jueves, 17 de diciembre de 2015

La violencia, mala alimaña que se reproduce con rapidez y arraiga hondo.

La violencia es una  mala alimaña que se reproduce con rapidez y arraiga hondo. Una vez que le abrimos la puerta se expande rápido y no podemos ni imaginar las consecuencias.
Un Alzamiento Nacional, el siglo pasado: ¿alguien pensó que en unos días una guerra fratricida conseguiría una sociedad justa, igualitaria, fraternal en poco tiempo? Se abrió la compuerta del odio y el rencor, y la bestia anda todavía suelta.
La guerra de Irak, aquel rayo que desde el cielo conquistaría la tierra que mana petróleo en unos meses, y he aquí que el monstruo de la guerra sigue reproduciéndose y extendiendo sus raíces.
Podríamos citar tantos ejemplos: el apoyo a los talibanes en Afganistán, las guerras en África, la guerra civil en Ruanda y el tremendo genocido, hoy la amenaza de guerra civil en Burundi...en Sudán, en Mali, en Nigeria...
Los muertos, todos los muertos y el dolor de quienes los lloran: en las guerras o en las guerrillas del terrorismo: en Siria, en Sudán, en Mali, en París, o nuestros dos compatriotas en Kabul: todos los muertos son sangre inocente derramada porque un día se abrió la compuerta de la bestia de la violencia, no importa en nombre de quién. Ningún nombre, ningún dios, ningún rey, ninguna patria vale la sangre de un inocente.
Condeno la violencia, maldita violencia. Trabajemos por reconstruir un mundo humano, el mundo de la razón y la buena voluntad de las personas.
Hoy se habla del puñetazo que un joven dio al Sr.Mariano Rajoy. Es injustificable.  Pero debemos guardarnos muy bien de usar estos hechos, las agresiones, los muertos, las guerras, en nuestro favor como un factor de propaganda. Ante la violencia debemos despojarnos de todas nuestras etiquetas y unirnos a todas las personas en una sola voz: somos humanos.

Desde la cuna, desde la escuela, enseñemos a nuestros niños y nuestros jóvenes a estar prevenidos y a no abrir jamás la puerta a la bestia. Los que hemos vivido, sabemos cuales son las consecuencias.


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