lunes, 15 de febrero de 2016

El pacifismo: coraje, compromiso y resistencia.

Muchas veces se confunde el pacifismo con ingenuidad y debilidad. Sin embargo, ser coherente con el pacifismo exige  mucho compromiso, mucho coraje, mucha resistencia, paciencia y visión de futuro.

El pacifismo nada tiene que ver con una actitud conformista o indiferente, porque la paz no se consigue sin justicia y libertad, y construir una sociedad justa y libre requiere mucho compromiso. El auténtico pacifista no es el que grita "no a la guerra" y luego se queda sentado en su cómodo sillón. El auténtico pacifista se compromete en la medida de sus posibilidades en toda acción que contribuya a la justicia y la libertad. No recurrir a métodos violentos no significa falta de compromiso. Se necesita coraje y resistencia, porque hay otras alternativas mucho más fáciles que se le presentarán continuamente: por un lado, el recurrir a la violencia, por otro el rendirse por no obtener logros inmediatos, o el evadirse hacia posiciones más confortables.
La violencia es una respuesta que nos nace de dentro cuando nos sentimos agredidos en cualquier sentido y que puede producir un inmediato resultado, pero este resultado estará contaminado de raíz y tarde o temprano generará nueva violencia, injusticia y opresión. La lucha pacífica es mucho más dura y no se ve recompensada con resultados inmediatos: se siembra sabiendo que no seremos nosotras quienes cosecharemos los frutos. Se necesita mucha paciencia, la paciencia a veces de toda una vida y una gran resistencia y coherencia. Se necesita ser capaz de prever la consecuencia de nuestras acciones más allá de lo inmediato. De cada cabeza cortada hoy, brotarán miles de cabezas vengadoras mañana: la historia no ha cesado de repetirnos la lección.


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