Cada día me convenzo más de la continua presencia de opuestos en nuestras vidas y de la necesidad de armonizarlos. Como me explicaron una vez con la teoría del caos, hay una tendencia hacia los extremos y un nuevo movimiento hacia la armonía en el equilibrio entre ellos.
Después de estas agotadoras campañas, elección tras elección, muchas personas sentimos una acuciante necesidad de armonía, de serenidad, de superar los conflictos y comenzar a buscar soluciones a los problemas cotidianos de la gente.
Y en este marco nos encontramos de nuevo con dos opuestos que ensombrecen el horizonte y amenazan tormenta: la postura de una España unida, de una Nación que se siente amenazada de ruptura, y en contraposición, los independentismos en Cataluña principalmente y en el País Vasco.
Si reducimos el conflicto al mínimo común denominador, diría que es el mismo eterno conflicto que existe entre individuo y colectividad, únicamente que en este caso se trata de un individuo colectivo dentro de una colectividad más amplia.
¿Individuo o colectividad? ¿Interés individual o interés colectivo? Pienso que por instinto cada individuo busca su propio interés, es el instinto de supervivencia. Pero al mismo tiempo, somos seres sociales y sólo sobrevivimos en sociedad. Junto con el sentimiento individualista, existen también los sentimientos de empatía, compasión y solidaridad. Sólo armonizando estos sentimientos contrapuestos, nos realizamos como personas. Esto es aplicable también a los conflictos entre identidades colectivas incluidas en entidades más amplias como es el caso del conflicto entre la postura que defiende una España uninacional y la postura de los independentistas catalanes, vascos o gallegos.
Se trata de aplicar la misma cordura que en el conflicto individuo-colectividad ( reducida al mínimo, por ejemplo en el núcleo familiar). Cada individuo debe ser radicalmente respetado en su unicidad, apreciado en su diferencia, respetando su libertad y permitiéndole hacer sus propias opciones; al mismo tiempo todos los individuos deben mostrar la misma actitud respetuosa que exigen para sí, y el mismo aprecio, Y por último, todos los individuos deben comprender que solo podrán desarrollarse y alcanzar su plenitud en la colectividad, contribuyendo de modo equitativo al Bien Común.
En este difícil momento poselectoral, deseo fervientemente, por el Bien Común de la gente, que la cordura, la armonía, la buena voluntad se impongan al conflicto entre opuestos. Nos jugamos mucho, nos jugamos demasiado. En serio, por la gente.
Mostrando entradas con la etiqueta nación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nación. Mostrar todas las entradas
martes, 22 de diciembre de 2015
martes, 30 de septiembre de 2014
EL SENTIMIENTO DE PERTENENCIA A UN GRUPO
Los seres
humanos somos animales sociales, y como tales es importante para nosotras el
sentimiento de pertenencia a un grupo que nos protege y al que nos debemos.
Estos grupos pueden basarse en la consanguinidad, como la familia, o en otras
señas de identidad como la raza, las creencias, la lengua, la clase social, la
nación. Este sentimiento es innato a nuestra propia naturaleza y como tal debe
ser respetado. Sin embargo, puede derivar en un enfrentamiento entre los
intereses de los diferentes grupos en vez de en una cooperación y
enriquecimiento entre ellos.
En los inicios
del siglo XXI, el siglo de la globalización, urge más que nunca establecer
lazos de cooperación constructiva entre estos diferentes grupos. El futuro de
la Humanidad depende de ello. Se trataría de establecer reglas de juego a nivel
global para que la identidad de cada grupo fuese escrupulosamente respetada y
al mismo tiempo para blindar a la sociedad ante una posible imposición de los
intereses de un grupo sobre el bien general de la Humanidad.
En pocas
palabras, se trataría de respeto absoluto por la identidad de cada grupo pero
tolerancia cero ante cualquier manifestación o actuación de cualquiera de ellos
sobre el bien general. Los derechos universales del hombre deben primar, y aquí
hay que señalar el peligro para aquellas sociedades donde la democracia y el
respeto a estos derechos constituyen un fundamento (a pesar de todas sus
imperfecciones) de acoger
respetuosamente a otros grupos sociales con señas de identidad opuestas al bien
general.
Por eso insisto en la importancia
de armonizar el respeto a las diferentes identidades con la tolerancia cero
para aquellas identidades que supongan un menoscabo del bien general.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Ser parte de la Utopía
Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...
-
No he soportado incluir la imagen en esta entrada, no fui capaz de ver hasta el final el vídeo cuyo enlace comparto. No se me ha ocurrido o...
-
En esta página quisiera compartir mi búsqueda de la s erena felicidad con todas las personas que quieran acompañarme. No escribo d...
-
¿Quieres escuchar? Voces de antaño susurrándote al oído sus secretos. Algunas fantasiosas, otras misteriosas, pero todas parte de un...