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sábado, 16 de abril de 2016

Causa y efecto, raíz y frutos: así es la lógica, así es la vida, de hombres corruptos solo cabe esperar políticas corruptas.

En lógica, y en matemáticas hay fórmulas sencillas y fundamentales:
A (causa) B(efecto)
A+= B+
A- = B-

A y B son factores esenciales.
Existen también factores accidentales: C, D...

En botánica:
La semilla está en el origen de la raíz (A) y da origen a la planta: tronco, hojas, flores y frutos (B)
Si A saludable, beneficiosa, B saludable, beneficiosa.
Si B venenosa, nociva, B venenosa, nociva.
A y B son factores esenciales.
Existen también factores accidentales: adornos, adherencias.(C, D..)

Pues bien, apliquemos esta fórmula al comportamiento humano, individual y social. Por ejemplo, a la situación política actual de nuestro país:

(A)¿Cuáles son las motivaciones, los valores que mueven a nuestros políticos?
Generosidad, compromiso con el Bien Común de la ciudadanía, con la justicia social, la solidaridad, la responsabilidad, la participación democrática; o la ambición, la soberbia, la prepotencia.

(B)¿Cuáles son los efectos: sus acciones?
¿Repercuten en el Bien Común de la ciudadanía o en su posicionamiento personal, en su riqueza, poder o prestigio?

(C)¿Cuáles son los factores accidentales?
Las palabras, los discursos, la repercusión mediática: el humo sin brasa.
¿La actividad política se centra en actuar por el Bien Común o en la palabrería y el espectáculo mediático?


Saquemos nuestras propias conclusiones. Conozco a personas cabales, movidas por valores positivos que se esfuerzan y trabajan por el bienestar de la ciudadanía, muchas veces sin aparecer en los primeros planos de los medios de comunicación. Estas personas son verdaderas heroínas. Pero por desgracia avanzan y se debaten en terreno cenagoso. Y a veces sentimos enormes deseos de dar un puñetazo en la mesa y gritar “¡Basta ya!”

domingo, 16 de agosto de 2015

Elecciones, elecciones, elecciones.


¿Les queda tiempo a los políticos para otra cosa que no sea hablar de sí mismos y de sus oponentes? A veces nos preguntamos si la política no se ha transformado en metapolítica, y los políticos en metapolíticos: personas dedicadas a ellos mismos, a promocionarse, defenderse o denostar a sus oponentes. Oyéndolos, elección tras elección (europeas, autonómicas, municipales, generales…y vuelta a empezar, con el añadido de las primarias en cada partido) nos preguntamos: ¿y nosotras qué? ¿y  nuestros problemas?
¿y la gente que realmente los resuelven: los maestros que educan a nuestros hijos e hijas, los profesionales que se encargan de nuestra salud, los funcionarios, los técnicos, los artesanos, los obreros, los empresarios, los artistas…la gente que cada mañana se levanta a su trabajo y por la que el mundo sigue y seguirá aunque todos los políticos desapareciesen?

Algo hay que hacer, algo no funciona. 

Y no me cansaré de repetir que hay personas que se dedican a la política por convicción, profundamente comprometidas con el bien general y con una conciencia social admirable. Estas personas merecen todo nuestro respeto. Pero el sistema necesita mejorar, corregir esta sobresaturación propagandística de las elecciones.

imagen: Promo_slices49.jpg Daniel Vendrell, otros

sábado, 8 de noviembre de 2014

Los pilares: la gente. Ni mesías ni caudillos.

Los pilares: la gente.

La sociedad no se sostiene, ni sigue caminando porque tal o tal partido gobierne un país: se sostiene por la gente, la gente que trabaja, que gana su pan y mantiene a los suyos y de rebote a los demás. Los maestros, los panaderos, los conductores de autobús, los ingenieros, los médicos, los enfermeros, los músicos, los abogados, los comerciantes, los fabricantes de zapatos, los camareros, los cocineros, los investigadores, los empresarios, los obreros, los escritores, los abogados, los agricultores, los camioneros,  los peluqueros, las personas que se ocupan de las tareas domésticas, de los mayores, de los niños…tantas y tantas personas, tantas y tantas maneras de ganar su pan y ofrecer a las demás personas un servicio. Esa es la gente, esa es la sal de la tierra y el fuego del hogar humano, ese es el motor del cambio.
Y luego están los políticos: los que fastidian a  la gente de un modo u otro, los que ni fú ni fa, y, como un sueño, los que son gente para la gente: los únicos que tienen legitimidad.

Estamos en un momento de cambio, pero solo avanzaremos si el cambio es radical, y para eso hace falta la suficiente honradez y lucidez para decir: nos equivocamos, nos corrompimos; los sistemas políticos que creamos han caducado. Hay que crear algo nuevo, aprovechando los restos del naufragio.
De un lado los sistemas comunistas: han fracasado porque han olvidado la unicidad de cada persona, su libertad, su capacidad de ser diferente y de aportar desde su diferencia. Demasiados disidentes en campos de reeducación, en cárceles…No han estimulado la iniciativa privada, el esfuerzo, el mérito. Todos iguales, todos subvencionados, todos mediocres, adorando a un Mesías Rojo que les solucionará todos sus problemas, un papá Estado que les mantendrá en la inmadurez perpetua, y un profundo desprecio hacia los que consideran casta, cualquiera que destaque.
Del otro lado, los sistemas liberales, que han estimulado el individualismo atroz y despiadado, el crecer y alimentarse como un depredador que sabe que come o es comido y elige devorar a los más débiles y contemplar a los otros como un instrumento para su propio beneficio. Un sistema que crea cada vez más y más profundas desigualdades y que margina cada vez a más personas con un  profundo desprecio (que apenas disimula)  hacia los que considera chusma en vez de lo que son: sus semejantes.

Pero otro modo de hacer política, de ser representante de la gente, es posible. Una nueva conciencia de que la gente es lo primero y lo último: no necesitamos Mesías ni Caudillos,  hemos madurado,  hemos superado la infancia,  somos capaces, tenemos hoy herramientas potentes para comunicarnos y participar. Cada una es única y diferente, y  nadie tiene derecho a cerrarnos la boca o a hacernos pensar de un mismo modo; cada una tiene el deber social de contribuir al bien común con todas sus capacidades, todas las personas tienen que ser respetadas y su dignidad ser el objetivo primordial de los gobiernos que tienen que velar por que así sea: el esfuerzo y el merito deben tener su justa recompensa, pero debe existir la redistribución de bienes que evite la acumulación de estos en unas pocas manos y la exclusión de una mayoría. Hemos contemplado en una foto que ocupó las portadas de los periódicos la imagen más clara de hasta qué punto el ser humano puede perder su dignidad: la de unas personas jugando tranquilamente al golf frente a la valla de Melilla donde permanecían encaramados decenas de africanos. Y al hablar de personas que han perdido su dignidad de ser humano, me refiero a los golfistas.


Libertad, Igualdad, Fraternidad: solo unidas son auténticas.
Soy chusma, soy casta, soy gente.

Imagen: menorca.info

miércoles, 15 de febrero de 2012

¡POLÍTICOS! ¡NO OS ENTREGUÉIS A LOS QUE OS ESCLAVIZAN!

Lo escuché de nuevo sentada en el suelo en una asamblea de barrio. El discurso final del Gran Dictador de Charles Chaplín. Hoy cambio “soldados” por “políticos”, y también vale. Tendríamos que escribirlo en todos los muros, los que separan al pueblo de sus gobernantes, aquellos a los que el pueblo dio su confianza para que lo dirigiesen, para que se preocupasen por las cosas de la “polis”, la ciudad griega.
“… caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá…No os entreguéis a esos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir… No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina…no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio…No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura…En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia”
            No puedo resistirme a citar parte del discurso, y a invitaros a todos a releerlo, a aprenderlo de memoria, a gritarlo a los cuatro vientos.
            ¡Políticos! Levantaos de vuestros escaños, alzad la voz, por vuestro pueblo, por todos los pueblos. Rebelaos contra vuestros dueños, los que os envenenan con regalos y promesas de riquezas, poder y gloria. No vendáis vuestra dignidad humana por oropeles, escapad de Parlamentos asépticos y compartid con la gente su hambre, su miedo, su desesperación, su lucha. La vida, la única que merece este nombre.
 


http://www.alcorverde.blogspot.com/
Imagen: www.lafilmotecadesantjoan.blogspot.com

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...