viernes, 30 de diciembre de 2016

Buscando ventajas de ser anciana.

Estoy haciendo una lista de estas ventajas:
Sin gafas me miro al espejo y apenas distingo arrugas al rededor de los ojos.
En el metro me ceden el asiento, por más que yo insista en que no estoy cansada.
¡Y soy abuela!
¿Por qué a todos los niños les encanta ir a casa de sus abuelos? me pregunta mi nieto.
Pues porque los abuelos caminamos despacio, ya no tenemos tanta prisa, y somos blanditos.
Es cierto, somos blanditos por dentro y por fuera: a los bebés les encanta dormirse entre los brazos de una abuela, como en un cojín mullido.
Y hay muchas más.
Si me siento un rato al sol, se me ocurrirán muchas más.

Imagen:

jueves, 29 de diciembre de 2016

Entre abuelas anda el juego

Me encanta compartir con todas las personas que entréis en mi blog el trabajo de mi amiga Lu Anciano y os ánimo a poneros en contacto con ella. He tenido la suerte de compartir con ellas muy buenos momentos y una experiencia común: la de ser abuelas, abuelas vitales y creativas, que miran la vida de frente. 

"También los reyes pueden traer estos cuadernitos que hace Lu Anciano y que sirven para que los peques aprendar a sumar con los dedos. Están impresos en cartulina, plastificados y encuadernados. El tamaño es 21x14,8 cm. Se personalizan con el nombre del peque"



domingo, 18 de diciembre de 2016

Después de un breve parón, continúo compartiendo capítulos de mi novela "El valle de los narcisos. En anteriores entradas podéis encontrar los primeros capítulos. Releer estos capítulos me trae recuerdos de mis años en las aulas, aquel tiempo increíble que no cambiaría por nada.

                                                  -8-
Quizás hubiese debido empezar mi relato hablando de Miguel, él estuvo en el inicio de la aventura. Aunque hay un momento en que ya no se sabe bien dónde estuvo el comienzo, ni en qué punto se llegó al final.
            Miguel fue mi profesor de Griego y Latín en Bachillerato. Y antes, de Cultura Clásica en cuarto de Secundaria. Ese fue el primer año que lo tuve como profesor. Yo tenía entonces trece años. Éramos un grupo reducido de alumnos (se trataba de una asignatura optativa y la mayoría de los compañeros  preferían otras opciones). El primer día de clase yo llevaba el libro de Mitología de Tito en mi cartera. Lo estaba hojeando cuando Miguel entró en clase. Al pasar junto a mí, se detuvo y miró sobre mi hombro.
-¿Te interesa la mitología?
-¿Eh?- yo me sobresalté, no lo había oído entrar.
- Es una publicación interesante- añadió, echando una rápida ojeada a mi libro y dándome una palmada de simpatía en el hombro.
- Me llamo Miguel García- dijo al llegar al pupitre del profesor.
            No se sentó, sino que se quedó de pie, en medio de la clase. Era alto y delgado, de hombros estrechos y algo caídos. Tenía el pelo revuelto, abundante y rizado (pronto le pusimos el apodo de "La Escarola") y los ojos azules y saltones con un brillo húmedo, como si hubiese acabado de estar llorando o muriéndose de risa. Pronto descartamos lo del llanto: nuestro nuevo profesor era un hombre alegre, de excelente humor, que enrojecía al reír a carcajadas ante cualquiera de nuestras ocurrencias, o ante las suyas propias.
Decididamente había hecho una buena elección al optar por la asignatura de Cultura Clásica, pensé al terminar la clase. Miguel (él quería que  le llamásemos así) se detuvo de nuevo junto a mí cuando iba a salir de la clase.
-¿Me permites?- me rogó señalándome mi libro de Mitología.
            Yo se lo tendí.
-¿Es tuyo?
            - No. Es de mi hermano.
- ¿En qué curso está  tu hermano?
            - No. Mi hermano no viene al Instituto.
Miguel me miró con sus simpáticos ojos azules. Había algo en ellos que me hacía sentir confiado.
- No puede- le expliqué- Está  inválido. Tuvo un accidente.
-¡Muy interesante!- me dijo al devolverme el libro- Me alegro de que te guste la Mitología.
    

martes, 6 de diciembre de 2016

Mejoran los resultados de nuestros alumnos, antes de la aplicación de la LOMCE.

Hoy es noticia el informe PISA que señala que la educación española alcanza la media de la OCDE. Hay que señalar que a los alumnos evaluados para elaborar este informe no se les había aplicado las reformas propuestas por la LOMCE sino que estaban bajo el sistema educativo implantado por la anterior ley, la LOE.



Ante esta noticia difundida en los medios, aunque sin destacar lo que he señalado arriba, hay varios aspectos que quisiera señalar. En primer lugar el aspecto equitativo de estos resultados: la brecha entre alumnos excelentes y de bajo rendimiento disminuye. La enseñanza universal, pública y gratuita, es garantía para la equidad social y la disminución de las desigualdades sociales, por lo que el análisis de los resultados de PISA me llena de alegría.
En segundo lugar, considero básica y fundamental la mejora en la capacidad lectora, que supone la capacidad de interpretar la realidad expresada verbalmente.
Frente a la LOMCE, con su reforma estrella de reválidas y de excelencia educativa, los últimos alumnos de la LOE, más preocupada en apoyo a la diversidad y educación compensatoria, y del desarrollo en valores y capacidades de la infancia y la juventud, ha demostrado su acierto.
La educación es un gran reto, es la raíz y fundamento de la mejora social, y todos los esfuerzos son pocos para mejorarla, pero es fundamental clarificar cuál es el objetivo qué se pretende y que tipo de sociedad queremos construir sobre ella. Educar para desarrollar todas las diversas capacidades de cada persona y para que entre todas construyamos una sociedad más libre, más respetuosa con la diversidad, más justa, equitativa y solidaria.
Y no quiero terminar sin un recuerdo lleno de cariño y admiración por todas las personas con las que durante años compartí una de las más hermosas tareas que podemos desempeñar: la educación. Un abrazo.



Entendiendo la rabia.

La rabia es expresión de una profunda tristeza que nace de sufrir la humillación, la injusticia  y el desprecio. 
Los golpes, los insultos, la opresión, dañan lo más íntimo de la persona, que puede reaccionar con el abatimiento y la depresión o con la rabia.
La rabia no es un atributo de las feministas, ni de las mujeres, ni de los hombres, ni de los homosexuales, ni de los niños, ni de los negros, ni de los blancos, ni de los musulmanes, ni de los judíos, ni de los chinos, y no voy a seguir enumerando todos los grupos que se pueden hacer de las personas, porque la rabia es un sentimiento que puede nacer en cualquiera cuando se dan las circunstancias que la generan y alimentan. Está latente en todas nosotras. Eliminemos las circunstancias que la sustentan y no se desarrollará.



El antídoto de la rabia es una nueva mirada sobre "el otro" que nos haga ver un semejante a pesar de las diferencias.  Es sustituir la ética del poder, que devora al otro y lo somete, por la ética del amor que abraza. El poder engulle, el amor sale de sí.  


“Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor...».(Albert Einsten, en una carta a su hija Lieserl, aunque la autoría ha sido cuestionada)

Por supuesto que las mujeres deben trabajar por conquistar la igualdad real con el hombre, pero la meta no es la prepotencia de la feminidad sobre la masculinidad para revertir el orden secular, sino alcanzar y desarrollar la humanidad, esa humanidad que se construye remplazando la nefasta ética del poder por la del amor.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Deshojando una historia de adolescentes. Nuevo capítulo.

 Sigo publicando los capítulos de mi novela corta, "El valle de los narcisos". Esta novela fue finalista en el XLVII certamen Ateneo Ciudad de Valladolid. Recuerdo mi viaje para el fallo, hace ya años, los nervios, la ilusión y cierta decepción. 
Hoy releo mi manuscrito, y revivo los sentimientos y las experiencias que me llevaron a escribir esta historia, que duerme en un cajón y que cada domingo despierto para compartirla en las redes. Valió la pena sentirla, escribirla, y ahora deshojarla en mi blog.


                                                          -7-
            La madre de Sofía nos abrió la puerta. Era una mujer menuda, de rostro redondo y pálido. Sus ojos verdes son tan bonitos como los de Sofía a pesar de tenerlos enrojecidos por el llanto_ pensé cuando me miró.
            Junto a la puerta del comedor estaba el padre, un hombre alto y delgado con el pelo cano. La mujer había iniciado un gesto con la mano, algo como una caricia, pero se contuvo ante la expresión desafiante de Sofía.
_ Estoy cansada, mamá. Dejadme en paz, por favor_ dijo, y entró en su cuarto.
            Me quedé en la entrada sin saber muy bien qué hacer. Habíamos llamado por teléfono a los padres de Sofía para prevenirlos y explicarles lo ocurrido.
_ Pasa, hijo ¿Quieres tomar algo?_ me preguntó la madre esforzándose por sonreír.
            _ Gracias, no. Bueno, tengo que marcharme.
_ Has sido muy amable. ¿De veras no quieres un refresco?
            Yo deseaba salir corriendo, me sentía confuso y torpe.
_ Pasa, hijo.
            La voz del padre me impresionó; no sé si fue su tono, la ligera ronquera, o el temblor mal disimulado; sonaba a nota desgarrada de una canción triste.
_ Bueno, sí, vale. Un refresco- respondí intentando sonreír.
            _ Te agradecemos mucho lo que has hecho por Sofía. Nosotros hacemos lo que podemos.
            Se quedó callado, contemplando sus manos. Quería decirme algo, pero no sabía cómo. Yo me daba cuenta y me sentía cada vez más incómodo. Y apenado, con la misma pena de aquel hombre y de la mujer que se había sentado junto a él. Terminé mi refresco, les di las gracias y salí tropezando con la alfombra. Me dolía demasiado la voz de aquel hombre y las palabras que no pronunció pero que yo adivinaba.
_¿Qué te contaron los viejos? _ me preguntó Sofía al día siguiente.
        La noté distinta. Estaba más bonita que nunca, me pregunté si se acordaría de lo que había pasado la víspera. Probablemente no. Yo, por el contrario, lo había estado recordando minuto a minuto como se repasa una lección que no se quiere olvidar nunca.
_ Nada, no me dijeron nada.
Pareció aliviada con mi respuesta, se esforzaba en sonreír y bajó los ojos     ( nunca lo había hecho antes, era la primera vez que los veía entornados debajo de unas largas pestañas pardas, me gustaban también así). Sentí de nuevo que el pulso se me aceleraba y que mis orejas enrojecían, y me alegré de que no me estuviera mirando a la cara. Recordé los ojos llorosos su madre, y la voz ronca del padre. 
_ ¿Por qué les haces esto?_ le  susurré. No sé por qué lo pregunté.
_ ¿Y yo qué? Tú no sabes nada de mí ¿te enteras? Eres un pringao_  había levantado los ojos, estaba a punto de llorar_ No entiendes nada.
           Me dejó plantado en medio del pasillo. Yo me mordí los labios, me hubiese golpeado la cabeza contra la pared, si seré estúpido, me decía a mí mismo. Pero me repuse. Levanté la cabeza y di media vuelta con toda la dignidad que pude. Por la tarde, terminé con unas pinceladas rabiosas de rojo y negro  mi narciso. Y de nuevo volví a fingir ignorar a Sofía cuando me cruzaba con ella por los pasillos.


sábado, 19 de noviembre de 2016

"La bellísima ninfa dio a luz a un niño, que ya entonces podía ser amado. Y le llamó Narciso". (Ovidio)

Continúo compartiendo con todos vosotros un capítulo más de mi novela corta "El valle de los narcisos" Con mi recuerdo lleno de cariño por todos los adolescentes,y por las personas que los acompañan en ese momento hermoso y complicado de la vida.
Los capítulos anteriores los encontraréis en el siguiente enlace:
http://bit.ly/2gqpcR7


Imagen. galleryhip.com
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El primer anónimo se lo envié una semana después de la muerte de mi hermano, al día siguiente de la votación sobre la huelga. Esperé en el pasillo, charlando con un compañero. Quería observarla, comprobar que lo había encontrado. Salió de su clase seguida de tres de sus admiradores y ni siquiera me miró (bueno, en realidad yo no existía para ella). Reía echando la cabeza hacia atrás entre aquellos grandullones.
Esa misma tarde dibujé mi segundo narciso, una flor de color  azafrán, cuyo centro está  rodeado de blancos pétalos. La dibujé con rabia, el azafrán se manchaba con el color cobrizo del cabello de Sofía, haciendo destacar más aún la blancura de su cara ( Sofía no es de esas muchachas que gustan de broncearse al sol, al contrario, parece temerlo y se esconde de él, como las antiguas campesinas lo hacían cuando iban a la siega protegiéndose la cara con anchos sombreros de paja y amplios pañuelos; y no es que ella se dedique a esas tareas, ni tenga necesidad de usar esos artilugios. Ella se limita a llevar una vida noctámbula).
            Necia muchacha presumida, murmuraba yo y recordaba los versos de Ovidio sobre el loco joven enamorado de su propia belleza. El hijo de Liríope," de cabellos azules a la que un día el Cefiso estrechó en su curso sinuoso y, aprisionándola en sus aguas, la violó. La bellísima ninfa dio a luz a un niño, que ya entonces podía ser amado. Y le llamó Narciso".

sábado, 12 de noviembre de 2016

"...sabed que no hay nada estable en todo el universo, todo se desliza, todas las formas van de un sitio a otro entre un ir y venir..." (Pitágoras)

Publico un nuevo capítulo de mi novela, "El valle de los narcisos". En el siguiente enlace encontraréis el capítulo anterior.
http://doloresvendrell.blogspot.com/2016/10/el-muchacho-estaba-arrodillado-junto-al.html

Imagen:lounge.obviousmag.org

            Los anónimos florales fueron el primer paso. Luego ocurrieron todos los acontecimientos por los que me vi envuelto en situaciones que pusieron en riesgo mi vida y, por desgracia, llevaron a la muerte a Miguel y a Óscar.
            No es que mis anónimos y lo que luego ocurrió tuvieran relación en sí mismo, sino más bien en mí y en mi metamorfosis. Yo iba cambiando por dentro, cerraba los ojos y todas las imágenes de los antiguos mitos parecían brotar en el campo de mi fantasía: las fauces del lobo, la agilidad de los felinos, de los corzos y gacelas, el brillo de las escamas esmeralda de los reptiles,  ágiles y siempre acechantes en silencio, el latir ardiente de todas las pasiones de los dioses, las flores y los  árboles mágicos, las piedras sagradas, el fuego robado, el mar y las águilas, todo se encaramaba a mis sueños desde lagunas y gargantas profundas.
            Algo de todo este cambio debió de transparentar mi cuerpo, quizás mis ojos, que brillaban de modo diferente. O mi pecho, que parecía henchirse al viento, o mi voz, más ronca. No sé, pero el caso es que mi madre adivinó algo de lo que estaba sucediendo, quizás porque ella siempre ha sido capaz de ver lo que ocurría en mi interior.
            Supe que lo había adivinado cuando me sonrió mientras me revolvía el cabello.
_ Hijo, ya es hora de que lleves la vida propia de un muchacho de tu edad. Han sido muchos años cargando  con una responsabilidad demasiado pesada para un niño. Nueve años.
            Se le nublaron los ojos y miró hacia otro lado para disimular.
_ No debes preocuparte por mí_ continuó sonriendo de nuevo, y dudó unos instantes antes de seguir. Había enrojecido, esto es algo que tenemos en común mi madre y yo_ Ya sabes que estoy saliendo con Juan José‚ somos más que amigos, cariño.
            Yo asentí, y le di una palmada en la espalda. La vida sigue, nos esforzábamos en decirnos uno al otro. Hacía algunos años que ella tenía novio ( me parecía un buen hombre, Juan José) y ahora que Tito nos había dejado,  debía iniciar una nueva vida. No pude evitar sentir cierta nostalgia. No por lo del novio de mi madre, sino por Tito. La víspera habíamos llevado su silla de ruedas a la Cruz Roja. "Puede servirle a otra persona" dijo mi madre aparentando serenidad.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Conecta con tu paz interior: una propuesta para el puente de Diciembre.

Soñaré que puedo estar allí...comparto con todas las personas que podáis estar interesadas; conozco a Nacho Duque y a Joan Carrero, y os lo recomiendo....

Vive una experiencia inolvidable! Retiro del 2 al 7 de Diciembre (6 días) en Mallorca: "Conecta con tu Paz Interior" 385€ pensión completa OFERTA hasta el 12 de Noviembre
Playa,montaña, una preciosa ermita en la que hacer Yoga y meditar… ¡¡¡lo tiene todo!!!
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Disfruta de la mano de Joan Carrero (Candidato al Premio Nobel de la Paz) y de Nacho Duque (Profesor de Yoga) unas verdaderas vacaciones de las que regresar a tu vida cotidiana lleno de energía, relajado y con un mayor bienestar físico, emocional y mental.
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Billete de avión desde 30€
Para inscribirte llama al 655738607 o escribe a igduque@gmail.com
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Puente de Diciembre: 6 días de Retiro en Mallorca “Conecta con tu Paz Interior” Vive una experiencia inolvidable este puente de Diciembre en el mágico…
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domingo, 30 de octubre de 2016

El muchacho estaba arrodillado junto al agua, absorto, contemplando la bella imagen que le devolvía la adoración enamorada.

Continúo compartiendo con vosotros un nuevo capítulo de mi novela corta "El valle de los narcisos"
Podéis encontrar todo lo que he compartido hasta ahora en el siguiente enlace:

          Hacía varios meses ya que había empezado con mis anónimos, no sé cómo se me ocurrió. Porque en realidad eso es lo que eran mis tarjetas, un desahogo cobarde. Fue después de la asamblea de alumnos.
            El representante del Sindicato de Estudiantes nos había convocado a los delegados de curso para informarnos sobre la convocatoria de una huelga. A mí me habían elegido mis compañeros aunque mi perfil no se ajustaba demasiado al de un delegado. Yo era el típico empollón, con todos los atributos correspondientes, incluidas las gafas. Por el contrario, la mayoría de los delegados de los otros cursos cumplían perfectamente los requisitos. La verdad es que estaba un poco perdido en medio de ellos; sentí vergüenza por mi jersey gris (llevaba con él por lo menos tres cursos, a veces pensaba que crecía conmigo; pero conocía muy bien la situación en casa y no se me hubiese ocurrido ir con exigencias a mi madre).
             El compañero que nos estaba informando era alto y desgarbado. Sonreía mientras hablaba, aunque lo que decía no tenía ninguna gracia. Supongo que era una sonrisa de satisfacción (algo así como sí se estuviese diciendo: ¡Hay que ver lo bien que hablo!) No es que yo no estuviese de acuerdo con lo que decía, en muchas cosas creo que tenía razón. Pero había algo en su tono y en su sonrisa que me sonaba a falso.
Estaba yo perdido en estas reflexiones cuando alguien pidió la palabra detrás de mí, apoyándose en mi hombro para empinarse. Era Sofía. La sonrisa del orador se hizo más amplia mientras la invitaba a subir al escenario. Hubo un murmullo de admiración en la asamblea. "Está  buena, la tía" dijo alguien a mi lado, y yo enrojecí hasta las orejas (por fortuna, en las últimas semanas esto ya no me ocurre, ni siquiera cuando Sofía se me queda mirando con sus ojos llenos de chispas verdes y doradas).

lunes, 24 de octubre de 2016

Corruptos y corruptibles.

Aparco por un momento los recuerdos de mi etapa en las aulas, para compartir algunas de las ideas que me rondan estos días.

Es la hora de ponerse a trabajar y a legislar para regenerar la vida política. Pienso que esta regeneración no será posible si no somos capaces de reconocer que todas las personas no son corruptas (sean del partido que sea) pero que todas son corruptibles (sean del partido que sea). El poder y la notoriedad que dan el ejercicio de la política son los mejores ingredientes para que se dé el paso entre corruptible y corrupto.
No se regenerará la política por la creación de un nuevo partido, porque (sea el que sea)  lo componen personas, y la historia nos demuestra machacona que hasta los que se presentan como los más puros acaban atrapados por el ansia de poder, riqueza y gloria.
Hay que empezar, y con urgencia, una regeneración ética. Para ello hay que legislar y crear códigos éticos y reglamentos exigentes, no solo en los preludios y declaraciones de intenciones,  sino en la letra pequeña: es ahí donde poco a poco se va deslizando hacia la corrupción. Se empieza por lo pequeño, se acaba con los fraudes de los que estamos siendo testigo estos días. Se habla mucho de asaltar los cielos, de condenar a los corruptos, de quitar a unos para dárselo a los otros, pero se habla poco de crear la vacuna, los diques, que contengan e impidan que el corrupto que todas llevamos dentro gane la partida. No muchos salen sanos y salvos de este trance, afortunadamente los hay, y aquí no puedo dejar de mencionar a una persona que admiro no por lo que dice, sino por lo que hace: José Múgica, expresidente de Uruguay, un ejemplo de paso por la política honestamente.
Otro aspecto preocupante es la transición a una democracia participativa. Se habla mucho de dar la palabra al pueblo, y aquí se vuelve a olvidar que el pueblo no es un ente abstracto, sino un conjunto de personas capaces de todo lo bueno pero también de todo lo malo. Un pueblo que ha sido educado en y para un determinado sistema competitivo e insolidario. Por otra parte, las personas, la sociedad civil, los trabajadores, tienen sus propias tareas con las que contribuyen al bien común de la sociedad, y su participación en la vida política no puede ser ilimitada.

Pienso que la democracia participativa debe empezar por la exigencia de transparencia total por parte de la clase política (desde ingresos, salarios, agendas de trabajo, nombramientos de cargos de confianza...) Los ciudadanos deben saber lo que hacen los políticos, pero es obvio que los ciudadanos no pueden hacerlo todo: cada persona su tarea. Empecemos por informar con transparencia, en crear espacios de participación eficaces y organizados, y hagamos cada una la tarea que nos corresponde.

sábado, 22 de octubre de 2016

Comparto alguna página más de mi novela "El valle de los narcisos", añadiendo al final todo lo compartido hasta ahora. Una historia de adolescentes, como tantos de los que he conocido en mis años en las aulas; una historia donde la realidad y la fantasía se entrelazan.
Agradezco a la vida haber podido dedicar todos esos años a la educación.

"El valle de los narcisos" (continuación.)
      Por un momento me olvidé del peligro que corríamos y tuve la sensación de haber sido transportado al santuario de una pequeña diosa con los cabellos de fuego y el rostro blanco como el mármol. Hubiese deseado permanecer así, adivinando en el brillo verdoso y dorado de sus ojos lo que ella sentía. Alargué la mano y acaricié su cabello y su cara. Sofía sonrió y yo sentí como se aceleraban mis latidos.
            _¿Qué vamos a hacer?_ dijo haciéndome volver a la realidad mientras cogía un resto de pizza de un plato y empezaba a mordisquearlo.
          _Sobre todo, que nadie sospeche lo que sabemos. Al menos hasta que averigüemos con seguridad en quién podemos confiar_ le respondí no sin cierta sensación de frustración por el brusco desvanecimiento de mi espejismo_ Habrá  que pensar cómo hacerlo. No quisiera que corrieses peligro, no deben relacionarte conmigo. Aunque quizás nos hayan estado espiando y sepan que Óscar estuvo escondido en tu casa los últimos días.
            Sofía suspiró resignada y sacudió la ceniza de su cigarrillo. Uno de los libros amontonados en el sillón cayó al suelo y de sus páginas escapó una tarjeta: un narciso de brillantes hojas color azafrán pintado a acuarela sobre una cartulina color crema. Ella se inclinó y la recogió. Yo no pude evitar sonrojarme al ver como se quedaba contemplándola con una expresión ausente.
            _¿Qué te ocurre?_ preguntó extrañada al levantar la vista y ver mi aturdimiento_ Te has puesto rojo como un tomate.
            Su mirada fue del dibujo del narciso a mi cara, una y otra vez. Luego se quedó mirándome con los ojos muy abiertos, como si le costase un enorme esfuerzo admitir lo que estaba pensando.
            _¿Eras tú, no?_ dijo al fin mostrándome la tarjeta.
            Yo asentí y bajé la cabeza avergonzado. No encontraba palabras para disculparme.
            _Todos estos meses_ continuó ella_ Llegué a tener miedo. ¿Qué significa esto?
            _ No sé si podrás perdonarme, tú no te lo mereces.
            _¿Merecer el qué? ¿ O es que se trata de un insulto?
            _ Una crítica más bien.
            _¡Vaya! Sabía que había un lenguaje de las flores, pero nunca hubiese pensado que este bonito lirio era un reproche. Creí que era el regalo de un admirador.
            Me sonreía con los ojos llenos de pequeñas centellas doradas, y yo sentí que me ardían hasta las orejas.
            _ Y lo era_ murmuré sin atreverme a mirarla.
         _ Otro día me cuentas la historia de este lirio_ añadió  mientras colocaba la tarjeta sobre un aparador antiguo- Este mueble era de mi abuela.
            Me sentí avergonzado al ver con qué cuidado había puesto mi dibujo en el lugar de honor del comedor ( se notaba cuánto lo respetaba, era el único sitio perfectamente en orden, con una pulcritud que contrastaba con el resto de la habitación). Me sonrió agradecida al sentarse de nuevo junto a mí, y eso me hizo sentirme aún peor.
            _ Mis padres volverán mañana. No tenemos mucho tiempo.
         Asentí y me quedé con la vista fija en el desorden de la mesa y los sillones, en los platos sucios y en los envases vacíos. Y en la cara preocupada de Sofía. La sombra de una amenaza parecía flotar en torno a nosotros, y el recuerdo doloroso de la muerte de Oscar volvió a hacerme sentir una punzada en el estómago, y reviví la angustia aún no olvidada de aquella otra muerte: la de Miguel, nuestro profesor, y la indignación por todas las murmuraciones sobre su vida que alguien se encargó de difundir.
           Sofía tenía razón, no había tiempo que perder. Así que lanzando una mirada de reojo al narciso de mi tarjeta, hice un esfuerzo por dominar mis sentimientos y centrar toda mi atención en el peligro que corríamos.


"El valle de los narcisos" fue finalista en el XLVII certamen literario Ateneo Ciudad de Valladolid.

jueves, 20 de octubre de 2016

El valle de los narcisos, retomamos la historia

Vuelvo de nuevo a mi blog para compartir las páginas de mi novela "El valle de los narcisos". Añado lo publicado hasta ahora, por si alguna persona lo lee por primera vez.
En recuerdo de todos los chicos y chicas con los que trabajé tantos años.
                                                           -3-
            Todos comentaban la detención del padre de Oscar, y a nadie le cabía la menor duda de que él era el culpable de aquel crimen. Sin embargo, yo estaba casi seguro de que aquel desgraciado era inocente. Al menos inocente de la muerte de Oscar, no del infierno en el que vivió el muchacho desde que él comenzó a vivir con la madre.
            Yo presentía quiénes podían ser los auténticos artífices del crimen, y ese presentimiento me hacía sentirme amenazado. Sabía demasiado, y eso era lo que ponía mi vida en peligro. Hasta entonces había conseguido disimular, y por el momento debía seguir haciéndolo hasta lograr las pruebas necesarias. Debía callar. Sólo había una persona con la que podía compartir mis sospechas y mi miedo: Sofía.
            La víspera, cuando descubrieron el cadáver de Oscar, apenas hablamos. Sólamente nos abrazamos en silencio.
            -¿Qué vamos a hacer?- me susurró ella.
            - No sé. Debemos tener mucho cuidado y aparentar que no sabemos nada. Me saltaré la última clase y te esperaré en tu portal, si logro que no me sigan. Tú procura despistar al Antonio- había improvisado un plan y se lo susurré al oído.
            Nos separamos, yo me acerqué a mis compañeros mientras Sofía se dirigía a su clase.
           
            Cuando Sofía llegó a su casa, yo llevaba una hora esperándola. Le temblaba la mano que sostenía el cigarrillo.
            - Entra- me dijo, empinándose un poco para besarme- La casa está  hecha un asco, tendré que darme una paliza para ponerlo todo en orden antes de que vuelvan mis padres del pueblo. Pasa y siéntate donde quieras.
            La mesa del salón estaba cubierta con envases vacíos de Coca-Cola y alguna cerveza, junto a platos con restos de patatas fritas y pizza, y un cenicero repleto de colillas. Tuve la sensación de que el humo de los cigarrillos flotaba en el aire coloreándolo todo de gris. Sobre el sofá  y los sillones estaban esparcidos algunos libros y revistas, un pantalón vaquero y dos camisas. Sofía lo amontonó todo en uno de los sillones. Me senté en el sofá  y ella se encaramó a mi lado cruzando las piernas como un pequeño buda.

sábado, 1 de octubre de 2016

Cada existencia es única y maravillosa, como el tesoro escondido que hay que agradecer y gozar cada amanecer.



He aquí el tesoro que quisiera encontrar: el secreto de la serenidad y la felicidad. No podemos alcanzarlo si vivimos con el miedo de perder lo que tenemos, o con el deseo de tener lo que aún no poseemos. Todo es efímero, todo es limitado e incompleto en nuestras vidas. Pero cada existencia es única y maravillosa, como el tesoro escondido que hay que agradecer y gozar cada amanecer como el más hermoso de nuestra vida. Existe el sufrimiento y el dolor, existe una maldad que apenas es comprensible, pero cada uno es dueño de elegir vivir en paz, lo cual no significa pereza o abandono; descubrir que la existencia es un regalo y un deber compartirla y hacerla florecer; no enterrar los talentos, cultivar en la tierra de nuestra vida y nuestro tiempo limitado el don de nuestro ser. En definitiva, elegir ser feliz.


domingo, 19 de junio de 2016

El valle de los narcisos (capítulo 3, continuación )

2
            Al día siguiente detuvieron al padre de Oscar. Al padrastro, mejor dicho.
            Lo habían encontrado detrás de la tapia del cementerio viejo, con otros yonquis. "Por ahí andará, hace días que no duerme en casa", les había dicho la madre de Oscar a la policia.
            Yo lo había visto algunas veces. La primera vez fue Oscar quien me lo señaló: "Ese es el cabrón de mi padre", dijo cuando lo vio rondando por el parque. "Bueno, es el tío que vive con mi vieja", me explicó. Era un hombre joven. Debía de haber sido alto, aunque ahora andaba encorvado. Tenía el pelo largo, que le ocultaba la cara y le hacía parecer aún más flaco y demacrado si cabe. Iba hablando solo, con los ojos perdidos en sus pesadillas.
            -¡Eh, Oscar! Ven acá - gritó al ver al muchacho.
            Oscar se paró en seco y se agarró a mi brazo. Fue un movimiento instintivo, todo su cuerpo estaba rígido como el de un gato callejero, preparado para saltar sobre su presa, o para huir, con el oído atento y con un extraño brillo en los ojos medio entornados.
            -¿Qué pasa, chaval? ¿Ya no se saluda?
Imagen: fotolog.miarroba.es

            Se nos había acercado en dos zancadas. Olía mal; esa es la sensación que más recuerdo: el olor. No era ni a tabaco, ni a alcohol, ni a sudor ni a orín. Era un olor más pegajoso, entre dulzón y agrio, sofocante, que me hacía sentir como si tuviese la cabeza debajo del agua y necesitase tomar una bocanada de aire limpio. El padre de Oscar llevaba unos pantalones grises, con el bajo raído, y una camiseta granate, arrugada y con sombras pardas en las axilas. Tenía barba de varios días. Sonreía mostrando una boca desdentada, y el aire y la saliva se le escapaban entre los dientes amarillentos al hablar.

sábado, 18 de junio de 2016

El camino es el regalo, y la risa compartida.

Interrumpo la entrega de los capítulos de "El valle de los narcisos", novela de ficción inspirada y ambientada en un Instituto Público de Madrid, para hacer un breve relato de una experiencia que concluyó ayer con la representación de una creación teatral en el IES Josefina Aldecoa, de Alcorcón.
Siento que me faltan las palabras, no las hay para contener lo que sentimos ayer y lo que hemos sentido todos los viernes de este curso escolar, de 14:15h a 15:15h. 
¿Por qué todos los viernes, al terminar las clases estábamos todos como un clavo en el salón de acto? ¿Por qué? Eva,Carmen, Sandra, Sara, Nevina, Fatima, Rosana, David, Vicente, Pablo, Oscar, Cabañas,Benjamín, chicos y chicas de distintos niveles, desde primero de la ESO a Bachillerato. Y María Jesús, la profesora de lengua, y Francis, nuestro director. Y yo, que después de 7 años de estar jubilada no consigo desengancharme...


 No contaba para la nota de ninguna asignatura, no había ningún premio, ningún concurso, pero estábamos allí. Estábamos allí para crea nuestra propia obra, nuestra propia historia, para ser cada una el personaje que queríamos ser y para reírnos de él. Para disfrutar y reírnos de la vida, y sentir que reír juntas, dejar volar la imaginación, ser un equipo, crear juntas una sola historia valía la pena: después de una mañana de estudio, sin comer ( con algunos gusanitos que compartíamos para matar el hambre) estábamos  allí.
La vida puede parecer a veces una broma pesada, pero si tenemos la suerte de compartir con otras personas la risa, entonces todo es posible. Porque la risa compartida supone amistad, cariño, fuerza.
Y eso lo hemos sentido este año. Y libertad para crear y ser cada una lo que quería ser, sin complejos.
Hay sin duda, otra manera de educar.
Nos ha salido bien, estoy satisfecho, genial, os quiero ( comentábamos por whatsapp, sin miedo de mostrar los sentimientos) Y más importante que el resultado, lo bien que lo hemos pasado. Porque el camino es el regalo.
Gracias a todos y todas,  Eva,Carmen, Sandra, Sara, Nevina, Fatima, Rosana, David, Vicente, Pablo, Oscar, Cabañas,Benjamín, por ser como sois y por permitirme sentirme una más; gracias Francis, por enseñarnos a crear un personaje, por tus consejos y tus sugerencias; gracia María Jesús, compañera y amiga. Gracias al IES público Josefina Aldecoa, por permitir crear estos espacios mágicos.

domingo, 12 de junio de 2016

Utopía, que no es lo contrario de realismo sino de mezquindad, utopía como generosidad transformadora, lucidez y coraje.

Viernes 10 de abril: comienza la campaña para las elecciones del 26J. Me han invitado a una charla coloquio, no se trata de ningún acto de precampaña. Es un encuentro con Joan Carrero, mucho menos conocido que cualquiera de los protagonistas que estos días nos bombardean con sus promesas electorales. “Pacifista mallorquín. Fue candidato al Premio Nobel de la Paz en 2000 por la labor realizada en favor de la paz al conflicto de los Grandes Lagos en África. Preside la Fundación S'Olivar” es una breve reseña que encuentro en internet, tengo que reconocer que yo tampoco lo conocía, a pesar de mi vinculación con Ruanda. “¿Qué harían Kasturba y Mahatma Gandhi y Coretta y Martín Luther King en este momento crítico?” es el título de la conferencia.



A veces es algo más que las palabras lo que nos impresiona y nos toca por dentro. Esto me ocurrió el viernes. “Me hace pensar en Vicente Ferrer” comento a un amigo común. “Eran grandes amigos” me explica, y no me sorprende. Un luchador infatigable, cada una de sus palabras son ratificadas por su acción. La acción por los demás, como Vicente Ferrer.
Quiero compartir con todas las personas que me leen algunas de las reflexiones que recogí y en las que encuentro apoyo y fuerza (sé que a algunas les hubiera gustado poder asistir).  Que el más pequeño paso adelante de una persona supone un avance para toda la humanidad, hasta el más pequeño puede cambiar el rumbo de la historia. 

domingo, 5 de junio de 2016

"Cuando me jubile, me compraré una casita en la playa, qué ganas tengo de perderos de vista, cabritos".

El valle de los narcisos ( 2)
(continuación de la entrada del domingo 29 de mayo, El valle de los narcisos 1)
Desde la ventana de nuestra clase se divisaba el campo de trigo a las afueras del pueblo. Me gustaba su color de oro viejo, que anunciaba el final del curso, y a veces me distraía mirándolo. Esa mañana había una mancha blanca en lo alto de la loma: la sábana que cubría el cuerpo de Oscar.

            Todos nos asomamos a las ventanas cuando oímos las sirenas de los coches de la policía y de la ambulancia. Fue inútil que el profesor, Pablo, nos rogase que volviésemos a nuestros sitios, y él mismo terminó por empinarse detrás de nosotros para ver que pasaba.
            El cuerpo estaba caído entre las espigas tronchadas, era un cuerpo menudo y estaba oculto a la vista. Habrían pasado días sin que hubiese sido descubierto ( las hormigas lo habrían devorado para entonces, comentó Julián, un compañero de clase aficionado a las películas de terror), a no ser por el perro de Don Salvador. Los que arrojaron allí el cadáver debían de ignorar las costumbres de nuestro antiguo conserje. Don Salvador daba largos paseos todos los días por los campos que se extienden detrás del Instituto. Yo lo veía desde la ventana de la clase, incluso los días lluviosos, protegiéndose con un enorme paraguas negro. Caminaba detrás de Truán. Escribía así el nombre de su perro, sin hache intercalada, “¿cómo se va a llamar Truhán, con esa hache, mi perro?” decía. Poco importaba, porque el animal sólo respondía a los sonidos, y en ese campo daba lo mismo.  Truán ( o Truhán) había envejecido junto a su dueño, y junto a nosotros, en la pequeña vivienda del conserje con su patio repleto de jazmines y claveles. Don Salvador era sevillano, conservaba su acento, "no tiréis las tisas al suelo", nos regañaba, y nosotros le pusimos el apodo de "El Tisas".
            Se había jubilado hacía un año. Una furgoneta blanca había aparcado en el patio del Instituto y, ayudado por el chófer, Don Salvador había ido cargando sus muebles: dos sillones, una cama, la mesa, cuatro sillas, poco más. Se trasladaba a un piso que había comprado en los bloques contiguos al Instituto. "Sois unos demonios", nos decía con frecuencia. "Cuando me jubile, me compraré una casita en la playa, qué ganas tengo de perderos de vista, cabritos". Pero al final decidió quedarse cerca de donde había vivido tantos años. "¿A dónde vamos a ir Truán y yo?".

domingo, 29 de mayo de 2016

El valle de los narcisos. (1)

He decidido compartir con las personas que se asoman a mi blog las novelas que guardo en mis cajones, esperando un editor o terminar un día en el contenedor de papel. La presente novela corta, "El valle de los narcisos" fue finalista en el XLVII certamen Ateneo Ciudad de Valladolid. Y allí termino su recorrido, hasta hoy, que la dejo caer por aquí, capítulo a capítulo, semana a semana, en las tardes tranquilas de los domingos. La escribí con el recuerdo de mis alumnos, con toda la humanidad que he descubierto en ellos en mi trabajo como profesora.




PRÓLOGO 
            Cuando David se presentó en mi despacho con su manuscrito, no me sorprendí: hacía tiempo que venía observando sus dotes de escritor a pesar de no ser más que un alumno de Bachillerato. Y tengo que reconocer que no podía evitar un cierto sentimiento de envidia. A mis cincuenta y dos años, yo tenía guardados en un cajón de mi despacho los manuscritos de cinco novelas que habían recorrido un largo peregrinaje de editorial en editorial sin conseguir salir a la luz. Sin contar la pila de versiones corregidas que amontonaba sobre el armario de mi habitación y que luego reciclaba usando el reverso en blanco de las hojas como borrador para mis nuevas novelas. Aquello estaba resultando un largo y doloroso parto.

jueves, 5 de mayo de 2016

El verdadero apoyo, en el fondo de nuestra conciencia.

Te apoya quien te descubre tu propia fuerza, la que todas tenemos en el fondo de nuestra conciencia, no quien resalta su fortaleza frente a tu debilidad. Te apoya quien te muestra que no lo necesitas, o más bien que nos necesitamos todas mutuamente para descubrir nuestro propio tesoro en nuestro interior, la fuente de la fuerza y la felicidad. 




Te apoya quien no te ata ni te hace dependiente, sino quien te muestra tus propias alas para volar libre.  Padres y madres, amigos y amigas, personas que caminan un trecho con nosotras: quienes te dejan marchar aunque estén siempre en tu corazón y tú en el suyo.

martes, 3 de mayo de 2016

Mi hermosa Ruanda, la historia interminable.

Continúo ofreciéndoos páginas de mi novela "Mi hermosa Ruanda". Una historia de vida y muerte, de amor y guerra, como toda la historia humana, la historia interminable. Hoy quiero rendir homenaje a los médicos muertos por los bombardeos en Siria, esos hombres y mujeres que dan la sus vidas por salvar las de los otros.


Disponible en la librería Traficantes de sueños
C/ Duque de Alba, 13
28012 Madrid
Tf. 915320928
Metro Tirso de Molina
http://www.traficantes.net/

"Ya había anochecido cuando Clara salió al porche del hospital. El perfume de la noche no conseguía apagar el olor a sangre y desinfectante. El cielo estaba cubierto de una espesa neblina y un inusual silencio lo envolvía todo. Yo estaba apoyada en uno de los pilares del porche. Junto a mí estaba Pierre. Una mariposa nocturna revoloteó en torno a la luz de la entrada, luego huyó y se perdió en la noche. Clara se volvió hacia nosotros, nos saludo con un ligero gesto de la mano y se retiró con sigilo para entrar de nuevo en el hospital. Vi por el ventanal como se acercaba a Alberto que seguía vendando la pierna de un anciano y apoyó la cabeza en su hombro. Entre los dos terminaron de vendar al herido antes de retirarse a descansar a un rincón de la sala donde se recostaron contra la pared con las manos entrelazadas.
Nosotros nos habíamos sentado en los escalones del porche. Las palabras habían salido a borbotones, empujándose, tropezando. Tantos años resumidos atropelladamente, temblando de emoción por tantas cosas compartidas. La lejanía, la espera, la añoranza. Y ahora, el horror. “Mi madre es ruandesa, mi padre belga” había contado Pierre. “Clara es mi madre, y Uimana; vamos a buscarla para que vuelva con nosotros a España” le expliqué, y que había nacido y crecido en Ruanda, con mis dos madres y mi hermano Javier. Y cómo no había pasado un solo día que no hubiese soñado con volver. “Yo nací lejos, en una ciudad envuelta en la niebla, pero mi madre me hizo soñar con el sol y el cielo de Ruanda, con sus mil colinas y sus hermosos lagos. Lo veía todo en la luz de sus ojos” susurró Pierre. Y ahora tanto dolor, tanta crueldad_  nos quedamos mirándonos en silencio sin poder seguir hablando. Pierre alargó la mano y su dedo acarició mi frente, mis mejillas húmedas, y mis labios que temblaban. Sentí que sus dedos olían a orquídeas, y que el sol lucía más allá de la noche. Por un instante retrocedí en el tiempo, creí verme en medio del camino de la escuela junto a Paul con el corazón encogido al decirle adiós susurrando promesas infantiles; y luego, recelosa y atemorizada en mi pupitre y en la tarima al señalar con el puntero donde se encontraba Ruanda en el mapamundi mientras oía las risas de los demás niños. Ahora el tiempo no existía, sólo la caricia de Pierre en mis labios que me hacía huir lejos de mi tierra herida. Alcé la cabeza y nos besamos temblando como dos niños perdidos en la oscuridad". 

martes, 26 de abril de 2016

Yo acojo.

Desde mi blog difundo la propuesta de Amnistía Internacional, e invito a entrar en el enlace para firmar la petición. En este momento hay recogidas 45.244 firmas. Cada una de nosotras contamos en la lucha por los Derechos Humanos, la lucha de AI y de millones de personas.


"España: queremos un lugar seguro para las personas refugiadas
Desde Amnistía Internacional, hemos decidido poner en marcha el manifiesto #YoAcojo. Porque estamos en contra de los atropellos que están sufriendo las personas refugiadas, y pensamos que podemos y debemos acoger.

Lee el manifiesto y únete a él".

viernes, 22 de abril de 2016

Ya no es la voz de su Dama lo que le conmueve. Es la voz de una mujer. “Ayudadnos” termina diciendo. Detrás de su voz la voz de muchos otros, hombres, mujeres, ancianos, niños. El Caballero Negro los oprime con su mano de hierro, él es poderoso, ellos no cuentan nada.
Pero he aquí que cabalga de nuevo a lomos de su Rocinante, lanza en ristre.
_ ¿Qué locura es esta, amigo?
_ Tengo que salir al rescate de los oprimidos.
_ Amigo, no son más que molinos de viento.
Y así sigue la voz sensata del escudero. Pobres y desgraciados, los habrá siempre. Ni tú ni nadie conseguirá que no los haya. ¡Iluso! El paraíso, nunca conseguiréis construirlo en esta tierra.
Don Quijote medita. Porque meditar es lo suyo, y luego es el salir por los caminos. ¿Tendrá razón su escudero? ¿Habrá que conformarse? Cierto es que el paraíso aún no se ha visto en esta  tierra…¡Ah, pero el infierno! Ese sí que existe en este mundo.
_ ¡Vamos, Sancho, que un largo camino nos espera!
_ ¿A construir el paraíso? Pero…
_ ¡A acondicionar el infierno, para que sea más habitable para nuestros hijos y nuestros nietos!
Mientras esperas el paraíso, aquí o en el más allá, no te estés quieto, no pases de largo ante el que te pide ayuda, aquí, en esta tierra nuestra.
(Te lo dije, amigo Sancho hace años, y hoy te lo repito: hay que romper una lanza por los refugiados que huyen de la locura de la guerra y la pobreza)

Hoy concentración en Madrid, puerta del Sol a las 18:00 h, y en otras muchas ciudades: por las personas refugiadas.

sábado, 16 de abril de 2016

Causa y efecto, raíz y frutos: así es la lógica, así es la vida, de hombres corruptos solo cabe esperar políticas corruptas.

En lógica, y en matemáticas hay fórmulas sencillas y fundamentales:
A (causa) B(efecto)
A+= B+
A- = B-

A y B son factores esenciales.
Existen también factores accidentales: C, D...

En botánica:
La semilla está en el origen de la raíz (A) y da origen a la planta: tronco, hojas, flores y frutos (B)
Si A saludable, beneficiosa, B saludable, beneficiosa.
Si B venenosa, nociva, B venenosa, nociva.
A y B son factores esenciales.
Existen también factores accidentales: adornos, adherencias.(C, D..)

Pues bien, apliquemos esta fórmula al comportamiento humano, individual y social. Por ejemplo, a la situación política actual de nuestro país:

(A)¿Cuáles son las motivaciones, los valores que mueven a nuestros políticos?
Generosidad, compromiso con el Bien Común de la ciudadanía, con la justicia social, la solidaridad, la responsabilidad, la participación democrática; o la ambición, la soberbia, la prepotencia.

(B)¿Cuáles son los efectos: sus acciones?
¿Repercuten en el Bien Común de la ciudadanía o en su posicionamiento personal, en su riqueza, poder o prestigio?

(C)¿Cuáles son los factores accidentales?
Las palabras, los discursos, la repercusión mediática: el humo sin brasa.
¿La actividad política se centra en actuar por el Bien Común o en la palabrería y el espectáculo mediático?


Saquemos nuestras propias conclusiones. Conozco a personas cabales, movidas por valores positivos que se esfuerzan y trabajan por el bienestar de la ciudadanía, muchas veces sin aparecer en los primeros planos de los medios de comunicación. Estas personas son verdaderas heroínas. Pero por desgracia avanzan y se debaten en terreno cenagoso. Y a veces sentimos enormes deseos de dar un puñetazo en la mesa y gritar “¡Basta ya!”

Un capítulo más de "El valle de los narcisos"

Este es el escenario donde sitúo la acción de mi novela, los espacios y recuerdos de mis alumnos y alumnas con los que he construido la fi...