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miércoles, 15 de enero de 2025

¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO? COMPARTIMOS LA BÚSQUEDA DE UNA RESPUESTA.

    Enero 2025: Editorial San Pablo acaba de publicar esta breve obra, en su colección Teselas, esas minúsculas piezas que unidas pueden formar una imagen con un significado.  Mis anteriores publicaciones, Leve atardecer y A ti no te alcanzará son parte también de esta colección. Comparto con todos vosotros mi alegría de sumar mis palabras a la búsqueda de tantos hombres y mujeres a lo largo de la Historia.





    ¿Por qué me has abandonado? ¿Quién no se ha hecho alguna vez esta pregunta? Ante las situaciones dolorosas que todas las personas atravesamos a lo largo de la vida, o al enfrentarnos al sufrimiento que nos rodea. ¿Tiene la vida un sentido o es todo un absurdo?

    Hay quienes optan por el absurdo, el sinsentido de una realidad cruel, quienes optan por el auténtico infierno.

    Frente a esta opción, a lo largo de la Historia grandes maestros de la Humanidad nos han ofrecido una respuesta esperanzadora. Buda nos propone un sencillo Sutra que me ha servido de inspiración en la presente publicación: VIVE EN EL AMOR, HAZ TU TAREA, PON FIN A TUS PESARES, TUS MIEDOS Y TUS DESEOS.

    Como cristiana, encuentro esperanza y sentido a mi vida en la buena nueva que nos anunció nuestro Maestro, Jesús de Nazaret. Él vivió en el Amor Incondicional a sus hermanos, hizo su tarea, pasó haciendo el bien, y descansó confiado en las manos del Padre Todopoderoso. Esa fue su victoria, esa es nuestra meta.

    Jesús de Nazaret nos enseña que lo importante es nuestra respuesta ante lo que la vida nos requiere. No hacer daño, hacer todo el bien que esté en nuestras manos, amar a los demás de pensamiento, palabra y obra, eso es lo que valida todas nuestras ideas y creencias.

    Y hay quienes se empeñan en buscar una respuesta esperanzadora y, sin buscar otra explicación, la encuentran en su propio compromiso por acompañar y aliviar a los abandonados, por estar siempre al lado de las víctimas, nunca del lado de los verdugos.

    No es lo que pensemos, creamos, o digamos, sino las obras que nacen de la bondad del corazón lo que dará un sentido a nuestra vida y nos transformará en auténticos hermanos e hijos de un mismo Dios. Este mensaje es esencial en las enseñanzas de Jesús de Nazaret.

Comparto en este libro una serie de meditaciones con quienes se encuentran en este proceso de búsqueda. Lo hago mediante breves reflexiones, entrelazadas con experiencias personales, relatos y breves poemas, siempre apoyadas en textos del Evangelio, citas de Siddhartha Gautama y otros maestros y pensadores que me han servido de inspiración y guía.

El libro está disponible en la Librería San Pablo y en las grandes superficies; también en vuestras librerías de barrio podéis pedirlo.

Y si lo deseáis, estaré encantada de leer vuestros comentarios.


miércoles, 23 de diciembre de 2015

Navidad, otra mirada.

   De nuevo me encuentro con el dilema de los opuesto, entre la figura del buen salvaje a quien la sociedad pervierte o la del hombre como un lobo para el hombre. Y de nuevo busco el equilibrio entre estos opuestos. Las personas son buenas y malas, por decirlo con palabras sencillas.  
   No podemos caminar por la vida pensando que todo el mundo es bueno, ni siquiera lo somas cada una de nosotras. Ni podemos caminar con la espalda pegada a la pared, temiendo que cualquier prójimo pueda pegarnos una puñalada traicionera. Y aquí se me ocurre que la Navidad puede significar esta armonía porque supone otra mirada sobre los demás y sobre cada una de nosotras mismas: la mirada de la ternura.
   La mirada de la ternura nos descubre que somos seres dignos de ser amados, eso significa la Navidad. No porque seamos una maravilla ni mucho menos,  sino porque somos dignos de ser amados con  nuestras luces y nuestras sombras. 
   Dice un proverbio ruandés que la belleza está en los ojos del que mira, yo añadiría que también lo está la bondad. Es la mirada lo que transforma la realidad. Una mirada que sabe ver en el niño, y el adolescente promesas, y en el anciano y el enfermo todos los recuerdos hermosos del pasado. La mirada llena de memoria y de paisajes anticipados. La mirada que ahonda en los ojos del otro hasta descubrir y afirmar la luz escondida de belleza y bondad que late en todas las personas. Esa mirada transforma al que mira y al que es mirado.
   La realidad la transforma la acción, es cierto. Pero la acción no es positiva sino la precede la mirada que descubre y afirma la belleza en una misma y en todos los seres, a pesar de todo.
Feliz Navidad.

miércoles, 3 de abril de 2013

LA MIRADA DE DIOS.


La mirada de Dios es Luz y Bondad, sobre todo y sobre todos. Este es el mensaje de Jesús, que tanto nos cuesta comprender, porque nuestro corazón está lleno de sombras y rencores, que proyectamos a todas nuestras ideas y fabulaciones, creándonos un dios a nuestra imagen y semejanza. Me viene a la imaginación los rostros enfurecidos de creyentes lapidando, crucificando, quemando en la hoguera, escupiendo, maldiciendo a los que no adoran a su dios, a los que no se acomodan a la imagen de dios, pequeño ídolo, que han fabricado; y lo hacen en nombre de ese mismo dios, en nombre del celo por defender a su dios, por defender su honor, por limpiar las ofensas cometidas contra él. ¡Cuánta oscuridad, cuánta ignorancia, cuánto fanatismo! También en los que se consideran no creyentes, cuando atacan con la misma furia a los creyentes.


Cuando llegamos a comprender el mensaje de Jesús,  aunque sólo sea por un ínfimo instante y sólo un poco, todo cambia. Nos anuncia un Dios que no condena sino que salva. No condena, porque Dios no es ofendido por nuestra maldad. Dios es la Felicidad plena.  Somos nosotros los que nos ofendemos, los que nos dañamos, cuando nos alejamos del objetivo de nuestra existencia: esa misma bondad, esa misma felicidad, ese abrazo con el que es. Por eso la mirada de Dios es compasiva, no condena sino que salva. Y no hay infierno comparable con la conciencia de sentir que nos hemos alejado de aquello para lo que existimos. Pero él es la espera abierta a nuestro retorno. El es la Felicidad que nos espera al cabo del camino. No hay ira, no hay castigo: es sólo un padre que espera todos los días la vuelta del hijo. Ese es el Dios de Jesús. Y es la mirada de Dios la que los demás deben descubrir en nuestros ojos.

Imagen: maricruzpe.blogspot

viernes, 30 de marzo de 2012

EN MEDIO DEL CAOS, EL EXPOLIO

Hay noches que nos acostamos sintiendo que nos movemos, o arrastramos, en medio del caos. O de un auténtico desastre, de una realidad perversa. Y nos dormimos preguntándonos con qué mañana nos despertaremos, y si no sería mejor unirnos a una mayoría desesperada, o corrompida,  donde cada uno al grito de “sálvese quién pueda” trepa y se aúpa como puede sobre los cuerpos caídos de los demás.
Aún con los ojos cerrados, antes del amanecer, visualizo la imagen. Si siempre me había cautivado, el verla en la catedral de Toledo me causó un impacto aún mayor. Me refiero al cuadro del Greco “El Expolio”. En la parte superior del cuadro, absorbiendo todo el espacio que rodea a la víctima, el pintor hace el retrato de la perversidad humana más agobiante que recuerdo haber visto. En el centro, el rojo intenso y limpio y la mirada transparente alzada sobre el caos: la imagen de Jesús que tantas veces  ha dado respuesta a mis preguntas. A pesar de todo, atravesando el túnel, ese es el lugar donde encontraremos la puerta de la auténtica felicidad. Ese es el sitio donde cada día decidimos estar: nunca con los verdugos o los indiferentes, sino al lado del que sufre, asumiendo su dolor, luchando por aliviarlo. Con la mirada esperanzada alzada hacia el que es la fuente de toda Bondad y toda Fuerza. La fuente de la auténtica Felicidad.


Imagen:tom-historiadelarte.blogspot.com
http://www.alcorverde.blogspot.com/

Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...