropel en sentido contrario. Hoy siento una enorme tristeza. He llorado por los refugiados sirios atrapados entre fronteras, y cada nueva frontera me parte en dos.

martes, 29 de diciembre de 2015

Urgencias

   Urge la Ley de Emergencia Social, insiste Pablo Iglesias. Se trata de establecer por Ley medidas para proporcionar a las personas el marco para una vida digna: vivienda, recursos imprescindibles, sanidad. Es justo empezar por estas medidas. Pero conviene no olvidar que lo que devuelve la dignidad a las personas es tener un empleo digno. Y para ello hay que concluir lo antes posibles el circo electoral y ponerse cada una a su tarea: los políticos a legislar para crear el marco justo y equitativo que permita a todas las personas vivir con dignidad.
   Pienso en lo que está sucediendo en Cataluña, y de rebote en toda España, y siento una profunda indignación. Que de un censo de votantes de más de 5 millones de personas, poco más de 3.000 personas tengan en sus manos el destino de la mayoría, en debates que terminan en empates de 1515 contra 1.515 me resulta incomprensible. Mientras, la Comunidad está al borde de la quiebra. Carece de lógica, de mesura, de la mínima cordura. Es un lamentable, por no decir doloroso, espectáculo.
   No estoy en contra del derecho a decidir de los pueblos, no temo la ruptura de un país, no estoy en contra de la nueva política de participación ciudadana: estoy en contra de la locura y el absurdo. 
   Si realmente amamos a nuestro país, llamémoslo España o Cataluña, si realmente nos importa la gente, nuestra gente, pongamos un poco de cordura y mesura a los procesos. Si las nuevas formas de hacer política no ponen medidas de sensatez que impidan que se repitan situaciones como la de Cataluña, matarán uno de los intentos más esperanzadores por crear  un sistema social y político en el que toda la ciudadanía alcanza su madurez participativa.


lunes, 28 de diciembre de 2015

La CUP y el extraño viaje.

   Desde el fenómeno del 15M he pensado que existía otra forma de hacer política donde la participación ciudadana y la horizontalidad debían ser rasgos esenciales. La aparición de Candidaturas de Unidad Popular, de partidos como Podemos, o EQUO, que lleva trabajando de modo horizontal y participativo desde su creación hace 4 años, son la consecuencia lógica de este cambio de modelo político. Pero como todo cambio innovador, está sujeto a errores. Estos errores, sin embargo, no deberían llevarnos a tapiar la nueva vía abierta y volver al camino trillado, sino a corregirlos para seguir avanzando.
   Pienso que lo sucedido en Cataluña con el resultado del extraño empate en la asamblea de la CUP es uno de esos errores.
   Un grupo de personas deciden embarcarse en un viaje. Antes de emprender el viaje, deliberan el destino que quieren alcanzar, se proveen de todo lo necesario, y se organizan para llevar el barco a su destino. Anuncian abiertamente ese destino al que apuntan sus esfuerzos y las condiciones para alcanzarlo y para embarcarse en el grupo, aceptando a todas aquellas personas que quieran unirse en ese viaje a Ítaca. Durante el viaje oirán voces de sirenas, serán atacados por cíclopes y magas, pero permanecerán unidos por una utopía compartida. Cambiar de destino supondría una traición a los que se embarcaron soñando con esa tierra, a los que se empeñaron y dejaron atrás otras patrias.
   Pues bien, en esta fábula el destino significa el programa. Por desgracia no se le presta suficiente atención: es en el programa donde debe darse la máxima participación, es el programa el modelo social y económico, la nueva tierra, a la que se pretende llegar. Entre todas se fija, y se expone abiertamente para conocimiento de todas las personas que quieran embarcarse en la tarea de edificar esa nueva ciudad. Y una vez se emprende el viaje, una vez las personas deciden con su activismo o simplemente con su voto, que ese es el programa, el  destino que desean, se emprende el viaje. Nunca se puede decidir en contra del destino, de lo que todas decidieron, ni mucho menos está decisión debe quedar abierta a extraños ajenos e incluso enemigos de dicho destino. Esto es lo que ha ocurrido en la votación de la CUP en Cataluña, y en otros casos de experiencias semejantes. Es el peligro de las asambleas abiertas, sin ningún tipo de censo o de control serio de las personas que deciden, o abriendo espacios de decisión sobre asuntos que suponen un cambio de rumbo. Por ejemplo, el respeto a los DDHH, o la protección del medioambiente, para partidos como EQUO : nunca podrá estar abierto a debate nada que atente contra estos principios que son esenciales en el programa. Se podrá debatir el cómo, nunca el qué.

viernes, 30 de octubre de 2015

Me duele Cataluña, me duele España.

Como cantaba Machado "Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón"

Me duelen las banderas, me duelen las fronteras, me duelen los puños alzados y las manos extendidas. Me duelen las miradas que no ven personas sino negros, o chinos, o musulmanes, o judios, o catalanes, o madrileños. Me duele la ceguera. Me duele el pan que se guarda y no se comparte, la lana con la que se teje el paño que no abrigará a todos los hijos. Me duelen las leyes, los parlamentos, los presidentes, los senadores, los diputados. Los que se enriquecen y nos roban, los que nos arengan y prometen soluciones, libertad para el pueblo, riqueza y prosperidad. Pero olvidan que todas nacimos libres, iguales y hermanadas.
Me duele Cataluña, me duele España-

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...