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sábado, 12 de septiembre de 2015

Si hemos superado la infancia, no lo olvidemos: solo son personas.

Solo son personas, pero con estos mimbres debemos construir nuestra balsa salvavidas: la democracia real.

Los políticos solo son personas, por muy mediáticos que sean, por mucho carisma que posean, incluso por mucha grandeza humana que tengan. Porque entre ellos hay personas dotadas de una generosidad, compromiso social y capacidad admirables, pero incluso en estos casos, solo son personas.
La sociedad ha superado la infancia, ese estado confortable por la confianza en nuestros mayores; todas las personas somos responsables de nuestro destino, no podemos abandonarlo en manos ajenas. Y esas personas a las que hemos elegido para representarnos son solo eso: personas, con todas sus limitaciones, defectos y debilidades, que deben internarse en el peligroso terreno del ejercicio del poder. Cuando esto se olvida, surgen los monstruos: los Caudillos, los Mesías, los Faraones, los Emperadores, los tiranos y dictadores de todos los colores.
Por eso es tan importante crear mecanismos de control eficientes, y de apoyo y sustento al mismo tiempo: todas debemos estar alerta, todas debemos estar dispuestas a participar en un sistema que debe abrir las puertas de par en par a la ciudadanía. Porque esas personas elegidas son solo eso: personas, y con estos mimbres debemos construir entre todas nuestra balsa salvavidas.

sábado, 25 de octubre de 2014

CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS: P.D.

P.D. Las mayorías también se equivocan.

Entre democracia o dictadura, ya sea la dictadura de un tirano o de un grupo, siempre elegiré democracia, porque me parece el mejor recipiente para acoger la libertad del individuo, la igualdad de las personas y la solidaridad entre ellas.
A lo largo de su evolución, ese animal social y racional que somos, ha inventado maravillas, entre ellas el lenguaje y la democracia. Lenguaje y democracia van muy unidos, son increíbles tesoros que hay que cuidar, porque como todo lo vivo están siempre amenazados.
La democracia tiene serios enemigos y los peores son internos. Es el gobierno del pueblo frente al gobierno del tirano. Pero el problema es que el pueblo también puede llegar a ser un tirano.
Siempre habrá grupos minoritarios, e individuos disidentes en todos los grupos. La salud de una democracia, en mi opinión, se mide por su reacción ante esta realidad. Ante el “disidente” hay una solución rápida y eficaz: anularlo (herejes a la hoguera, o reaccionarios a la cárcel o campos de reducación, al fin y al cabo, lo mismo). Solo con escribirlo me estremezco de horror. Porque soy un ser libre, que se remueve inquieta dentro de cualquier uniforme que se me pretenda imponer. Pienso que es desde la riqueza de la variedad como se construye la sociedad. El disidente, individuo o grupo minoritario, nunca debe verse como una amenaza a aplastar sino como un elemento de contraste a tener en cuenta para rectificar si es necesario. Por supuesto que las decisiones adoptadas por la mayoría deben llevarse a cabo, y el individuo y las minorías deben aceptar el bien general, pero este bien general no lo será si no tiene mecanismos que respeten y consideren la postura y el bien de todas y cada una de las minorías, de todos y cada uno de los individuos.
Las mayorías también se equivocan, sobre todo cuando adoran a los tiranos.
Dad un repaso a la historia.

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...