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sábado, 25 de enero de 2014

ALCORESS Y LA SINFONÍA DEL NUEVO MUNDO



Toco en AlcorEss, y eso es para mí un gran privilegio. ¿El violín, el bajo, los platillos…? Es mi propio ser, yo: mi mente y mi corazón, y mis circunstancias: por donde y con quien ha transcurrido el tiempo de mi vida. Toco con mis compañeras (mi femenino es inclusivo, abraza a mis compañeros en plano de igualdad) intentando ser yo misma y con un respeto sagrado por los diferentes modos de ser de las demás: somos una orquesta y cada una intenta tocar bien su instrumento sin desafinar.
Me gusta la armonía, la concentración en las cuerdas o el metal del que sacaremos las notas que se irán encadenando con las de los restantes instrumentos. Hacer bien cada una su trabajo y hacerlo con las demás: no hay competencia, hay una profunda complicidad.
Y AlcorEss a su vez toca en otras orquestas más amplias, porque en esta vida todo está encadenado: ya sabemos todas lo del efecto mariposa: el batir de unas alas, o el rozar de unas cuerdas transforma el rumbo de las cosas. Somos conscientes de ello, y nos sentimos comprometidas con el rumbo que tomamos. Nuestra estrella polar se llama dignidad, dignidad de esta magnífica criatura que es el ser humano.

Somos nosotras mismas, somos libres e independientes, que cada cual toque el instrumento con el que se identifica: es bueno distinguir, definir bien las tareas y luego dejar que las notas se entrelacen y conmuevan los cimientos de la tierra con su belleza y su verdad. Con la bondad con la que se comparte el aire y se convierte en viento que nos lleva.

imagen: blocs.xtec.cat
Totésmúsica

sábado, 19 de enero de 2013

DEBER, QUERER, PODER



Para el hinduismo el dharma es el deber ético que cada uno tiene asignado a su nacimiento. Toda la vida es la búsqueda de la armonía con uno mismo, como el arco busca la nota escondida en las cuerdas del violín. En esa armonía se encuentra la felicidad, por más que pueda resultar doloroso el tensar la cuerda hasta encontrar la melodía única que es la esencia irrepetible de cada uno. Y en esa armonía se encuentra también la felicidad que cada uno puede irradiar a los demás. Pero hay que aceptar este deber, hay que querer. De esta aceptación nace la fuerza, el poder. De un modo u otro, por un camino o por otro, quien descubre su dharma y lo acepta, recorre sereno su tiempo y alcanza su destino.

viernes, 23 de noviembre de 2012

EL RUIDO Y LA MÚSICA

"Oscuridad y frío son conceptos que nos permiten aproximarnos a lo que el mal significa. Se me ocurre que existen otras dos realidades que pueden ayudarnos a mejor comprender usadas como metáforas: el ruido y la música.
Podríamos decir que cada uno de nosotros tiene su ruido y su música. La música es la esencia bondadosa de nuestra alma que nos funde en un abrazo con la armonía universal, es la nota irrepetible que se hermana con todos los seres para fundirse con el Ser Supremo. Pero al mismo tiempo cada uno puede despertar en su alma el ruido que ahogue la música. Lo hará con cada opción negativa, cuando deje brotar de sus entrañas la envidia o la ambición, el egoísmo, la pereza, la falsedad, la soberbia, la indiferencia, o el rencor, la crueldad y toda la posible maldad humana.
Cada uno conoce su propio ruido y su propia música.  Sólo podemos ser jueces de nosotros mismos, y el ruido de los demás no nos debe turbar. Es nuestro propio ruido el que debemos temer y apagar, sin dejarnos envolver por el de los otros. Y es el don de nuestra música el más precioso que podemos ofrecer a los demás.
Caminamos en medio de  un mundo ensordecedor, necesitamos de todo nuestro coraje para no dejarnos engañar por los espejismos ilusorios y para encontrar la nota irrepetible de nuestro ser por encima del ruido. "
La opción positiva

imagen:flamencoexport.com

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...