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martes, 11 de junio de 2019

¿Crueldad o empatía? Hacia dónde evoluciona nuestra especie

Ante los últimos acontecimientos en la política nacional e internacional, no dejo de hacerme la pregunta.
D.Trump consigue que Méjico bajo la amenaza de la subida de aranceles cierre el paso a los inmigrantes que vienen desde Guatemala. Muchos mejicanos se sentirán aliviados.
Y más cerca, en Madrid: tres partidos de la derecha que juntos suman mayoría de votos ( no hay que olvidarlo: representan el sentir de una mayoría) se alían y señalan posibles acuerdos y coincidencias: revertir Madrid Central, una medida que reduce la contaminación; disminuir los impuestos, ese medio para la redistribución de la riqueza; terminar con el problema de los "manteros"; combatir la okupación. Probablemente estas medidas sean celebradas por sus votantes.

Los problemas existen, son graves y de difícil solución: las guerras comerciales, las migraciones de millones de personas, el cambio climático y un muy posible colapso en un futuro no lejano, la desigualdad creciente. Y ante estos problemas podemos entender el motivo que mueve a las personas a las decisiones que he señalado. Pero entender los motivos no significa aceptarlos. Porque hay otras soluciones, tenemos que luchar por encontrarlas, poner en ello todas nuestras capacidades humanas.
Porque estos motivos nacen de la ceguera que nos hace pensar que salvando nuestra casa hoy estamos salvados, aunque fuera o después solo quede el sufrimiento y la muerte. Hoy les toca a ellos, los otros, quién nos dice que mañana no nos toque a nosotras. Y entre tanto habremos perdido lo que nos hace humanos, el rasgo más noble de nuestra naturaleza evolucionada: la razón y la compasión. La bondad.

Veo un vídeo en el que un hombre trajeado patea a un indigente que duerme acurrucado en un callejón. Violan a una niña de cuatro años. Matan a mujeres. Las maestras de un Centro escolar se burlan de una niña con autismo. Las trabajadoras de una residencia de mayores vejan a unos ancianos indefensos. En la vida cotidiana, la crueldad toma ventaja sobre la compasión y la empatía. Y en las decisiones políticas.
Ojalá no tomemos partido por los indiferentes, los verdugos o los que no ven más allá de su obligo.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Punto de encuentro, más allá de los mitos"


Hace unos días lo tuve entre mis manos y he tenido ya la alegría de compartirlo. Agradezco a Editorial Manuscritos haberlo hecho posible; a Maria Jesus Mañas por las hermosas palabras con las que lo ha valorado. Comparto con todas las personas amigas mi búsqueda de una meta inalcanzable, esa utopía que nos impele a seguir avanzando sin rendirnos.

Este breve ensayo es la búsqueda de un punto de encuentro en un mundo desgarrado por enfrentamientos a todos los niveles contra quienes consideramos “los otros”. Situaciones de desigualdad creciente, de pobreza, de guerras; de fanatismo e intolerancia, de agotamiento de los recursos naturales y destrucción del medio ambiente: todas ellas muestran la urgencia de emprender con decisión y coraje una transformación que ha de comenzar por nosotras mismas. Urge emprender el camino hacia la unidad, aun siendo conscientes de que se trata de una meta inalcanzable pero que nos impele a seguir caminando sin desfallecer.
“Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo” (Mahatma Gandhi)
"El halo dorado del anillo. Símbolo de la plenitud del universo, de la esperanza, de la alegría de amar y ser amado. El que transforma y te sana. Y después, un sentimiento profundo al sentir un todo verdadero. El futuro de la humanidad diseñado con la firmeza de la palabra convincente por su sabiduría y experiencia".
(María Jesús Mañas, hispanista y filóloga)

viernes, 31 de julio de 2015

Y cuando los extremos se unen: un sistema global sin libertad ni justicia social

Cuando el sistema degenera y globaliza la injusticia, la desigualdad y el sometimiento, podemos preguntarnos si hay alguna salida.
La falta de igualdad y justicia social ya sea en sistemas declaradamente individualistas o en aquellos otros que defienden una igualdad teórica pero que permiten enriquecimientos inauditos de las clases dominantes; el aumento continuo de las desigualdades entre los pueblos y los seres humanos, la acumulación de riqueza en unas pocas manos y el aumento de la pobreza en la mayoría de la personas, pueblos enteros destrozados por las guerras y el hambre buscando un refugio y una patria que se les niega; personas reducidas a la mendicidad por falta de trabajo, el paraíso prometido en la tierra sustituido por el dominio mafioso de gobiernos corruptos; la falta de libertad ya sea por sistemas declaradamente totalitarios o por sistemas que proclamándose garantes de las libertades manipulan a las masas con medios de comunicación que controlan entre las sombras: esta confluencia de los extremos en un mismo sistema político, social y económico degenerado nos hace preguntarnos si hay alguna esperanza.
Un calculo frío de posibilidades y de fuerzas puede hacernos pensar que no hay salida. Pero la voluntad humana puede empujarnos a buscar esa salida. La voluntad de la especie humana, la voluntad de la gente.

Es la hora de la gente. No de remendar un sistema, o de sustituir uno por otro. Es la hora de la gente, no la hora de las ideas y de los -ismos, la hora de la gente, de la vida, de la tierra.

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...