Tomas Gimeno y Ana Julia Quesada: dos fotos que el ideario del partido Vox y compañía, pretende equiparar. Me asombra tanta falta de lógica, voy a intentar argumentar:
domingo, 13 de junio de 2021
Tomas Gimeno y Ana Julia Quesada
La paz es fruto de un largo camino, el camino de toda la vida, por eso no estaré en Colón.
Hay puntos sin retorno, y hay momentos de rectificar y volver a la casilla de salida.
martes, 25 de mayo de 2021
Las lágrimas de Abdú, tristeza inmensa.
Las lágrimas de Abdú, tristeza inmensa. La pobreza cincelada en la cara y en la piel. La fatiga del largo camino desde Senegal por el desierto. Marruecos, el mar, la angustia por el hermano que no encuentra, la pena desgarradora, el pensamiento en la mujer, la abuela allá en Senegal a quien no podrá ayudar. Y la vuelta a Marruecos, a mal vivir, a masticar la arena de los días sin futuro.
domingo, 7 de marzo de 2021
EL FEMINISMO Y LA REVOLUCIÓN RADICAL
Si la lucha feminista pretende un
cambio radical y conseguir la igualdad auténtica entre hombres y mujeres, es
preciso cambiar el arquetipo humano, el modelo original y sus valores. Los
valores arquetípicos del hombre, la fuerza y el dominio, los sitúan en puestos
de mando. Los que se atribuyen a la mujer, la ternura y la empatía, la relegan
al ámbito del hogar y los cuidados.
Imagen: https://masdemx.com/wp-content/uploads/2017/09/central-2.jpg
En mi opinión, la gran subversión
iría más allá de la rebelión feminista, sería dar el lugar de honor a los
valores que se han atribuido a la mujer y reprimido en los hombres: la ternura
y la empatía, porque la inteligencia, la fuerza y resistencia a las mujeres no
nos falta. Así las relaciones humanas pasarían a fundamentarse no en el dominio
y la sumisión sino en los cuidados mutuos y la colaboración, con el cambio
social y económico que esto supondría. Porque los cuidados no son una carga que
hay que arrojar a la espalda de los otros. Los cuidados mutuos, desde los
cuidados de una misma y hasta el cuidado de la Naturaleza, son un privilegio a
compartir. Y el dominio de los otros, una lacra a extirpar.
La gran subversión consistiría
en desinhibir a los hombres. Se los ha sometido a una castración emocional, no
llores, los niños no lloran, se les ha enseñado con más de un tortazo. En
la etapa actual de la evolución humana ese arquetipo masculino de macho salvaje
debe aparecer como lo que es: la reminiscencia del hombre de las cavernas, a un
paso de la fiera salvaje.
Queda mucho que hacer. La
educación es fundamental, en las escuelas, en la familia, en los medios de
comunicación. Las mujeres debemos luchar porque así sea, con lucidez y amplitud
de miras, no cayendo en la trampa de asumir el rol masculino, incluso su
estética y su agresividad salvaje. No quiero asumir ese rol, ese no es el
arquetipo humano que sueño. Ni quiero excluir a los hombres de esta revolución,
esto nos llevaría al fracaso.
Hay un principio común en muchas
revoluciones: que el miedo cambie de bando. Es un error, perpetuar el miedo es
perpetuar la sinrazón y la fuerza. "Darle la vuelta a la tortilla"
como se dice en lenguaje popular, esa no es la solución, todo lo contrario, eso
sería lo más continuista que podemos imaginar, significaría perpetuar el modelo
de alguien arriba, alguien abajo, alguien dominante, alguien sumiso.
Y hoy no quiero olvidarlas a ellas,
las mujeres que sufren la exclusión y el sometimiento porque al factor de
género se añaden otros factores de marginación: la pobreza, la raza, la
cultura. Mujeres sometidas, apaleadas, excluidas, mutiladas, vendidas,
sacrificadas, esclavizadas. Mis hermanas, en todos los pueblos de la tierra. La
lucha feminista debe ser generosa y abierta, radical, ir contra cualquier
principio que niegue la dignidad humana de las personas, de todas las personas.
Me siento orgullosa de ser mujer. Me
siento comprometida con la lucha feminista por la igualdad.
lunes, 25 de enero de 2021
Preguntas y respuestas para tiempos de crisis.
En tiempo de crisis, de impotencia y desesperación, de miedo y rabia, vuelvo a repetirme las palabras que Victor E. Frankl escribió después de experimentar una de las situaciones más atroces que podemos imaginar, prisionero en cuatro campos de concentración, incluyendo Auschwitz.
Foto: Mateo Quiros
“Tenemos que aprender por nosotros mismos y, después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna a cada persona"
Victor E. Frankl, El hombre en busca de sentido.
Es tiempo para la madurez: yo soy responsable de mi vida y de la vida de los demás. Papá y mamá no van al volante, soy yo. Existen los políticos, tienen que existir, pero en realidad no son los protagonistas de la historia. Los protagonistas somos la gente, la que se levanta cada mañana para hacer posible la vida.
Es tiempo de esperanza, pero no la esperanza como un pensamiento o un sentimiento, sino como una acción que puede cambiar el futuro. No es tiempo de pensar y decir "todo va a ir bien", es tiempo de hacer cada una lo que está en nuestra mano para que sea así: cuidándonos para no saturar a los que nos cuidan, cuidando a los que viven con nosotros, alegrando y embelleciendo nuestro hogar, nuestro barrio, haciendo nuestro trabajo, ayudando a los que trabajan para nosotras, a las pequeñas empresas y comercios de nuestro barrio para que la vida siga, estudiando, informándonos, aprendiendo, compartiendo.
Es tiempo de quedarse en casa, pero de salir de nosotras mismas, de sentirse parte de un proyecto común, el proyecto de la vida. Cada una podrá aportar algo valioso, hagámoslo. No te sientes a llorar, levántate, únete a tu equipo, grande o pequeño, piensa en lo que el mañana espera de nosotras, y hazlo.
Y no te olvide de disfrutar de los que la vida te ofrece, pequeños placeres que se esconden en cada rincón del día.
sábado, 16 de enero de 2021
Recuperar la libertad.
Tardamos demasiado tiempo en abrazarnos a nosotras mismas, es un tiempo perdido, sin cimientos. Porque la raíz está en conocerse a una misma y en amarse. De ahí nace el auténtico amor a los demás.
No te culpes ni te condenes, es lo que me digo
ahora. No te castigues. Conócete y corrige tus errores, esfuérzate en mejorar
cada día, y acepta las limitaciones de tu naturaleza. Cada día tus ojos verán
menos, tus oídos escucharán peor, tus piernas no te sostendrán mucho trecho.
Mejorar es ser capaz de ser feliz con menos vista, menos oído, menos fuerza en tus piernas, con un cuerpo marchito, con menos memoria y menos agilidad mental: ser libre y feliz, amar lo que somos, lo que fuimos y en lo que nos vamos convirtiendo, pero sin buscar la apreciación de los demás, ni premios externos como la riqueza, el poder y la gloria. Buscar la armonía y el acoplamiento con la imagen de Dios grabada en nosotras. Dios, escapa a cualquier concepto, idea, o imagen. Porque nos excede. Es la Existencia, es el Amor. Son balbuceos de un recién nacido. Son anhelos de conocimiento. Solo intento escapar de tantas trampas que vamos encontrando en el camino, como Ulises de vuelta a Ítaca. Escapar del canto de las sirenas. Hoy sus cantos son atronadores, invaden hasta el último rincón de nuestras vidas. Nos pasamos el tiempo buscando jueces que nos aprueben, que nos den like, que nos valoren con 5 estrellas, que nos voten, que nos aplaudan, que nos hagan ganadores. Transformamos a los otros en jueces, público, votantes, o competidores. Hemos perdido el rumbo, hemos perdido la libertad. Y la relación saludable con los otros.
Los otros son nuestros
semejantes, nuestros prójimos, participes con nosotras de una misma luz, de una
misma existencia, de un mismo amor.
Tenemos que recuperar la
libertad y el amor a nosotras mismas para amar del mismo modo a los demás.
sábado, 14 de noviembre de 2020
De la ética del poder a la ética de los cuidados.
Delfines, elefantes, humanos: especies que llevan en sus genes el cuidado de los más débiles. O quizás los humanos en un punto de nuestra evolución equivocamos el camino, perdimos la mayor fuerza de la naturaleza, la fuerza de la vida, y optamos por devorar a los débiles. Estamos a tiempo de rectificar.
" El salto de la posesión al don, de la ética del poder a la ética del
cuidado, cambia el modo de relacionarnos con los otros, y con los otros me
refiero a personas y a todas las criaturas existentes, y esto en todos los
ámbitos: relaciones personales, afectivas, profesionales, sociales, económicas
y políticas.
En las relaciones afectivas el enfoque
de no-posesión es fundamental. La posesión es remplazada por el amor, la
empatía y el cuidado. Nadie me pertenece, los otros llegan a mi vida y
establecemos relaciones de afecto y cuidado mutuo pero no de dependencia. No
hay cadenas, no hay ataduras. Todo es transitorio y efímero, todo pasa. Y el
sentimiento de pérdida es sustituido por el de don y respeto a la libertad, al
dharma de los otros. No somos el centro, somos parte del círculo infinito del
amor. Tampoco somos la piedra angular, la pieza clave que sustenta a las demás
piezas: cada pieza es libre y dueña de su propio destino y de su propia opción,
no hay relación de subordinación sino de corresponsabilidad y cuidado mutuo de
todas ellas, y todas se sustentan en el núcleo central del infinito círculo del
amor, en libertad, igualdad y fraternidad.
Todos los puntos del círculo son equidistantes del centro, la existencia
de todos está en esta relación y en esa llamada a la unión y a la fusión de
todos con ese núcleo. Solo la conciencia distorsionada y enloquecida,
descentrándonos, puede hacernos creer que somos núcleo o centro y
transformarnos en monstruosos y deformes tiranos. En todas nuestras relaciones,
somos un punto en el círculo infinito, nadie por encima de nadie, todos con su
destino en relación con el núcleo.
Lo que acabo de exponer no es aplicable únicamente al ámbito individual,
insisto que la realidad no está compuesta de planos paralelos sino de planos
que se cruzan continuamente. La ética individual condiciona el sistema social,
económico, político. Desgraciadamente, se construye sin cimientos éticos, se
excluye la ética de los planteamientos colectivos ya sean sociales, económicos
o políticos. No me voy a detener a relatar los acontecimientos de los que estoy
siendo testigo en los finales de 2016: votaciones, elecciones, desde las
elecciones en mi país, o en los Estados Unidos, o en las primarias de los
nuevos partidos. El pueblo elige, el pueblo es soberano, se repite. ¿Y si
previamente se hubiera cegado al pueblo? Deslumbrado, distorsionado su
conciencia, sus valores, relativizado la corrupción, sea cual sea la cuantía de
lo defraudado; las mentiras, los abusos de poder; alimentado la codicia, la
envidia, el rencor ¿Acaso es imposible? ¿Acaso no ha ocurrido ya?
La democracia es frágil por su propia grandeza, por eso debemos velar
por su salud, preservarla del peligro de la demagogia y construir cimientos
sólidos: el respeto a la dignidad de todas las personas, los derechos humanos
universales, la libertad, la igualdad y la fraternidad universal; cimientos y
diques robustos que contengan los bajos impulsos de los individuos azuzados por
discursos demagógicos.
A veces siento que nuestro mundo está gravemente enfermo, pero me bastan
los ojos de un recién nacido que me sonríen por primera vez para decirme que la
vida da siempre una nueva oportunidad y que nuestro deber es resistir hasta nuestro
último aliento para dar el relevo".
Punto de encuentro, más allá de los mitos, Capítulo VII, 7, página 135
Editorial Manuscritos.
https://www.casadellibro.com/libro-punto-de-encuentro-mas-alla-de-los-mitos/9788494950513/9024519
Ser parte de la Utopía
Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...
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