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viernes, 1 de noviembre de 2013

LOS BARROTES DE NUESTRA CÁRCEL

Son nuestros miedos. Nuestro miedo a mirar dentro y ver lo que no nos gusta. Nuestro miedo a la mirada de los otros, a lo que piensen, a lo que digan. A lo que nos hagan, o nos quiten. Nuestro miedo al otro, al diferente, nuestro recelo, nuestros prejuicios. Nuestros miedos nos agarrotan. Hay una frase que leo en las enseñanzas de Jesús de Nazaret continuamente: No tengas miedo. A mirar dentro, porque verás, a pesar de todo, el núcleo de la existencia y la felicidad: la bondad y la auténtica belleza, en cada una de nosotras, y en las demás. Basta con acercarse sin miedo. Ver que lo que realmente somos, sin tapujos ni maquillajes, es lo que nos hará felices, y eso no depende de lo que los otros piensen o digan de nosotras, ni de lo que nos hagan, nos den o nos quiten.
No tener miedo es lo que nos hará capaces de levantarnos, de caminar,de caminar sobre las aguas; de sentirnos dueños de nuestro destino, de nuestras vidas. Lo que abrirá las puertas de nuestras miserables cárceles. No somos esclavos, no tenemos dueño. No tenemos miedo.

sábado, 19 de enero de 2013

DEBER, QUERER, PODER



Para el hinduismo el dharma es el deber ético que cada uno tiene asignado a su nacimiento. Toda la vida es la búsqueda de la armonía con uno mismo, como el arco busca la nota escondida en las cuerdas del violín. En esa armonía se encuentra la felicidad, por más que pueda resultar doloroso el tensar la cuerda hasta encontrar la melodía única que es la esencia irrepetible de cada uno. Y en esa armonía se encuentra también la felicidad que cada uno puede irradiar a los demás. Pero hay que aceptar este deber, hay que querer. De esta aceptación nace la fuerza, el poder. De un modo u otro, por un camino o por otro, quien descubre su dharma y lo acepta, recorre sereno su tiempo y alcanza su destino.

lunes, 30 de julio de 2012

PALABRAS PARA ATRAPAR LA MÚSICA

Hay otro lenguaje que no es el de las palabras, y otro conocimiento que no es el de la inteligencia Es más sutil, difícil de traducir a los anteriores. Es más profundo, más rico. Es el leguaje de la música, y el del viento que recorre los músculos del rostro y la luz que centellea en los ojos cuando la música entra en tu cuerpo y se instala entre las mariposas de tus neuronas.
Hay un instante en el que esté lenguaje me conmovió de un modo especial. Fue en la oscuridad de una sala de cine, en una de las escenas que más me han impactado. Se trata de la escena de la última cena de la película “De dioses y de hombres”. Insisto en la dificultad de traducir ese lenguaje a conceptos y palabras, y en que ningún  intento igualará su belleza y su grandeza, pero no puedo dejar de buscar las palabras aún sabiendo que no podrán abarcarlo. Aceptación, serenidad, confianza en los hilos que mueven tu destino en la noche. Fraternidad, compromiso, coraje y valentía para no huir, para compartir la vida con los otros. Para dar la vida, para vivir.
Y después, la música de “El lago de los cisnes” de Thaichosky, transfigurando los sentimientos y los rostros de los hombres.

imagen:sotodelamarina.blogspot.com

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...