viernes, 8 de mayo de 2020

El infierno de las categorías duales.


Nuestras mentes estrechas se han entretenido en dividirnos en categorías duales, unas contra otras:
Neoliberales- comunistas.
Fachas- rojos.
Empresarios- trabajadores.
Chinos -negros.
Negros- blancos.
Católicos -  herejes.
Musulmanes- infieles.
Judíos - infieles.
Hombres - mujeres
Pobres – ricos.
Estas son las categorías más frecuentes, aunque existen otras y siempre se pueden establecer criterios para clasificar a los individuos.
Si pertenecemos a alguna de estas categorías, nos enseñan pronto que todos los individuos que pertenecemos a ella somos los poseedores de la verdad, los buenos, los inocentes y las víctimas de la ignorancia y maldad de los otros. Todos los otros son los malos a los que no hay que dar ni agua. Tenemos el deber y el derecho de aplastarlos, o aprovecharnos de ellos.
Y dicho esto, ya tenemos los ingredientes necesarios para hacer de nuestras vidas un infierno, en el que el infierno son los otros, como dijo Sartre.
Pero si miramos desde cierta altura, aunque solo sea desde un décimo piso, constatamos que no se puede apreciar diferencia entre los componentes de las distintas categorías, más bien nos parecen todos hormigas. Me imagino la carcajada cósmica si se nos contempla desde un poco más alto.
Necesitamos abrir nuestras mentes a una nueva era, la era de después de todos los confinamientos. Y salir al exterior por otra puerta, la que da al punto de encuentro más allá de todos nuestros mitos. Porque la otra opción es salir por la misma que entramos, la del animal salvaje, el depredador de su propia especie. Y todo por  el absurdo de las categorías duales.


domingo, 15 de marzo de 2020

Las plagas.


Los mitos son la respuesta a la zozobra que las plagas  provocan en los seres humanos. Hay plagas que amenazan la salud física, otras la salud mental, hay plagas que atacan nuestros cuerpos, otras nuestra esencia, pero en cualquier caso destruyen la armonía de nuestras vidas.

Las plagas son recurrentes y amenazan nuestra seguridad. Cuanto más seguro un sistema social y económico aparenta ser, más angustia las plagas provocan en las personas. Este final del invierno de 2020 asistimos al espectáculo de la crisis de una plaga mundial provocada por un virus, el COVID19. Un nuevo virus, desconocido hasta ahora, que ha provocado una pandemia. La enfermedad no es mortal en la mayoría de los casos, solo lo es en pacientes debilitados por otras enfermedades o de avanzada edad. Todos los mecanismos se han puesto en marcha para defendernos de este coronavirus. Se calcula un escenario de algunos meses, tres o cuatro, hasta superar la crisis de salud, y años hasta superar la crisis económica que está provocando.
¿Y qué ocurre con las otras plagas que nos asolan? Plagas que se extienden en el tiempo ¿Por qué se ignoran? Otras enfermedades como la tuberculosis o la malaria, o como simplemente el hambre, o la guerra, que provocan muchas más muertes que el COVID19. Hasta hace poco nos hablaban de las olas de inmigrantes sirios que el gobierno turco lanzaba contra las fronteras de Grecia como moneda de cambio en su lucha en Siria al lado de los rebeldes contra Bashar al-Ásad y su aliado Rusia, la guerra que ha provocado precisamente ese flujo de personas migrantes. ¿Puede haber mayor plaga moral, podemos seguir creyendo que los seres humanos somos los reyes de la creación?
El COVID19 no tiene raza, ni nacionalidad. El pequeño virus no hace distinción, pero no todas las personas pueden defenderse del mismo modo. Los excluidos, los que no cuentan, lo aguardan sin esperanza en las calles, los que no tienen un hogar donde refugiarse y blindarse, ni agua ni jabón para lavarse, los que recogían su comida de los contenedores de los restaurantes y bares que han cerrado ante la pandemia. Los que están separados de sus familias, sin posibilidad de reencuentro. Los abandonados.
Las plagas nos interpelan, nos desnudan, nos zarandean. Sobrevivamos o no, nos muestran  nuestra verdadera naturaleza, la persona que somos, de la que nos avergonzamos o la que contemplamos con la frente alta. Y buscamos respuestas. Construimos mitos, porque nuestra conciencia, por dormida que esté, no las puede soportar.
Toda mi vida he buscado una respuesta. Y sigo buscando, y sigo encontrándolas a lo largo de mi vida, en las personas con las que camino, en los relatos y los mitos. En los acontecimientos, también en los más nimios y cotidianos.

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domingo, 19 de enero de 2020

El "Pin parental" y el debate del absurdo.

En mi opinión, el debate sobre el llamado "pin parental" se está desarrollando en un plano trágico-cómico que solo produce confusión y crispación, cuando debería debatirse desde la lógica y basándose en los conceptos de derechos y deberes de las personas, de responsabilidad y competencias. Pienso que este enfoque no es inocente, pues se utiliza con fines partidistas, para enfrentar a la ciudadanía.

1. El concepto de "posesión", con manifestaciones grandilocuentes: "los hijos son míos" *no son de la Sra, Celá ni de Pedro Sánchez" "quiten sus manos de mis hijos" me dejan perpleja. A estas alturas del debate, pienso que queda claro que el concepto de posesión no es aplicable a las personas, Se poseen cosas, y si se contempla a una persona (hijo, compañera, trabajador...) como cosa, se atenta contra los DDHH.

2. La clave del debate está precisamente en la cuestión de derechos y deberes, de responsabilidad . y competencias.
2.1.El derecho a la educación, es un derecho universal alcanzado después de siglos de evolución social, derecho por el que hay que luchar porque aún hay menores y poblaciones que están despojadas de este derecho fundamental.
2.2. El deber de proporcionar educación a todos los menores es de toda la sociedad: de las familias y las instituciones. Todas, familias e instituciones, son responsables de la educación de los menores. La educación de todos los menores es obligatoria.
En el ámbito familiar, cada familia educará a sus hijos e hijas según su ideología y creencias.
En el ámbito público, es el Estado quien legisla y establece la Ley de Educación correspondiente y financia la educación obligatoria y gratuita. Así se ha hecho, con los distintos gobiernos democráticamente elegidos.
En caso de incumplimiento, hay mecanismos establecidos para proteger los derechos de los menores:
Si en el ámbito familiar se atenta contra los derechos del menor, las instituciones pueden y deben intervenir.
Si en el ámbito escolar se atenta contra los derechos del menor, los padres pueden denunciarlo a la autoridad competente: dirección del Centro, Inspección educativa. Pero los planes de estudio, los contenidos curriculares, y en definitiva la Ley Educativa es competencia de la sociedad a través del Parlamento democráticamente elegido.
Si los padres consideran que hay contenidos que no coinciden con sus propias creencias e ideología, pueden en el ámbito familiar contrastarlos con sus hijos, por supuesto. Para los menores es muy enriquecedor considerar diversos puntos de vista (siempre que no atenten contra los DDHH) para formar su propio criterio. Pero no pueden impedir que el menor asista a sus clases, ni modificar los contenidos curriculares: no es su competencia.



El espectáculo político siempre tiene una finalidad electoral. Pensando en la finalidad electoral de la campaña de Vox del "pin parental" opino que puede ser una estrategia muy bien pensada. El vínculo hacia los hijos es uno de los más fuertes y viscerales, el insinuar que Vox es un partido que defiende y protege ese vínculo puede hacerle ganar muchos votos.

Por eso hay que aclarar que ese vínculo no es de propiedad, como plantea Vox y los partidos que lo apoyan, sino de amor y cuidados. Lo que defienden con su campaña es en realidad la supremacía de la ideología de un sector de la población sobre la ideología de toda la sociedad, y esto es lo realmente peligroso en una sociedad plural y diversa, global, donde solo dando la posibilidad de expresar y escuchar diversos puntos de vista se garantiza la convivencia y el progreso hacia una sociedad donde a nadie se le penalice por ser o pensar de una determinada forma, sino por imponer a la fuerza su modo de ser y de pensar a los demás.

sábado, 4 de enero de 2020

LA RABIA.



           La indiferencia del que duerme nunca puede ser el punto de partida de nada. Pero hay un detonante potente que no se puede olvidar: la rabia.
           Desde la serenidad se puede caer en el error de pintar un camino idílico, no creíble para la mayoría de los mortales. Porque la mayoría de los mortales viven en estado de rabia o de desesperación, o de resignación y aceptación del sometimiento, hijas de la rabia derrotada.
           No quiero darle la espalda a la rabia, la rabia desesperada o la rabia airada. Si lo hago no entenderé nada, no podré contar nada.


Los últimos datos del paro en España dan una cifra de más de tres millones de parados, y a esto hay que añadir la situación de pobreza y explotación de tantas personas, personas manipuladas para consumir y que ahora se ven incapaces de conseguir todos esos productos a los que el sistema los ha hecho adictos por su bajo poder adquisitivo. ¿Cómo no van a sentir rabia? ¿y qué les voy a contar yo?
La rabia se vuelve contra los otros, contra los amos o contra otros explotados con los que hay que compartir la miseria, oleadas de marginados que llegan de zonas desbastadas por guerras o degradación ambiental, de desiertos sin agua donde ya no se puede sobrevivir. Pienso mientras escribo en Australia incendiada, hoy, 4 de enero de 2020.
La rabia escupe ira, en los versos irreverentes de raperos, o en las piedras incendiarias escondidas en las mochilas de muchachos y muchachas con las caras tapadas. O se transforma en desesperación, abatimiento, desprecio por uno mismo y se busca salida en la evasión de la droga o el suicidio. Otras veces la rabia acaba  resignada, domesticada por Himnos o banderas que enaltecen al individuo con el título de patriota, o santo defensor del único dios verdadero. Me espantan las banderas, tantas banderas para engañar a la rabia existencial.
En el fondo, es la misma triste cara de la rabia.
La rabia nos hace gritar. Quisiera saber escuchar el grito de la rabia, no dejar de escucharlo nunca, por más que la vida me haya conducido a la desembocadura del río sereno. Y ser capaz de gritar más fuerte que hay esperanza.



viernes, 20 de diciembre de 2019

Descubriendo la felicidad.

Comparto mis versos con todas las personas que se acerquen a estas páginas, lo que la vida me va descubriendo cada día, el valor de las cosas.



domingo, 1 de diciembre de 2019

Versos en tiempos de guerra


Hay un momento en que necesitamos serenarnos, cerrar los ojos, inspirar aire limpio...versos sosegados en tiempos de guerra. Abro un espacio para respirar, para recitar versos en tiempos de  conflicto, de crispación. Para quien quiera leerlos, con un abrazo.



Se asoma al alba,
malva  y naranja. 
Han  florecido los dientes de dragón en su ventana.
Las diminutas flores
compiten con  los rayos rojizos
de la aurora.
Sus pétalos de un rosa intenso
se apagarán mañana.
Silencio.
Hoy brillan, 
ajenas  al esplendor
del amanecer florecido,
y sin temor al mañana marchito.
“Has despertado,
has sonreído a tu propia existencia
y a las flores ajenas a su brillo.
Y tu sonrisa se ha pintado
de malva y de naranja
en la aurora,
y en las flores cubiertas de rocío,
que nos enseñan
el sereno desprendimiento de lo efímero.

martes, 12 de noviembre de 2019

Analizando las propuestas de VOX


Con todo mi respeto a las personas que han votado a Vox, y todo mi rechazo al programa de este Partido, antes de ponerme a escribir, decidí leer con atención dicho programa para opinar por mi misma y no según lo que otros dicen. He leído solo las 20 primeras propuestas, y no puedo seguir, Ni siquiera puedo argumentar, razonar, porque me ha revuelto el corazón. Antes de analizar los argumentos, quiero expresar el sentimiento que descubro en las propuestas: la soberbia irracional de un patriotismo anacrónico en un mundo que se nos ha quedado pequeño y en el que solo sobreviviremos cooperando, compartiendo y respetando las diferencias; soberbia y un odio visceral al otro.
Sigo hoy. Y seguiré esperando y luchando por un mundo donde ninguna bandera, ningún himno, me ciegue y me haga rechazar a los otros, porque no soy ni más ni mejor que ellos. Soy su hermana.

Queridos amigos, vecinos, que habéis votado a Vox, lo lamento mucho, espero que no sea demasiado tarde. Que nuestro pueblo generoso, alegre, recupere la solidaridad y la lucidez.

La fuerza no demuestra que tengas razón, más bien te la quita. Además, lo más racional es comprender que nadie tiene la razón absoluta, que es hablando y sobre todo escuchando cómo te puedes aproximar a la verdad. (Esto vale para el ideario de Vox y de los Independestistas radicales) Dando un porrazo al que piensa distinto solo demuestras que tu porra es más grande.

Volviendo al programa de VOX, en los 6 primeros puntos propone soluciones para el problema de Cataluña: se pueden resumir en drásticas medidas de fuerza: "Ilegalización...suspensión...supresión...agravamiento de las penas por las ofensas y ultrajes a España y sus símbolos o emblemas"
Pero no puedes olvidar que es Cataluña quien tiene un problema: casi partida por la mitad, unos contra otros, y lo hemos visto en los resultados de estas últimas elecciones, con todas la garantías de lo que una democracia, por imperfecta que sea, permite. No es la fuerza, es la palabra y la razón, la comprensión y la empatía ( que tanto falta, Carmen Forcadell lo ha reconocido) lo que ayudará a resolver el problema, no importa el tiempo que sea necesario. Y esto es aplicable a ambas partes, también a los independentistas radicales: los que cortan carreteras, vías de tren, o impiden entrar a clase, así no.
Dicen que no es violencia, pero lo que nadie puede negar es que es fuerza.
Así no.

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...