lunes, 3 de noviembre de 2014

EL LAICISMO EN EL PROGRAMA ELECTORAL




            Uno de los reproches a los distintos partidos políticos que nos han gobernado es el de no haber cumplido el programa prometido en las campañas electorales. Por eso estoy de acuerdo en la necesidad de ser honestos y transparentes a la hora de elaborarlo y hacerlo público.

Es muy importante distinguir entre el objetivo óptimo que se pretende alcanzar y los objetivos parciales y posibles que podemos alcanzar, y así hay exponerlos en el programa. No siempre lo mejor es lo bueno.
Ocurre con el laicismo, como con otros puntos de un programa, que podemos defenderlo con razonamientos e imponerlo por la fuerza cuando alcancemos el poder. Pero ambos pasos son discutibles. En primer lugar, nadie nunca puede tener la certeza de que su argumento es perfecto. La razón, aún siendo uno de los mejores atributos del ser humano, es imperfecta. Nadie posee la verdad absoluta, la visión completa de todos los puntos de vista. En segundo lugar, el imponer algo por la fuerza es eficaz solo a corto plazo, es una victoria temporal preludio de un futuro enfrentamiento. Y la razón de la fuerza no es la mejor ni mucho menos. Así entramos en una espiral interminable de violencia.
Démosle una oportunidad a la democracia y a la paz. La paz es el camino, y la democracia real su mejor instrumento. Digamos y hagamos lo que creemos que debemos hacer, con valor y paciencia. No todo ahora, sino contando con los sentimientos de todas las personas, buscando consensos, no destruyendo lo positivo que existe en la religión. Dando tiempo a que la conciencia social despierte. Y creyendo siempre en la riqueza de la diversidad.
No se trata de claudicar de nuestros principios, se trata de luchar por ellos de modo diferente al modo como otros impusieron los suyos. No hagamos lo que todos hacen cuando alcanzan el poder: dominar. Me tacharéis de ingenua, de que así no se hace política. Pero es que esta política es la que la gente ha repudiado. Inventemos el futuro, somos capaces.


sábado, 1 de noviembre de 2014

EL LAICISMO ¿ESPERANZA O AMENAZA?


¿En nombre de qué dios inventaremos el futuro?
Se llama libertad, igualdad, fraternidad. Felicidad, y Dios si quieres. Y está dentro de cada ser humano, más allá de todas sus circunstancias y accidentes.
Como ser social que es esta criatura, se agrupa con sus semejantes para sentirse arropado y seguro. Y          reviste de mitos, dogmas y ritos ese dios que lleva dentro. Cada grupo lo colorea y lo envuelve con las melodías de su tierra, de su cielo y sus ríos. Distinto cada uno, pero en el fondo es el mismo si lo despojamos de los adornos con los que cada tribu lo ha revestido.
Es un sentimiento profundamente arraigado, por eso los tiranos saben que dominándolo dominarán a sus semejantes. De este modo las religiones y todos los totalitarismos son secuestrados una y otra vez para someter a los individuos.
Hoy se anuncia en nuestro país un cambio profundo que muchos miran esperanzados y otros con temor. En este cambio la religión no ocupa un lugar tangencial. Puede ser un factor de fractura social o un elemento para la convivencia pacífica. Para esto último es imprescindible que tanto los creyentes, especialmente los católicos, como los que se rebelan con amargura por la imposición del poder de la Iglesia Católica en la sociedad española, distingan la diferencia entre la religión cristiana y el instrumento de poder en el que ha sido convertida por sus secuestradores.
Los católicos deben ver con alegría el fin del secuestro que ha posicionado a su Iglesia al lado de los poderosos, que la han utilizado a cambio de privilegios y dádivas. Es una ocasión única de volver a las fuentes del Evangelio, ese hermoso mensaje de fraternidad universal, de entrega y amor a todas las personas, de estar siempre al lado del que nos necesita. Aunque nos quitasen nuestras subvenciones, nuestros templos, nuestros palacios, si es para dar de comer a los que tienen hambre o dar un techo a los que no tienen casa ¿no habríamos de alegrarnos por sentirnos más próximos a lo que Jesús nos enseñó? ¿no sería más reconocible su mensaje?
Y los que sienten la injusticia de los privilegios concedidos a la Iglesia Católica en España,  deben también ser capaces de reconocer la diferencia entre los poderes ocultos que manejan a una Iglesia secuestrada y la fe de muchas personas, y no atacar sus creencias sino a los cómplices del secuestro. El corazón de las personas y sus creencias deben ser siempre tratados con el máximo respeto.
La religión es el opio del pueblo según algunos. ¿También el arte, la música, la poesía? El buscar lo bello y lo bueno más allá de nosotras mismas, o más acá, en lo más profundo de nuestros corazones. Somos así, los seres humanos, racionales, y también emocionales, sensoriales, creativos, imaginativos. Capaces de inventar a dios, o una razón y un sentido a la vida, o descubrirlo.

Necesitamos encontrar un sentido a la vida, una razón a la fraternidad, algo que nos transcienda y nos una: religión, conciencia social, conciencia colectiva… El marxismo y el cristianismo tienen tantas cosas en común, al fin y al cabo.

Hemos inventado el futuro, tantas veces. Y podemos seguir haciéndolo, construyendo sobre los errores y divisiones un espacio donde cada una pueda ser libre y única, donde todas seamos iguales y fraternales. El nombre de tu dios, a mí no me importa. Sólo necesito algo para sentirte mi hermano.

P.D.
Quiero añadir la reflexión de un amigo: el paralelismo con el fútbol. Cuando lo expuso, hubo quien señaló que se trataba de algo distinto. Y sin embargo es distinto en su esencia, fútbol y religión son distintas realidades, pero no lo son como instrumentos del poder político y económico. Del mismo modo que el poder secuestra y convierte a la religión en un instrumento de dominio, el fútbol se convierte en otro magnífico medio de control de masas. Y como todo medio potente, en un medio caro para el Estado. No tengo los datos de la cuantía del dinero obtenido de nuestros impuestos que se dedican a cubrir los privilegios de la Iglesia Católica y de los clubes de fútbol, pero es indudable el paralelismo. O lo empleado en la exaltación del líder en los países de régimen totalitario.



lunes, 27 de octubre de 2014

HABRÁ UN DÍA...SIEMPRE ISABEL GÓMEZ


Ayer murió nuestra compañera, Isabel Gómez. Hoy nos hemos reunido en el salón del Instituto ALDECOA, en Alcorcón, para dedicarle un sencillo y emotivo homenaje.
Isabel fue mi compañera, una profesora ejemplar, una profesional de una pieza, una persona de una humanidad impresionante. Valiente, luchadora contra el cáncer durante años, siempre a pie de aula, siempre a pie de pizarra o en su querida biblioteca, esa casa de los libros que a tantos jóvenes hizo amar.
Gente como Isabel son los auténticos motores del cambio, los auténticos pilares que mantienen la sociedad en pie.
Gracias, Isabel, mi amiga que nunca olvidaré.
Hoy hemos oído en tu honor la canción de Labordeta, aragonés como tú. Y no he podido evitar emocionarme. Ojalá esos sentimientos que te movían nos muevan a todas.


Habrá un día
En que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad!

Hermano, aquí mi mano

Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad!

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad!

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan!

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Por empujar la historia
Hacia la libertad



También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro
La lleguemos a ver
Pero habrá que empujarla
Para que pueda ser!

Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad,
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad!


Habrá un día
En que todos
Al levantar la vista,
Veremos una tierra
Que ponga libertad!

sábado, 25 de octubre de 2014

CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS: P.D.

P.D. Las mayorías también se equivocan.

Entre democracia o dictadura, ya sea la dictadura de un tirano o de un grupo, siempre elegiré democracia, porque me parece el mejor recipiente para acoger la libertad del individuo, la igualdad de las personas y la solidaridad entre ellas.
A lo largo de su evolución, ese animal social y racional que somos, ha inventado maravillas, entre ellas el lenguaje y la democracia. Lenguaje y democracia van muy unidos, son increíbles tesoros que hay que cuidar, porque como todo lo vivo están siempre amenazados.
La democracia tiene serios enemigos y los peores son internos. Es el gobierno del pueblo frente al gobierno del tirano. Pero el problema es que el pueblo también puede llegar a ser un tirano.
Siempre habrá grupos minoritarios, e individuos disidentes en todos los grupos. La salud de una democracia, en mi opinión, se mide por su reacción ante esta realidad. Ante el “disidente” hay una solución rápida y eficaz: anularlo (herejes a la hoguera, o reaccionarios a la cárcel o campos de reducación, al fin y al cabo, lo mismo). Solo con escribirlo me estremezco de horror. Porque soy un ser libre, que se remueve inquieta dentro de cualquier uniforme que se me pretenda imponer. Pienso que es desde la riqueza de la variedad como se construye la sociedad. El disidente, individuo o grupo minoritario, nunca debe verse como una amenaza a aplastar sino como un elemento de contraste a tener en cuenta para rectificar si es necesario. Por supuesto que las decisiones adoptadas por la mayoría deben llevarse a cabo, y el individuo y las minorías deben aceptar el bien general, pero este bien general no lo será si no tiene mecanismos que respeten y consideren la postura y el bien de todas y cada una de las minorías, de todos y cada uno de los individuos.
Las mayorías también se equivocan, sobre todo cuando adoran a los tiranos.
Dad un repaso a la historia.

viernes, 24 de octubre de 2014

¿HUÉRFANOS SIN LÍDER?



Siempre ha costado hacerse mayor, a nivel individual y a nivel colectivo.
Sentirse libre y dueño de la propia vida.
Los buenos padres son los que educan a sus hijos para que sean autónomos. Lo mismo ocurre con los buenos educadores. Y con los buenos líderes.
Un buen líder no es el que nos lleva a la adoración, a arrodillarnos y seguir con los ojos cerrados sus pasos. Un buen líder nos ilumina para descubrir nuestra propia grandeza. Un buen líder nos hace grandes, nos hace camiar a su lado. Y un día incluso da un paso atrás y nos deja ocupar su puesto; su puesto no es un trono de piedra, es un río vivo en el que todas confluimos.
La vida es evolución, la sociedad también. Inventamos la democracia, un sueño que parecía imposible, tan débil que se deforma y marchita con facilidad. Pero no muere, es capaz de regenerarse. Y eso exige que aceptemos el reto de hacernos mayores, de descubrir al líder que todas y cada una llevamos dentro y caminemos de la mano en equidad y libertad.

Es la hora de la gente, o volveremos a vernos arrodillados.

lunes, 20 de octubre de 2014

CARTA ABIERTA A PABLO IGLESIAS

El cielo no se conquista por asalto, amigo Pablo.
El cielo está dentro da cada una de nosotras.

Apelar a sentimientos negativos nunca nos hará conquistar el cielo. Demasiadas veces se ha hecho, y nunca ha resultado a largo plazo, solo ha procurado victorias temporales pero nunca la justicia universal y la paz duradera. Es demagogia y marketing que vende ciertamente: recurrir a la rabia y a la envidia desde la izquierda, o a la soberbia, la vanidad, el querer ser y tener más que los demás desde la derecha, o al miedo a que nos quiten lo que tenemos, en cualquier caso recurrir al sentimiento de grupo que busca un chivo expiatorio: los empresarios, los trabajadores, los ricos, la casta, la clase, la raza, la creencia, los fieles, los infieles, los judíos, los cristianos, los moros, los ateos, los negros, los chinos, los americanos, los comunistas. Cualquiera, menos nosotras mismas.
Hoy estamos expectantes y renace la esperanza: por encima de todo, de las banderas, las creencias, las castas, las clases: por encima de todo, las personas y su dignidad, enraizada en la libertad, la igualdad,la fraternidad.
Amigo Pablo, sé una voz más en esta dirección hacia algo nuevo que se alza sobre las ruinas de lo viejo, que se alimenta de todo lo bueno que el ser humano ha sembrado en la historia y se libera de tantos y tantos errores y crímenes cometidos de un extremo a otro.

Hay mucha desesperación, y mucho miedo. Y estas circunstancias propician la aparición de Mesías, rojos o azules, Califas o laicos, pero Mesías que pueden apagar la esperanza de esta nueva era: la era de la gente. Porque la bondad y la lucidez están dentro de cada una de nosotras y al mismo tiempo nos trasciende; no es patrimonio de pueblo, credo, nación, o raza: es el legado de la Humanidad, de esos seres prodigiosos, racionales y sociales que somos cada una de nosotras. Y es nuestra hora.

No podemos trazar una línea en el suelo para separar a los buenos de los malos, y colocarnos por supuesto del lado de los buenos. No. Porque cada una de nosotras somos capaces de actos llenos de grandeza, pero también somos capaces de las mayores atrocidades, y nadie es más peligroso que aquel que no es consciente de ello. La sociedad tiene que crear los diques de contención para evitar que el lado salvaje y depredador de todos los individuos se imponga: esa es la labor principal de la política: velar por el bien común. Y aquellos que la ejercen deben ser las mejores personas, pero estar en todo momento sometidas al juicio de sus conciudadanos.
 Y volviendo al principio de mi entrada, el cielo está dentro da cada una de nosotras y el cambio comienza ahí: en cada una. Eso es lo que tenemos que enseñar en el calor de nuestras casas, y gritar a los cuatro vientos en todas las plazas de la tierra.


 “Sé tú mismo el cambio que deseas ver en el mundo” dijo el gran hombre, alma de Dios, Gandhi.

sábado, 11 de octubre de 2014

KAILASH Y MALALA, OTRO MOTIVO PARA LA ESPERANZA EN MEDIO DE LA CRISIS DEL ÉBOLA.

Hay razones para la esperanza, porque hay personas como Kailash Satyarthi y Malala que trabajan con valentía y una generosidad sin límites, por la justicia, la libertad, la fraternidad. Por los oprimidos, por los olvidados, por los más pequeños. Se les ha otorgado el Premio Nobel de la Paz 2014, en un momento en el que el mundo llora lágrimas de sangre. 


Hoy el mundo llora lágrimas de sangre: en países azotados por la crueldad de la guerra, por una yihad enloquecida que prende con facilidad entre los marginados; por todo un continente asolado por guerras, hambrunas y enfermedades: no olvidemos que en África mueren muchas más personas por hambre, malaria o diarreas, entre otras muchas enfermedades, que por ébola. Pero el ébola llora lágrimas de sangre, y eso nos asusta cuando también nuestros ojos occidentales se ven amenazados. Estos últimos días hemos asistido al lamentable espectáculo de la crisis del ébola en España, en Madrid, en Alcorcón. Un cúmulo de disparates, de desidia, de prepotencia por parte de nuestros responsables políticos. Pero en esta crisis deberíamos también preguntarnos la parte de responsabilidad de cada una de nosotras.

En medio de los debates televisivos, me impresiona el lenguaje corporal de algunas invitadas a ellos: cooperantes, médicas que trabajan en Sierra Leona, en Liberia. Me impresiona la mirada y la sonrisa de esas mujeres, percibo un enorme contraste entre ellas y el resto de los tertulianos, de los políticos, de los portavoces. Es la misma mirada de Malala, de Kailash: es la mirada de un ser humano, compasivo, valiente, auténtico.

Siento una enorme gratitud hacia esas personas, nos devuelven la esperanza que se abre a través de tantas lágrimas de sangre.





Ser parte de la Utopía

Deseo agradecer a todas las personas que compartieron conmigo un momento muy especial, la presentación de mi breve ensayo "Punto de e...